IRAN – EEUU – RUSIA – PEKIN : FUENTES SEGURAS
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Irán: Movimientos internos, presiones externas. Países Bajos: Rumbo a Pekín. Debates al interior de la República Islámica. Estados Unidos, Rusia y China
Por Gabriel Fernández
Fuentes Seguras
Radio Gráfica
16/03/2025
Fuerzas en pugna. Debates al interior de la República Islámica. Estados Unidos, Rusia y China. Acuerdo Nuclear. Ejercicios conjuntos. Semiconductores. ASML descarta la orientación de Washington y se acerca al coloso.
Fuentes Seguras. Irán: Movimientos internos, presiones externas. Países Bajos: Rumbo a Pekín.
Fuertes debates al interior de la República Islámica. Estados Unidos, Rusia y China en derredor del Acuerdo Nuclear.
Ejercicios conjuntos y pronunciamientos vigorosos.
Semiconductores. ASML descarta la orientación de Washington y se acerca a la República Popular. Irán y Países Bajos, dos naciones de baja difusión, que influyen en el futuro.
Uno de los países más agitados del planeta en las semanas recientes, ha sido, sin embargo, de los menos citados por los espacios periodísticos abocados al panorama internacional.
No porque su importancia sea escasa, sino debido a las complicaciones que conlleva el enfoque de sus vicisitudes.
Los factores que detonaron la agitación corren paralelos; solo en algunas ocasiones concretan enlaces que los potencian.
A ver.
ADIÓS AL LIBERAL.
Dos semanas atrás, 182 miembros de la Asamblea Consultiva Islámica (conocida como Majlis) destituyeron al ministro de Economía y Asuntos Financieros Abdul-Nasser Hemmati, apenas seis meses después de asumir el cargo.
Su destitución se debió a la caída del rial, la inflación y el aumento del coste de la vida.
Más precisamente al rasgo “liberal” de su orientación.
Cuando Hemmati fue designado en septiembre de 2024 gracias a un voto de confianza del Majlis, el rial iraní se cotizaba a 500 mil por dólar estadounidense.
En el momento de su caída, había alcanzado un mínimo histórico de 924.300; una fortísima devaluación del 53,44 por ciento.
La inflación subió del 31,2% al 35,3%, y el índice de precios al consumidor pasó de 264,7 a 305,5, lo que impulsó a los bienes de uso un 4,1% más que seis meses atrás.
El lector observará la dimension del problema: como se ha indicado en estas páginas, el nuevo presidente, Masoud Pezeshkian, arribó luego de las presiones externas padecidas por la República Islámica, con la bandera de una aproximación a Occidente y, dentro de ese perfil, de una menor incidencia estatal en la vida económica persa.
Vale entonces apuntar, con realce: ¡En Irán el Congreso participa de la discusión sobre el rumbo económico!
Bien, pero resulta que el actual jefe de Estado fue escogido a través del voto en elecciones limpias.
¿Entonces?
El presidente iraní, y el estrecho campo pro occidental, se opusieron a la moción destituyente.
Sus planteos justificaron las acciones de Hemmati argumentando que él no estaba a cargo de las políticas económicas o financieras y que sólo seguía órdenes.
Pezeshkian precisó que Hemmati sólo implementó decisiones que habían sido tomadas y aprobadas por él, el jefe del poder judicial [Gholam Hossein Mohseni] Eje’i y el presidente del Parlamento (Mohammad-Bagher] Ghalibaf en el Consejo Supremo de Coordinación Económica”.
En la sesión de juicio político, Hemmati se defendió afirmando que las políticas monetarias las elabora el Banco Central de Irán y el gobernador del CBI, Mohammad-Reza Farzin”, y que “el Ministerio de Economía no está a cargo del mercado de divisas”.
Sus críticos replicaron que Farzin había mantenido la estabilidad del mercado antes de que Pezeshkian asumiera el cargo; por lo tanto, señalaron, las políticas de Hemmati desencadenaron la crisis.
El dilema salta a la vista. En el esquema de poder iraní, el líder espiritual Alí Jamenei, viene orientando la nación en sentido autonómico e industrial, con fuerte apuesta a los BRICS + y los vínculos euroasiáticos.
La sintonía con el presidente anterior, Ebrahim Raisi, era ostensible y su muerte -en aquel borroso accidente de helicóptero- dejó un vacío.
Los numerosos ataques atlantistas sobre Irán parecen haber trazado un surco sobre el humor del electorado, que optó por una versión política menos conflictiva para los estados que vienen hostigando a Irán.
