"Los valores están dormidos", dijo la Bullrich (¿?)

LA PARABOLA DE LA CASTA PATRICIA Y EL «CAFIOLO» MAURICIO

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Por Ignacio Lisazo*

No se sabe qué médico extendió el certificado de defunción de los valores. Los antecedentes de Macri (FOTO) no dejan lugar a la más leve duda. Se limitó a ser fiel a su línea de conducta.

Por Ignacio Lizaso

NAC&POP

26/10/2023

Resultan francamente ingenuas y aún ridículas las reacciones originadas por lo que tiende a llamarse la traición de Mauricio Macri, que llevó de la mano a Patricia Bullrich al domicilio de quien ella venía desconfiando por considerarlo el tercero del triángulo político-amoroso.

Como la mayoría de los maridos que mantienen relaciones paralelas, Mauricio juraba que no era cierto.

Un culebrón.

El magro tercer puesto detrás de Milei y Sergio Massa aplastó las ambiciones de la Bullrich.

«Los valores están dormidos», dijo.

A 48 horas de la derrota la transformada en casta Patricia permitió que el macró Mauricio la entregara a quienes le habían dedicado gruesos insultos y acusaciones sobre su pasado montonero.

No se sabe qué médico extendió el certificado de defunción de los valores.

Los antecedentes de Macri no dejan lugar a la más leve duda.

Se limitó a ser fiel a su línea de conducta.

Qué le pueden importar las trayectorias, proyectos y esperanzas militantes de la Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta, la Vidal y personajes de menor cuantía como los Santilli o Ritondo si no fue capaz de sentir piedad por Franco, su padre. Luis Conde, abogado de Franco, dio testimonio de las ímprobas gestiones que realizó Mauricio con el objeto de conseguir que se consagrara la insanía del padre «para quitarle la potestad del usufructuo de las acciones de SOCMA».

En profundo dolor sumió a Franco semejante actitud.

¿Existe un nivel de traición más vil?

Según Conde, «Mauricio nada tiene de Macri, es un Blanco Villegas».

Pocos días después de la muerte de Franco (marzo de 2019), en plena campaña electoral Mauricio se atrevió a acusar a su padre sosteniendo que había cometido el delito de extorsión.

Fallido intento del candidato de mostrar un insobornable apego a la verdad, por encima de los más estrechos lazos sanguíneos.

Una canallada. A lo largo de su presidencia se verificó la práctica de tareas de espionaje por parte de la AFI y a su pedido.

La teoría de que había agentes que actuaban como «cuentapropistas» fue una burda patraña.

En esa volteada cayeron los más íntimos colaboradores, incluído Larreta, miembros de la oposición, periodistas y empresarios.

Causó enorme sorpresa ver que entre los sometidos a tan sucio procedimiento se contaba su hermana, Sandra Macri.

Derrotado en los comicios cuando pretendia la reelección, era evidente que había perdido poder.

Larreta pudo hacerlo bajar del palco en la proclamación de las candidaturas de JxC en 2021.

Pero un par de meses más tarde Mauricio lanzó su más terrible amenaza: «cualquiera que hoy saque los pies del plato desaparece».

La ola de auténtico terror que despertó tan siniestro desafío no se ha desvanecido.

En una época para marcar méritos se decía «tiene carpeta».

Macri controla carpetazos con carga de gelinita.

El que se abre es boleta.

Debe haber alcanzado rasgos realmente monstruoso el escándalo político que protagonizan Macri, la Bullrich y Milei para que Luis Barrionuevo sintiera vergüenza y al grito de «la dignidad no se vende, ni se negocia», se haya apartado del grupo más próximo a Milei.

Sí, el ofendido es Barrionuevo y los sentimientos que esgrime, vergüenza y dignidad.

Serio indicio de que uno de los programas más resistidos del plan de gobierno proclamado por Milei ya entra en vigencia.

Con un agregado.

A la venta de órganos se suma el tráfico de sentimientos.

El secuestro de Federico Elaskar durante 5 meses para implicar a CFK en una trama de corrupción, confesado por Barrionuevo por tevé ante las carcajadas de Alejandro Fantino (conductor del espacio), Eduardo Feinmann y Baby Etchecopar, ha quedado atrás.

