Que nuestras utopías venzan a la realidad (Juan José Castelli)

ELON MUSK

[addthis tool="addthis_inline_share_toolbox_h8hi"]

Hace un par de semanas fui a pasar el día a un lugar en el Delta, invitado por unos sobrinos. Queda sobre el Canal Arias, que desemboca en el Paraná de las Palmas.

Por Diego Gómez

NAC&POP

12/02/2023

Después de almuerzo cada quien buscó un aparte donde descabezar un sueño.

Conocía un reducto: debajo del muelle se guarda un bote descascarado que se mece al ritmo de los juncos al paso de alguna embarcación.

Bastó poco para que me balanceara allí en un reposo profundo.

Que me impidió advertir que el leve amarre se desprendería e iniciaríamos una mansa navegación bordeando la costa.

No supe entonces de ubicación y plazo, pero recuerdo haber llegado a las estribaciones isleñas, donde el Canal enfrenta al Paraná.

Sobre una margen, el bote se detuvo y me sorprendería ser recibido por un grupo de gente del lugar, quienes me proporcionaron reparo y hospitalidad en su sencilla comunidad, algo apartada de la costa y guarecida en la arboleda.

A poco, ganamos en confianza y me relataron circunstancias y episodios de su vida en el lugar.

Durante muchos años, 40, 50 o más, su compromiso y afanes estuvieron en militar en la vida para que la Patria creciera y el Pueblo fuera feliz.

Al inicio de su llegada a la zona, la conformación del lugar -pequeños islotes, riachos, arroyos-, les complicaba su comunicación y reuniones.

Pero recurrieron entonces a un sistema de endicamientos, atravesando troncos y ramas en los cursos de agua.

Allí se fueron acumulando los materiales que la corriente traía, generando entramados que devendrían en una suerte de embalsados y esteros que, al consolidarse, ligarían las márgenes y permitirían el tránsito de personas.

Con el tiempo, una vasta zona de esos humedales conformaría un lugar afirmado en que la comunidad convivía en progreso y armonía.

Y abundaría en reuniones en las que se discutían  cuestiones de la realidad, se tomaban decisiones y se movilizaba en conjunto detrás de objetivos compartidos.

Más luego me comentarían que un día arrimó a su costa una embarcación lujosa y un bote allegó a una persona que se presentó como Elon Musk o algo similar, quien deseaba conocer a esa gente.

Tras un largo momento de charla, y compartir varias rondas de ginebra, el visitante adquirió verborragia y se identificó, ante los lugareños, como el hombre más rico del mundo y quien podía influir, desde su pensamiento de ultraderecha, sobre millones de personas a través de sus medios y redes, manipular conciencias, favorecer elecciones, contribuir a la organización de movilizaciones y asonadas golpistas, resquebrajar democracias.

Tras ello, les agradeció la hospitalidad y anunció un par de reconocimientos concretos: una caja de móviles modernos para comunicarse y, sorprendentemente, una jaula con un montón de castores canadienses mutantes, hábiles para despejar los cursos de agua -en contrario de su condición natural de constructores de represas.

A poco, saludaría a todos afectuosamente y reembarcaría.

Sin salir por un tiempo de su sorpresa, los pobladores comenzaron a comunicarse con los móviles, recibiendo hermosos mensajes familiares y otros muchos más vanos o tendenciosos.

Los castores fueron ubicados en canales y arroyos, pero su afán de destruir enramados y obstáculos seguiría con los endicamientos con que la comunidad había integrado y consolidado su maraña de pequeñas isletas.

Poco tiempo después, los pobladores quedarían aislados, comunicados conectados con los móviles de Musk , sus mensajes se espaciarían y abandonarían las reuniones que les habían permitido crecer en conjunto y hasta influir en algunas decisiones a otros niveles.

Sin embargo, no tardaron en reaccionar, limitando el uso de sus tecnologías y allegando un montón de nutrias de río y a Cunumí, el carpincho de la comunidad -que llegara un día desde el Norte siendo cachorro, navegando el Delta en un entramado de camalotes-, quienes expulsaron a los castores.