Y a sus aliados más cercanos, como se explica en este interesantísimo material de The Cradle.
En el período previo a la destitución, el presidente Pezeshkian y su aliado político, el presidente del Parlamento Ghalibaf, hicieron todo lo posible para evitar la moción.
Pero el impulsor de la misma, el legislador Haji-Deligani, invirtió el razonamiento y con destreza aseveró que “Pezeshkian ahora puede impulsar la coordinación dentro de su equipo económico y elegir un ministro que esté más cerca de su propia ideología orientada a la justicia”.
La votación de 182 a 89 reveló que no sólo los partidarios de la línea dura sino también los independientes veían a Hemmati como un lastre.
A partir de ahora será importante observar los pasos económicos de esta potencia de Asia Occidental, ya que como veremos, las definiciones internas tienen repercusión zonal y, en derivación, mundial.
FEDERACIÓN Y REPÚBLICA ISLÁMICA.
El 17 de enero la Federación de Rusia y la República Islámica de Irán suscribieron un tratado estratégico destinado a fortalecer sus lazos económicos y militares.
El acuerdo fue suscripto por los presidentes Vladimir Putin y el ya mencionado Masud Pezeshkian durante una ceremonia en el Kremlin.
El jefe de Estado ruso destacó que la amalgama contiene “objetivos ambiciosos” y puso de relieve que los dos países están “unidos” para llevar su relación “a un nuevo nivel”.
El anuncio se realizó a pocos días de que el presidente electo de los Estados Unidos, el republicano Donald Trump, asumiera la presidencia.
Vale recordar que en su primer mandato (2017-2021), el estentóreo retiró a Washington del acuerdo nuclear con Irán firmado en 2015 con la comunidad internacional, e impuso severas sanciones como parte de su política de “máxima presión” contra Teherán.
Rusia e Irán –cuyas economías intentan ser apremiadas por las sanciones– han trabajado por un acercamiento acelerado en los últimos años, en particular desde el tramo más reciente del litigio ucraniano, en febrero de 2022.
Según el presidente iraní, el nuevo acuerdo permitirá “dinamizar” los vínculos y fortalecerlos.
Pezeshkian, añadió que el pacto aborda “la cooperación económica y comercial en los ámbitos de la energía, el medio ambiente y las cuestiones relacionadas con la defensa y la seguridad”.
“Es un paso hacia la creación de un mundo más justo y equilibrado.
Irán y Rusia, conscientes de su responsabilidad histórica, están construyendo un nuevo orden”, manifestó.
El 7 de marzo, el presidente norteamericano informó que se iniciaron conversaciones para arribar a un acuerdo nuclear con Irán.
En Fox Business, dijo que envió una carta a los líderes de la República Islámica con la esperanza de iniciar un nuevo vínculo y llegar a coincidencias.
“Espero que negocien, porque será mucho mejor para Irán”, reveló Trump.
“Creo que querían recibir esa carta.
La otra alternativa es que hagamos algo, porque no podemos permitir que se desarrolle otra arma nuclear” apuntó, sin especificar que implicaría “hacer algo”.
La carta fue dirigida al líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, y a otros dirigentes persas.
“Hay dos formas de manejar a Irán: militarmente o haciendo un trato”, añadió el rubicundo, para luego sorprender con esta frase.
“Preferiría hacer un trato, porque no busco dañar a Irán. Son gente maravillosa”.
El líder espiritual iraní, sin embargo, mostró cautela: recordó que el responsable de la ruptura del acuerdo nuclear fue el propio Trump, durante su primera gestión.
También, que su país dispuso el asesinato del jefe de la fuerza Quds, Qasem Soleimani.
ENERGÍA NUCLEAR.
Apenas horas después, Irán envió una misión ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Advirtió que un desmantelamiento de su programa nuclear pacífico “nunca tendrá lugar”.
Los delegados iraníes señalaron que podrían contemplar la concreción de debates para analizar la potencial militarización de las actividades nucleares, pero que rechazaban la posibilidad de cualquier conversación destinada a anular sus investigaciones con fines civiles.
En 2015, Irán junto con otras potencias mundiales firmaron el Plan de Acción Integral Conjunto que sosegó su programa nuclear a cambio del alivio de las sanciones.
Sin embargo, en el primer mandato de Trump, los Estados Unidos se retiraron del acuerdo en 2018 y retornaron las acciones punitivas; por lo tanto, Irán comenzó a incumplir sus compromisos.
Los intentos para volver a encaminar el acuerdo fueron en vano ya que Teherán se ha negado, lógicamente, a realizar acuerdos bajo presión o sanciones.
