QUE PAREZCA UN ACCIDENTE
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Desde su editorial aseguran que Santiago Maldonado fue víctima de «un accidente» y no de una desaparición forzada seguida de muerte como denuncia su familia, la comunidad mapuche y las querellas. Pese a que todavía se desconocen las conclusiones finales de la autopsia, la prensa canalla pontifica veneno.
Por Juan Alonso
El diario La Nación sale una vez más a defender la civilización occidental y cristiana como en los momentos más oscuros de Ramón Camps y Jorge Rafael Videla.
Desde su editorial aseguran que Santiago Maldonado fue víctima de «un accidente» y no de una desaparición forzada seguida de muerte como denuncia su familia, la comunidad mapuche y las querellas.
Pese a que todavía se desconocen las conclusiones finales de la autopsia, la prensa canalla pontifica veneno.
La Gendarmería es presentada como una fuerza del orden que fue a la Pu Lof en Resistencia de Cushamen a desalojar a un grupo de mapuches extremistas.
Vuelve el lenguaje de la dictadura como una lanza del mal. Y se apoya en una construcción ideológica del enemigo interno parida del infierno de campos exterminadores y convalida por votos negacionistas.
Al hacer referencia a los estudios de Antonio Gramsci, el historiador inglés Eric Hobsbawm escribió: «Es obvio que una clase dirigente no descansa solamente en el poder coercitivo y la autoridad, sino en el consenso que se deriva de la hegemonía, lo que Gramsci denomina el liderazgo intelectual y moral ejercido por el grupo fundamental dominante».
Lo que sucede en Argentina y La Nación no lo esconde, es una fórmula del sentido: poner en la mente de las clases subalternas los intereses millonarios y depredatorios de la clase dominante.
La creación de una sociedad de consumidores consumidos que viajarán 2 horas para ir a trabajar 9 (en el mejor de los casos) con un boleto a 12 pesos y los alimentos y servicios más caros del planeta.
La lógica de semejante dominación no se inyecta sólo con la posverdad.
Es parte de una trama piramidal y jerárquica donde los ejecutores envían el discurso a los subordinados para que se acate su métrica del horror.
El editorial de La Nación busca disciplinar a los que no queremos ser esclavos y vamos a llenar las calles el 1 de noviembre para recordar y exigir Justicia por Santiago Maldonado.
Porque Santiago estaría vivo si la Gendarmería no hubiese entrado ilegalmente a la Pu Lof mapuche el 1 de agosto.
El Estado es responsable de su muerte y lo saben. Santiago siempre estará entre los humildes y perseguidos, porque fue un joven humanista y solidario.
La Nación instaura el mensaje del chivo expiatorio para que el Estado salga a la caza de nuevo como hace 130 años.
Lo único que aprendieron del odio es a agrandar la herida con el cuchillo de la ponzoña.
Pero la esperanza se construye con otros espejos de nuestra historia y sin rebaños.
Aquí no se rinde nadie.
