Vivimos en una nube pero no del humo de la quema del delta del Paraná.

VIVIMOS EN UNA NUBE

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Por Ricardo Capdevila

Vivimos en una nube, cuando se archivan causas que tienen varios cuerpos y el respaldo de pruebas, sin condenas ni castigos. Ejemplo de ello son Carlos Pedro Blaquier y Mauricio Macri.

Por Ricardo Capdevila

NAC&POP

23/08/2022

El viernes pasado volviendo a casa en bondi, una sra. Le pregunta en voz alta al chofer, por un fuerte olor a quemado y con mucha indignación le respondí que era producto de la quema de humedales del delta del Paraná.

Lo que me llevo a pensar que vivimos en una nube pero no del humo de la quema.

Vivimos en una nube, por padecer de la ausencia del estado sin que nadie lo reclame, ni lo considere imprescindible.

Vivimos en una nube, con un poder o partido judicial ausente en su rol de defender los derechos ciudadanos con un juez de la corte que considera que es muy difícil poder cumplir con que detrás de una necesidad haya un derecho.

Vivimos en una nube, con un ministro de ambiente y desarrollo sostenible, que dando a conocer a los propietarios de los campos con quemar intencionalmente, sin control, pero reconoce no tener potestad de imponer sanciones o castigos a los responsables.

Vivimos en una nube, asintiendo mediáticamente a un fiscal que acusa de asociación ilícita con un relato de comentarista pero sin una sola prueba de delito alguno, solo con planillas que un estudiante de derecho se estará matando de la risa, pero se jacta de pedir según los medios “duras condenas” parece que los medios ya sabe antes que el juez lo que pedirá el fiscal.

Vivimos en una nube, viendo como presos políticos son llamados arbitrarios, pero sus procesos son de una irregularidad aberrante sin respaldo probatorio jurídico, solo como venganza de haber realizado obras en beneficio de los ciudadanos.

Ejemplo de ello están entre otros Julio De vido, Amado Boudou y Milagro Sala.

Vivimos en una nube, cuando se archivan causas que tienen varios cuerpos y el respaldo de pruebas en contra de miembros de la nefasta concentración económica, sin condenas ni castigos.

Ejemplo de ello son Carlos Pedro Blaquier y Mauricio Macri.

Vivimos en una nube, cuando el ministro de economía y su secretaria de Energía Ing. Flavia Royon, nos plantean un tarifazo con el nombre de segmentación, hablando de lo injusto de subsidiar la energía a los más ricos, pero no dicen que los aumentos a las distintas cadenas de valor generarán más inflación a la ya desbordada por falta de controles.

Pero además no se transparentaron los costos de los servicios de generación y distribución de energía, porque si esto se hiciera las tarifas tendrían que bajar a la mitad y no subir para que sus excedentes lo fuguen los concesionarios sin invertir.

TERMINEMOS CON ESAS CONCESIONES ABUSIVAS. LOS SERVICIOS PUBLICOS ESENCIALES NO PUEDEN SER UN NEGOCIO.

Vivimos en una nube, sin saber porque nuestro gobierno retiene un avión  de la empresa Emtrasur a través del juez Villena, sin haber encontrado delito alguno o infracción que justifique semejante injusticia, solo por el pedido de la embajada de eeuu por el bloqueo a Venezuela.

Vivimos en una nube, cuando nos quieren convencer de que es violento que denuncia la violencia de periodistas mercenarios que incitan al odio.

Fuerza Roberto Navarro.

Vivimos en una nube, cuando una nena en buenos aires muere por desnutrición en la ciudad más rica del país.

Vivimos en una nube, cuando el 60% de los trabajadores en blanco son pobres y los sindicatos tienen miedo de reclamar a un gobierno popular que a su vez tiene miedo de enfrentar a la nefasta concentración económica que saquea, arrasa , quema humedales, evade y fuga riquezas.

Vivimos en una nube, cuando nuestro presidente le pide la denuncia a Magdalena Odarda en el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, por una discusión y oposición de la gobernadora de Rio Negro Arabela Carreras, obsecuente con el inglés Joe Lewis, y es utilizado el argumento de la violencia de los Mapuches, cuando en realidad el delincuente es el inglés que se apoderó de tierras que incluye un lago si n permitir su acceso.

Hasta su nombre lo denuncia, Lago Escondido.

Vivimos en una nube, cuando nuestro presidente dice que los argentinos no podemos dragar el rio Paraná y firma el Decreto 949/20 para reprivatizar el servicio que vencía su concesión el año pasado, pero debido a los reclamos de organizaciones ciudadanas para la soberanía las pospusieron y hoy la administración general de puerto se esta haciendo cargo con una ganancia de 50 millones de dólares.

Pero se persiste en su plan de reprivatización.

Basta de entregas de  nuestra soberanía. Derogación del decreto 949/20.

Vivimos en una nube, cuando el próximo año vencen las concesiones de los puertos que están desde los 90 en manos privadas, de los que saquean nuestras riquezas, que sin control alguno, solo lo hacen a traves de una ddjj con lo que quieren decir que comercializan.

Ya hay que planificar su estatización y recuperar el control del comercio exterior.

Vivimos en una nube,  con la inflación  fuera de control, por falta o ausencia de estado.

El acuerdo con el FMI es incumplible y produce como cumplimiento de una de sus cláusulas que se siga devaluando y hara que la inflación se espiralice  y además nos deja sin herramientas soberanas para regular las relaciones comerciales internas y externas.

Vivimos en una nube, se cumplen 5 años de la desaparición forzada por parte del estado de Santiago Maldonado, habiendo inconsistencias en las condiciones en que luego apareció y el lugar rio arriba, da la impresión de haber plantado el cuerpo, se desestimaron las investigaciones de las celdas de celulares y no hay avances en la causa.

Ciudadanos dejemos de vivir en la nube, asumamos nuestra responsabilidad cívica y comprometámonos.

RC/