En este conflicto, la figura de Ali Jamenei viene cobrando una relevancia crucial.
El sábado pasado advirtió que el interés de ciertas potencias “acosadoras” en tener conversaciones con Irán tiene como objetivo imponer sus propias expectativas más que en resolver problemas.
El ayatola advirtió que si Irán se niega a negociar, esos poderes van a montar un escándalo, acusando al país de “distanciarse y abandonar la mesa de negociaciones”.
Mencionó a potencias como el Reino Unido, Francia y Alemania, que vienen agitando estandartes bélicos mientras imputan a la República Islámica de insuflar la brisa que los mueve.
De acuerdo con Jamenei, luego de que los Estados Unidos se retiraran, Europa prometió compensaciones que nunca llegaron.
Aunque cueste seguir el tranco ondulante de la información, lector, la dificultad se despeja como un buen cambio de frente en campo rival, cuando se comprende estar ante un juego de fulleros. Occidente acusa a Irán -y hace constar ante Rusia y China– de hacer lo que hace el mismísimo Occidente.
De tal modo, si la nación persa procede como indican medios y gobiernos al servicio de los intereses financieros, es culpable de planificar agresiones.
Si no, también.
EJERCICIOS CONJUNTOS.
Mientras este periodista redacta las Fuentes, las fuerzas navales de China, Irán y Rusia desarrollan un ejercicio en conjunto, anunciado públicamente por el Ministerio de Defensa Nacional del coloso asiático.
Se lleva a cabo en zonas aledañas al puerto iraní de Chabahar.
El ejercicio fue bautizado como Cinturón de Seguridad 2025; incluye simulacros de ataque a objetivos marítimos, control de daños, así como equipos de búsqueda y rescate con el objetivo de fortalecer la confianza militar e impulsar la cooperación entre las armadas de los tres países.
El Golfo de Omán es una puerta de entrada crucial que conecta el Océano Índico y el Estrecho de Ormuz, por donde pasa más de una cuarta parte del petróleo comercializado por vía marítima en el mundo.
Los Estados Unidos mantienen una presencia significativa en la región a través de la Quinta Flota, con base en el cercano Bahréin.
Esa presencia ha sido objetada de continuo por Irán y considerada una amenaza latente por parte de Rusia.
El Ministerio de Defensa de la Federación abrió el juego e informó que los ejercicios navales conjuntos involucran 15 buques de combate, buques de apoyo y cañoneras, así como helicópteros, puntualizó el ministerio.
En tanto, China desplegó el destructor de misiles guiados Tipo 052D Baotou y el buque de suministro Gaoyouhu de una fuerza de tarea de escolta naval cercana para participar en el ejercicio, afirmó el Ministerio de Defensa del Dragón en un comunicado.
Irán envió una corbeta con misiles furtivos y buques patrulla, según los medios estatales persas.
La nación que lidera Xi Jingpin precisó que el objetivo de los ejercicios es “mejorar la confianza militar y fortalecer la cooperación práctica”, y que los mismos incluyen ataques simulados contra objetivos marítimos, operaciones de visita a bordo, búsqueda y captura y ejercicios de búsqueda y rescate.
Azerbaiyán, Sudáfrica, Omán, Kazajistán, Pakistán, Qatar, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Sri Lanka asisten a los ejercicios en calidad de observadores.
En efecto, los observan con detenimiento.
Sin embargo, hay otro robusto protagonista que evalúa, circunspecto, los acontecimientos.
Se trata de Turquía, cuyo canciller, Hakan Fidan, viene toreando a las autoridades islámicas: las acusa de generar “ansiedad” en la región.
Ha dicho, recientemente, que si Teherán busca proteger su propia “casa de cristal” para que no se rompa, debería pensarlo dos veces antes de “arrojar piedras a otros”.
El ministerio de Relaciones Exteriores iraní replicó que no se adentra en otras realidades, y mucho menos en la interioridad turca.
Este narrador estima que el roce merece especial atención.
QUE QUEDE POR ESCRITO.
China, Rusia e Irán difundieron una declaración conjunta el 14 de marzo con el objetivo de exigir el fin de las sanciones “ilegales” de los Estados Unidos contra la República Islámica tras la secuencia de encuentros en Pekín entre los tres países.
Los firmantes enfatizaron la necesidad de “poner fin a todas las sanciones unilaterales ilegales”.
Asimismo, reiteraron que el compromiso político y diplomático y el diálogo basado en el principio del respeto mutuo sigue siendo “la única opción viable y práctica a este respecto”.