DESPOLITIZACIÓN
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Al nivel de concentración actual del capital, cualquier rudimento de comunidad se le presenta como un obstáculo y necesita desmantelarla para instalar un formato para pocos, de la mano de teocracias, estados neocoloniales y sociedades segregacionistas que reduzcan a objeto a la mayor cantidad de ciudadanos posibles.
Por Rafael Bianchi
Le debemos Esquilo y a su Orestiada, la metáfora del advenimiento de la justicia de la Polis, del triunfo del lazo político por sobre lazos más antiguos, incluidos los de sangre.
En el último acto de la tragedia «las Euménides» Palas Atenea instituye el Areópago de Atenas con estas palabras:
«Pero, que este asunto se ha presentado aquí, para entender en los homicidios, elegiré jueces, que a la vez que sean irreprochables en la estimación de la ciudad, estén vinculados por juramento, y los constituiré en tribunal para siempre».
Esta idea de Esquilo, da una explicación mítica a un progreso social: la sustitución de la venganza por la justicia.
La justicia ya no es concebida de un modo de condena automático, sino como un instrumento para introducir la razón en los procesos de culpabilidad al tiempo que ha de ser administrada por un poder delegado de la comunidad.
Comunidad como una terceridad.
Hoy, junto con la avanzada del lazo religioso diseñado por el imperialismo y el sionismo; se nos invita a retrotraernos a los lazos de casta y sangre, que no es otra cosa que debilitar los lazos políticos.
Al nivel de concentración actual del capital, cualquier rudimento de comunidad se le presenta como un obstáculo y necesita desmantelarla para instalar un formato para pocos, de la mano de teocracias, estados neocoloniales y sociedades segregacionistas que reduzcan a objeto a la mayor cantidad de ciudadanos posibles.
El neocolonialismo (como su abuelo el colonialismo), necesita reducir a la población a cosas.
Esa es la mano detrás del balance que se pretende instalar en torno al juicio por el crimen del joven Fernando Báez Sosa, más allá de lo doloroso del crimen perpetrado.
Ese es el pensamiento instalado por las usinas del poder que alimenta la insatisfacción en torno a la pena dictada, como alimenta el odio que priva de la reinserción a quienes ya pagaron sus faltas en la cárcel.
Ese es el perfil de cobertura mediática donde se pretende escribir la sentencia con la palabra de las víctimas y no con una terceridad.
Esa es la mano criminal que abre la jaula del monstruo de la venganza para que se abalance sobre la ley, como vimos aquí con la fusiladora del ’55.
Es la despolitización, en una más de sus formas.
En política no se acumulan cosas, solo se acumulan sentidos.
Por eso perdimos en el 2015 más allá de todos los derechos ampliados y todos los números que produjimos en torno al bienestar del pueblo. Politizar es disputar sentidos.
Y nosotres, ¿qué sentido estamos instalando?
¿De verdad no nos vamos a preguntar por las consecuencias de repetir como loros el sentido que las usinas de poder instalan en la población?
¿Nuestra tarea es instalar figuras identitarias en las que el pueblo se reconozca y se organice como comunidad, o responderemos a las lógicas de la anti política?
Les militantes políticos que nos identificamos con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, ¿alguna vez escuchamos a la Hebe o a Estela pedir venganza?
Para Hércules hubiese sido fácil sacar al Cancerbero (guardián del Infierno) a las patadas; pero el trabajo número 12 (el último por el nivel de desafío que implicaba) exigía que fuese sin usar la violencia que el mismo can usaba contra quienes pretendían salir o entrar del inframundo.
Hércules le dio un trato justo al fiero perro, y este, al ser tratado así por primera vez, lo acompañó afuera dócilmente.
¿De verdad nos vamos a comer la invitación envenenada de preguntarle a los deudos acerca de qué pena les satisface? ¿vamos a corrernos como comunidad del lugar de deudos? ¿solamente el lazo de sangre inviste al deudo?
Les recuerdo que esto no es nuevo.
Es la médula de la anti política.
Es la que invita a desarmar los lazos solidarios.
Es la anti política la que abona el escenario en el que ocho le pegan a uno y nadie se mete.
Hay festejos que alimentan al verdugo.
No se vosfi…
Claudia Falcón vivía a dos cuadras del colegio y encabezaba la lucha por el medio boleto.
Así somos les militantes.
No se puede al mismo tiempo reivindicar consignas como «la Patria es el otro» y renglón seguido reivindicar el lazo de sangre.
Algo hay que revisar
¿De verdad vamos a decretar que la comunidad no tiene nada que ver en esto, que la comunidad está al margen de la administración de la justicia?
Porque madres y abuelas además de enseñarnos a no pedir venganza, nos dirigieron en una gesta que ha demostrado que otra justicia era posible, mediante modalidades de justicia participativa; con actores sociales y políticos que nos involucramos y militamos los procesos judiciales, por Memoria. Verdad y Justicia.
No se puede pedir Juicio a la Corte Suprema y al mismo tiempo pedir venganza.
Es hacerle el trabajo sucio al poder que decimos combatir.