También aquella famosa declaración de 1990: «tenemos que dejar de robar por lo menos dos años»; las denuncias sobre los intereses comunes que manejaban en ANSES con el Coti Nosiglia y la quema de urnas en Catamarca (2003).

«Patricia Bullrich es la encarnación del castigo al pueblo trabajador», remató su encíclica el ceo gastronómico.

Con aire de confesor que ha fijado una penitencia de seis papanuestros la Bullrich declaró: con Milei nos perdonamos.

Hecho trascendental en su vida: desde que tenía 6, 7 años que la Bullrich no conjugaba el verbo perdonar.

Es testigo Santiago Maldonado, inocente ciudadano que como merecedor de venganza no podría competir con un Milei que descalificó sin asco su imagen pública.

(Hace exactamente 21 días la Bullrich presentó una querella «por calumnias e injurias» contra su flamante aliado).

Ayer (miércoles 25) Macri guardó en un bolsillo una sonrisa triunfal al verla ir al pie de la candidatura de Milei, por la que tanto lo había regañado por sentirse portadora de cuernos militantes.

«Massa es un buen candidato.

No será fácil que cambie el resultado en el balotaje».

Milei habrá tomado nota de este testimonio, en virtud de que su autor fue Jorge Lanata y lo formuló descarada, públicamente.

Que el magnettizado Lanata abandone el libreto y exprese su inquietud es dato incuestionable que revela las reales posibilidades de triunfo con que Sergio Massa llegará al cotejo electoral decisivo.

Dos de las escenas más grotescas apreciadas al conocerse las cifras del escrutinio fueron la desesperada reacción de Milei y las caras que ilustraron el velatorio de JxC.

En el bunker electoral conmovió el rostro de la Bullrich cuando se quebró ante el abrazo de un impasible Macri, que dejando caer suaves palmadas sobre la espalda susurraba «fuerza, fuerza…».

Detrás pudo verse, perdido el más leve vestigio de serenidad facial, que a Fernando Iglesias y la Vidal los había superado el manejo de la simulación profesional.

De pronto una cámara enfocó lo que ocurría a un costado de la protagonista y aparecieron la Carrió y Larreta unidos por un acceso de risa franca y fresca.

¿Cuántos años hace que no se veía a la Carrió reir sin tapujos en un escenario tan delator?

Presentarse en esa despedida luego de haber criticado la campaña de la Bullrich calificándola de «triste y aburrida» debe leerse como un «te lo dije».

Cuestiones de límites.

En el lejano 2007 Raúl Alfonsín estableció que en materia de alianzas el límite era Macri.

Buen ojo tenía el caudillo de Chascomús. Ernesto Sanz, Mario Negri, Gerardo Morales, Alfredo Cornejo se prendieron al negocio que ofrecía el señor del límite.

Ahora al carcelero de Milagro Sala se le ocurrió afirmar que el límite es Milei.

Y al rato, nomás, se juntaron una y otra frontera.

Parece que esta vez no les costará demasiado moverse para lograr la resurrección de la UCR. Leopoldo Moreau, Sergio Palazzo, Leandro Santoro, Gustavo López nunca desertaron.

Es evidente el desequilibrio emocional y sus manifestaciones verbales que enmarcan la palabra, el gesto y los ex abruptos que profiere el discípulo de Alberto Benegas Lynch, el católico que con espíritu de Jamás sueña con dinamitar el Vaticano.

Hombre que anda con los puños llenos de calenturas, más que de verdades, la oferta de cargos y acercamientos fue inmediata a la consagración de la derrota.

Milei no sabe de pausas, ni de aquel consejo que sugería «contar hasta diez» antes de adoptar decisiones importantes.

Esa misma noche arrancó el descarnado proceso de autocrítica.

Ya en su casa prendió el televisor y se quedó conversando con Milton (por Friedman, claro), uno de sus mastines ingleses.

La charla evitó que se enterara de que en Santiago del Estero un tal Alfonso Agüero mató a fierrazos a su mujer, Tranquilina Contreras, porque había maltratado a su perro, que se llamaba Caracú.

No imaginaba que su mentor Macri iba a regalarle una frase cargada de ilusiones que levantaría su ánimo: «mirá lo que te traje».

Y descargó a la Barbie.

Una Barbie perdonadora que (desarmada) pesa 69 kilos.

IL/