Mohamed Alí Seineldín fue mucho más que un militar; fue un patriota

SEINELDIN

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Por Luis Gote*

En la historia reciente de la Argentina, pocos hombres encarnan el ideal de patriotismo  como lo hizo Mohamed Alí Seineldín.

Por Luis Gote

TRINCHERA DE LA SOBERANIA

12/12/2024

De origen druso -una comunidad árabe minoritaria con raíces en el Líbano-, Seineldín fue un militar y conductor cuya vida estuvo marcada por su férrea convicción en la soberanía nacional, su lucha por la unión de los pueblos hispanoamericanos y su resistencia frente a lo que percibió como el avance colonialista de las grandes potencias extranjeras.

Destacando su profundo compromiso con la Causa Malvinas como destino de unidad nacional.

Origen druso y su conexión con el Líbano.

Mohamed Alí Seineldín nació el 12 de noviembre de 1933 en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, Argentina.

Sus ancestros eran drusos, una comunidad de origen árabe asentada principalmente en el Líbano, Siria e Israel, conocida por su tradición guerrera, sus profundos valores de lealtad y honor, y su defensa acérrima de la identidad comunitaria.

Los drusos, aunque pequeños en número, siempre han destacado por su capacidad de resistir frente a amenazas externas, lo que forjó en Seineldín un carácter fuerte, estratégico y profundamente espiritual.

Su conexión con el Líbano no fue meramente étnica, sino también cultural y filosófica.

Desde pequeño, sus valores de disciplina, respeto a la autoridad y compromiso con la comunidad lo moldearon como un líder natural, dispuesto a sacrificarlo todo por el bienestar colectivo.

En este sentido, su origen druso no fue un simple dato biográfico, sino una parte esencial de su personalidad como soldado y patriota.

Formación militar y espiritual: un líder en el Ejército Argentino 

Seineldín se graduó del Colegio Militar de la Nación en 1957 como subteniente del arma de Infantería.

Desde sus primeros años en las filas del Ejército Argentino, destacó por su capacidad de liderazgo y su profundo compromiso con la causa nacional.

Sin embargo, su formación no se limitó al ámbito técnico-militar; Seineldín también desarrolló una visión espiritual del servicio militar, entendiendo que el soldado no solo debe proteger físicamente a la patria, sino también encarnar sus valores y defender su alma.

Durante su carrera, Seineldín pasó por diversas destinaciones, pero uno de los momentos más significativos de su trayectoria fue su participación como jefe militar en la Guerra de las Malvinas (1982).

Allí, en el teatro de operaciones más crítico de la Argentina moderna, Seineldín se destacó por su valentía, su liderazgo y su defensa inquebrantable de la soberanía nacional frente al colonialismo británico.

La Causa Malvinas: destino de unidad nacional

La participación de Mohamed Alí Seineldín en la Guerra de las Malvinas fue una expresión máxima de su compromiso con la soberanía argentina.

Como jefe del Regimiento de Infantería 25, lideró la defensa de Puerto Darwin, un punto estratégico donde sus hombres resistieron con honor y valentía ante el avance de las tropas del enemigo británico.

A pesar de las adversidades y la derrota final, Seineldín entendía que la lucha por las Malvinas trascendía el campo de batalla: era el símbolo más claro de la resistencia argentina frente al coloniaje británico.

Para Seineldín, la Causa Malvinas representaba la unidad de todos los sectores del pueblo argentino.

Más allá de las diferencias políticas, sociales o ideológicas, las Malvinas eran el emblema que podía unir a la nación en un objetivo común: la recuperación de la soberanía plena sobre el territorio.

La causa no solo era un reclamo legítimo frente a una potencia extranjera, sino también un llamado a superar las divisiones internas y consolidar el espíritu nacional.

Además, Seineldín veía en las Malvinas un puente hacia la Patria Grande.

Consideraba que la lucha por este territorio debía estar acompañada de una política de integración regional, donde los países de América Hispana trabajaran juntos para resistir las injerencias extranjeras y fortalecer su soberanía colectiva.

En sus palabras, la recuperación de las Malvinas no solo sería un triunfo para Argentina, sino también para todos los pueblos de la América hispana que comparten un pasado común de lucha contra el colonialismo.

La Patria Grande y el federalismo: Seineldín como defensor del hispanoamericanismo

Seineldín no solo luchó por la Argentina, sino que también abrazó la idea de la Patria Grande, el sueño de una América Hispana unida bajo los principios de soberanía, justicia y autodeterminación.

Para él, los ideales de San Martín, Simón Bolívar y Juan Manuel de Rosas eran guías fundamentales que debían ser rescatadas en un contexto de creciente intervención extranjera en los asuntos de América hispana.

Como defensor del federalismo, Seineldín creía que el poder debía descentralizarse para devolverle a las provincias y regiones su capacidad de decidir en función de sus necesidades y particularidades.

Esto, a su juicio, no solo fortalecería a la nación argentina, sino que también sería un modelo a seguir para otros países de la región.

Para él, la unidad de los pueblos hispanoamericanos debía construirse desde las bases, respetando las tradiciones locales y resistiendo la imposición de modelos extranjeros.

La lucha eterna por la Patria Grande 

Mohamed Alí Seineldín fue mucho más que un militar; fue un patriota en el sentido más profundo de la palabra.

Su vida y su legado son un llamado a defender nuestra soberanía, nuestra identidad y nuestra unidad como hispanoamericanos.

En tiempos donde las amenazas externas e internas buscan dividirnos, el ejemplo de Seineldín debe inspirarnos a mantenernos firmes, siempre fieles a la causa de la Patria Grande y al ideal de un futuro donde nuestros pueblos puedan prosperar en libertad y dignidad.

LG/