Así, recuperaron sus embalsados, sus suelos transitables y sus añoradas reuniones.

Con ese bello bagaje de relatos y el sentimiento de recuperar sentido de cercanía y compañerismo, me abracé con todos y, con la ayuda de un apicultor de las islas, fui remolcado hacia mi lugar de partida.

Al llegar, ya anocheciendo, me sorprendió la presencia de una lancha de Prefectura, unos buzos que se zambullían y emergían y un montón de personas en el muelle.

Increpado que fuera por mi irresponsabilidad y la zozobra provocada, no me movió a contarle los detalles de mi episodio, extraño y motivante.

Aduje el hecho de la deriva del bote y farfullé que no tenía señal (ni celular) para comunicarme.

Queridos cumpas:

Vaya Dios a saber el autor de lo anterior, pero no deja de generar reminiscencias.

Vinieron a nuestra mente los tiempos donde nos acuciaba el deseo de reunirnos, el procurar el cara a cara y mirarnos a los ojos.

Bueno, no siempre fueron cercanías de cariño y afecto, pero nos apasionaba el debate, la escucha, la discusión que nunca nos privaba de sentirnos compañeros y, casi siempre, primaba la búsqueda de posturas comunes tras las que encolumnarnos

Hoy andamos más desparramados, aún en una constelación de grupos que persisten en congregarse a reflexionar y amucharse.

Seguramente han influido en la diáspora la pandemia, los desencantos, el sentido de los vientos políticos mundiales, la poderosa maquinaria de las corporaciones ensambladas, el odio incorporado en manifestaciones políticas y humanas.

Y los castores y redes de Musk y secuaces

Si hasta algunos de juventudes acumuladas nos enfrentamos con nuestras limitaciones tecnológicas, como nos advierte Axel en un acuse de saludo: Gracias!!!

Perdón la demora pero ya ni miro mis mails!

Abrazo.

Axel 

Más, como dice Jorge Alemán:

La verdad pertenece a la palabra y no al orden dominante de la digitalización y de los algoritmos…por potente que sea esta intervención por parte del Poder en la configuración de la realidad, existe algo real que no puede suprimir, el real de los hablantes .

Compañeros

El 14 de junio, con la inscripción de alianzas, se pone en marcha el proceso electoral de este año y es vital, para nuestra Patria y la Democracia, que triunfemos.

Y no lo lograremos desertando de la lucha y cabizbajos Hemos diseñado un listado de unos 500 de nosotros, habitantes de agrupamientos varios e ideas similares no idénticas.

Habemos una buena cantidad de Sub-80 e inmediaciones, que tenemos una profusa historia de militancia política, pero que hoy no parece subyugarnos la disputa por posicionamientos ni los planteos dogmáticos anclados en nuestro pasado

Y hay otra parte esperanzadora de compañeros más jóvenes que pueden sumar a las concepciones que podemos compartir, su mayor capacidad de movilización y empuje.

Y que además se parecen más a su generación que a sus padres

Esa amalgama podría confluir en una declaración que elaboremos tras un par de juntadas y que revalorice nuestro pensamiento anterior, presente y futuro.

Y que ofrezca alternativas y compromisos.

Que quizás coincidiéramos en encabezar enfrentando la proscripción de Cristina, planteando la libertad de Milagro, un nuevo Poder Judicial…

En el listado pergeñado hay un montón de compañeros que tienen ubicaciones institucionales importantes y a quienes debemos preservar.

Que a la vez representan espacios políticos, sindicales, sociales con funcionamientos propios y, además, pueden ser convocados a mesas de mayor fuste.

Lo que no quita que nos ayuden aportando, a los de cabotaje militante, algún aporte y consejo, hasta un lugar de reunión, y decidiendo por separado su nivel de involucramiento

Por todo esto queremos consultarles quiénes estarían interesados en participar de una iniciativa de este perfil.

Y que podamos tener una expresión valiosa hacia afuera en nuestra construcción política y en el dispositivo electoral

Quedamos a la espera, no nos han vencido.

Un gran abrazo

DG/