"En el problema mundial en su conjunto, las ideologías han sido superadas por la lucha por la liberación".
Los primeros que lo intentan son los rusos mediante la primera revolución comunista en 1907, que considera suficientemente debilitado al estado zarista con la pérdida de la guerra ruso-japonesa de 1905, lo que en realidad no había ocurrido y el fracaso de esa revolución, con la violenta represión que le sucedió, aseguró a Rusia otros diez años de gobierno burgués.
Es la consecuencia del Gobierno en manos de unos cuantos intelectuales o tecnócratas ignorantes o que sirven otros intereses que no son los del país ni del Pueblo, a veces apoyados incomprensiblemente por una fuerza que ha olvidado sus deberes esenciales.
Con ello, el demoliberalismo, y su consecuencia, el capitalismo, han cerrado su ciclo, el futuro es de los pueblos.
Para nosotros, organizar es adoctrinar, porque la doctrina es el único caudillo que resiste a la acción destructora del tiempo, y nosotros trabajamos para el porvenir.
No interesa el signo interno con que se la realiza, porque las ideologías insidiosas y caducas han sido superadas por un sentimiento nuevo de verdadera y efectiva liberación nacional.
Ése es el punto de partida del Movimiento Justicialista.
Mientras ellos desarrollan esa lucha, los grandes monopolios de manejo foráneo, se encargan de provocar una situación financiero-económica que no deja al Gobierno otra opción que la de caer en sus manos.
Es lógico, entonces, que lo que sirvió antes resulte ahora inadecuado para un mundo totalmente diferente.
LA «BURGUESIA» SEGUN PERÓN
[addthis tool="addthis_inline_share_toolbox_h8hi"]
Leímos un poquito a Perón. Y para quien no sepa cómo empezó esto, aporto reseña de la presentación, ya que escuché a un peronólogo decir que Perón no hablaba de «burguesía». Una oda a la ignorancia.
Por Juan Cruz Cabral
NAC&POP
12/01/2026
«(…) escuché a un autopercibido peronólogo (…) decir (…) que Perón no hablaba de «burguesía«.
Una oda a la ignorancia. (…)
Me tomé el trabajo de buscar a la «burguesía» en la palabra del propio Perón.
Porque no hay «volver a Perón«, sin volver a la «fuente Perón«. (…)
La menciona mil veces.
Así que voy a ir publicando algunos parrafitos (…) para (…) develar a los mercachifles.
CUANDO PERÓN DIJO «BURGUESÍA». (XI)
«Napoleón no era revolucionario a la usanza de los enciclopedistas o las Corporaciones.
Él era monárquico y más que nada bonapartista.
En consecuencia, si bien los monárquicos son sus enemigos porque lo consideran revolucionario, el pueblo llano lo ve como a un monárquico que ha sabido aprovechar las circunstancias para hacerse de poder.
Así su situación puede volverse naturalmente difícil, lo que lo impulsa a recurrir a la burguesía que en la revolución no ha tenido parte activa y ha quedado casi intacta.
«En tales condiciones, Napoleón recurre al arbitrio de ganarse a esa burguesía y lo realiza por el camino más corto: tocar su víscera más sensible, el bolsillo.
Pone en venta las posesiones vacantes por exilio o muerte de sus dueños, y las vende baratas.
En esas condiciones las adquiere la burguesía, pero no ignoran ellos que la consolidación de sus posesiones está condicionada a la continuidad del régimen surgido el catorce de Brumario y del imperio que le sucederá.
«Así surge en Francia el Gobierno de la burguesía que organiza el “estado nuevo” bajo las formas burguesas que llegan hasta nuestros días.
En esa organización, las corporaciones fueron despojadas de su poder político que pasó a ser resorte de los partidos políticos, creación auténticamente burguesa, restando para las primeras una función puramente gremial, tal como la sostienen hoy los políticos demoliberales.
Nacen así los sindicatos de trabajadores como herederos de las Corporaciones pero despojados de todo poder efectivo, desde que se les deja el derecho de discutir por unos centavos más de salario, en tanto la burguesía, por medio de los partidos políticos, orquesta las leyes que se encargan de establecer formas de ejecución que impiden todo progreso.
Es en esta ficción, cada día más irritante, que se desenvuelve el gobierno de la burguesía en la explotación de las masas urbanas y rurales durante casi todo el siglo XIX.
«En el último tercio de ese siglo, el gobierno de la burguesía comienza a ser objeto de la lucha antiburguesa, y un movimiento generalizado invade al mundo capitalista minando sus cimientos y amenazándolo gravemente con la evolución o la revolución, como siempre ha sucedido en este orden de cosas; pero lo que se puede afirmar es que el gobierno de la burguesía, surgido de la revolución bonapartista, está ya amenazado de muerte.
Sin embargo, la tranquilidad pacífica del último tercio del siglo XIX no ofreció condiciones favorables para la ejecución de cuanto se planea en contra del mencionado sistema.
Ha sido indispensable el advenimiento del siglo XX, con sus grandes convulsiones, para que esa revolución pudiera hacerse presente y fructificar.
«Si bien el “microbio de la rebelión” estaba latente en todos los pueblos explotados en la iniciación del siglo XX, los estados burgueses eran demasiado fuertes aún para ser derribados por esta “infección revolucionaria”.
Los primeros que lo intentan son los rusos mediante la primera revolución comunista en 1907, que considera suficientemente debilitado al estado zarista con la pérdida de la guerra ruso-japonesa de 1905, lo que en realidad no había ocurrido y el fracaso de esa revolución, con la violenta represión que le sucedió, aseguró a Rusia otros diez años de gobierno burgués.
