Milei dice SI! a la venta de órganos
MILEI: LA LEY DE GRAVEDAD
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Milei cumple. Pidió precio por páncreas, neuronas, un diputado y un senador.
Por Ignacio Lizaso
NAC&POP
19/06/2023
A esta altura de las batallas políticamente fratricidas que ha originado la proximidad de las Paso, tal vez no tenga sentido (o resulte infrahumano) definir la combinación de máscaras que parecen conformar la personalidad de Javier Mileikovsky Lussich.
» A tout seigneur tout honneur», reza una antigua sentencia no demasiado popular.
«A un señor todo el honor», podría traducirse.
Rescatamos el refrán para valorar la coherencia entre una de las propuestas más polémicas de Milei y su puesta en práctica por el troglodita dirigente libertario.
Los proyectos más groseros que ha proclamado como base de su programa de gobierno – con olor a «pogrom» – se refieren al tráfico de órganos, la dolarización y la no gratuidad de la educación.
Ha trascendido que antes de vomitar la primera de semejantes barrabasadas gente de su confianza llegó a averiguar si en el mercado negro había una escala de precios por la venta de ciertos órganos, los más prestigiosos, los más valorados.
Todo indica que el bobo (corazón en lunfardo) encabeza la lista.
«Si yo tuviera el corazón, el corazón que dí…», canta Discepolo.
Y después denuncia: «sufre y se destroza hasta entender que uno se quedó sin corazón».
Frente a lo ocurrido en Tucumán con su socio Bussi y en Chaco – La Libertad Avanza obtuvo el 3 % de los votos en ambas provincias -, su orfandad en la provincia de Buenos Aires, las encuestas que en lugar de sonreirle esbozan una mueca y la brusca falta de interés en las conferencias que daba cobrando (según reconoció) entre 10.000 y 25.000 dólares, ahora anuncia ir al pie (léase borceguí) de la Bullrich: «si no gano, estoy a disposición».
«Milei ha armado un método libertario para pagar su campaña y a la vez mejorar sus finanzas personales», ha titulado el (en este campo) insospechable diario La Nación.
«Libro plagio», descalifica la revista Noticias a su trabajo «Pandemonics», que sin eufemismo Alejandro Bercovich considera fruto del «choreo» de páginas enteras de otros autores, practicado por Milei.
Como testimonio de lo que sienten muchos jóvenes que recién se acercan a la política un amigo relató un episodio que se dio en un cumpleaños de-18, categoría que marca la presencia de adolescentes y adultos.
En medio de la fiesta saltó el tema Milei.
Una piba que se había puesto una camisa negra (¿sabría su condición de símbolo fascista?) hizo una encendida defensa del personaje.
Contó que estuvo en una reunión de los seguidores de Milei.
¿Y…?
Son simpáticos. divertidos, te dejan hablar, comentó.
Respecto a la venta de órganos asomó uno de los desafíos libertarios.
Dijo que Milei sólo se limitaba a proponer la eliminación de obstáculos para quienes quisieran desprenderse de un órgano.
Y que él estaba dispuesto a donar uno de sus órganos para salvar una vida.
Conato de abucheo prudentemente acallado y le corrigieron la versión.
No se trata de querer, nadie vende un órgano sin una razón de fondo.
Lo grave es necesitar dinero en estado de emergencia y sin tener otros medios, recurrir a la mutilación y venta.
Fenómeno dramático si se registra en un país con un 40 % de pobreza.
Se le explicó que Milei insiste en que miles de personas (7.500, aventura) sufren por falta de donantes, lo que se solucionaría buscando «un mecanismo de mercado».
Palabra clave mercado, que condujo a recordar a Shylock, protagonista de «El mercader de Venecia», pieza teatral de Shakespeare.
Como garantía de un préstamo Shylock pide una libra de carne y al pretender cobrarla exige que sea lo más próxima posible al corazón.
«Los Milei nunca van a padecer esa situación desesperada», surgió el remate del planteo.
Tras un breve silencio se escuchó la voz de la muchacha: «¿cuántas vidas podría salvar un órgano de Milei?».
¿Cuál de los órganos?, fue la duda generalizada que nadie manifestó.
Un psicólogo tomó la posta.
«Si le interesa la puedo orientar», sugirió tratándola de usted como muestra de respeto.
La muchacha no contestó, parecía arrepentida de su inquietud.
El psicólogo desenfundó un filoso sentido del humor.
«Piense en un testículo de Milei «
No es hombre de bancar un testículo estándar.
Seguro que debe llevar el sello de la casa.
O sea que estará rodeado de abundante pelaje, como todo Milei, y tendrá sus ojos.
¿Se da cuenta lo que se pagaría por unos ojos celestes agregándole encanto a ese prestigioso atributo?
Lo convertirían en una obra de arte?», redondeó el psi. Una catarata de carcajadas celebró la fantasía.
El amigo completó el relato: «estuvo brillante el lacaniano, pero nos dolió ver las lágrimas de la piba deslizándose sobre la camisa negra».
¿Qué significa «estar a disposición» en boca de un Milei?
Que si no clasifica para el balotaje, en los carteles partidarios desaparecerán la «M» y las dos «i», se va incorporar una «S» inicial, seguida de una «a», que sumadas al «le» originario conformarán un sonoro SALE.
«Todo se compra, todo se vende» sentenció en el título de una de sus películas el excelente director polaco Andrzej Wajda.
En el mercado clandestino se pagan 30.000 dólares por una córnea, 114.000 por un páncreas, 150.000 por un pulmón, 157.000 por un hígado y 160.000 por un corazón.
El dario Clarín añade anexos: una muestra de esperma se cotiza a 35 dólares y un servicio de madre subrogante, 45.000.
Apenas faltan 4 meses para las elecciones.
En La Libertad Avanza no existe programa, ni conducta.
La noche del 22 de octubre quedará consagrado el precio por la venta o el alquiler de un concejal, un diputado, un senador.
La enajenación avanza.