(…)
«Así como la monarquía terminó con el feudalismo, la república está terminando con la monarquía, y la democracia popular terminará con la “democracia” liberal burguesa y sus distintas simulaciones democráticas de que hacen uso las plutocracias actuales.
(…)
Solamente nosotros, con un siglo de atraso, seguimos a la zaga de los simuladores de una virtud que no practican y tenemos multitud de parodias de formaciones políticas en las que todavía creemos, nos levantamos todos los días con el demoliberalismo en la boca y sostenemos la “democracia capitalista y burguesa” como de palpitante actualidad, cuando ha pasado a ser un artículo de museo en todos los países medianamente civilizados.
Es la consecuencia del Gobierno en manos de unos cuantos intelectuales o tecnócratas ignorantes o que sirven otros intereses que no son los del país ni del Pueblo, a veces apoyados incomprensiblemente por una fuerza que ha olvidado sus deberes esenciales.
(…)
Por el camino del Justicialismo o por el camino del comunismo (a pesar de su absoluta diferencia) se ha de realizar el fatalismo evolutivo.
Ha terminado en el mundo el reinado de la burguesía.
Comienza el gobierno de los pueblos.
Con ello, el demoliberalismo, y su consecuencia, el capitalismo, han cerrado su ciclo, el futuro es de los pueblos.
(…)
«Las plutocracias imperialistas, que ya ni se animan a defender el sistema burgués, hacen hincapié en la “democracia liberal”, que fue su creadora, porque comprenden que perimido el sistema, deben salvar por los menos a su inventor como garantía para que en el futuro pueda inventarle algo semejante que les permita seguir colonizando a las naciones y explotando a sus pueblos con diferentes trucos, en los que no están ausentes ni las “alianzas para el progreso”, ni las radicaciones de empresas privadas, ni las concesiones leoninas para la explotación petrolífera, ni la ayuda técnica o el despojo liso y llano mediante el engaño o la violencia si es preciso.»
(…)
«El demoliberalismo burgués con sus caudillismos y sus partidos políticos, no podrá jamás superar al Peronismo.
Para nosotros, organizar es adoctrinar, porque la doctrina es el único caudillo que resiste a la acción destructora del tiempo, y nosotros trabajamos para el porvenir.
(…)
«La actual posición de la República Argentina en su situación mundial, la coloca como satélite del imperialismo capitalista, demoliberal y burgués, obedeciendo las órdenes y disposiciones de uno de los dos bandos que, en aparente pugna, se reparten el mundo actual desde la Conferencia de Yalta.
La conexión militar directa con el Pentágono (nueva concepción de lo que debe ser la relación entre los Estados) completa el cuadro de la subordinación.
«Según se afirma, por este medio, se pretendería enfrentar los avances del comunismo en nombre de la defensa continental.
«Sin embargo, es precisamente esta posición la que mejor prepara el “caldo de cultivo” necesario al desarrollo comunista: los abusos del capitalismo son la causa, el comunismo es sólo su efecto.
Son precisamente los abusos del demoliberalismo burgués los que, a través de un siglo de explotación, han conducido a la rebelión de las masas contra un sistema.
Esta rebelión se ha llamado comunismo, pero el imperialismo comunista, con métodos similares a los del imperialismo burgués, ha terminado por mostrar su verdadera esencia.
«El mundo de nuestros días parece haber comprendido la verdad y se está decidiendo a enfrentar a las grandes internacionales que hasta ahora han servido a los intereses de un mundo que termina.
«La rebelión de los pueblos del Este y del Oeste se realiza por su liberación.
No interesa el signo interno con que se la realiza, porque las ideologías insidiosas y caducas han sido superadas por un sentimiento nuevo de verdadera y efectiva liberación nacional.
(…)
En nuestro país, ese grupo de jóvenes coroneles, ya en 1943, adelantándose previsoramente a cuanto había de ocurrir en los veinte años subsiguientes, concibió la Revolución Justicialista, destinada a cumplir los mismos fines: encarar una reforma incruenta que, sin violencias inútiles, transformara la comunidad argentina, abiertamente liberal, capitalista y burguesa por imposición de sus metrópolis, en un socialismo nacional cristiano, más a tono con las formas que el mundo comenzaba a vivir.
Ése es el punto de partida del Movimiento Justicialista.
(…)
«Los que hemos intervenido en la preparación de la Revolución Justicialista y luego en la realización de sus postulados y que, en consecuencia, sabemos lo que cuesta hacerlo, aun con una larga preparación, pensamos en lo que les ocurrirá a los que llegan insólita y sorpresivamente al Gobierno para realizar una reforma improvisada.
Las consecuencias no necesito comentarlas, desde que cada argentino está palpando sus efectos en cada momento, especialmente en la víscera más sensible del hombre: su bolsillo.
Es que la “Revolución Argentina” ha tenido desde el comienzo su pecado original: desde el 28 de junio, en que toma el poder por asalto y constituye su gabinete, hasta fines de 1966, forma un equipo heterogéneo, como corresponde a la improvisación.
En él se alternan: un grupo nacionalista clerical, de los que hacen ejercicios espirituales con el general Onganía; otro grupo del sector agro-exportador; otro de la pequeña burguesía industrial; otro gorila; que se ocupan de luchar sólo entre ellos para ver si se pueden quedar con el “poder detrás del trono”.
Mientras ellos desarrollan esa lucha, los grandes monopolios de manejo foráneo, se encargan de provocar una situación financiero-económica que no deja al Gobierno otra opción que la de caer en sus manos.
(…)
Cuando el Medioevo resultó ya inaplicable como sistema, con sus maestranzas y sus corporaciones, apareció el capitalismo con sus empresas y sociedades.
Durante ciento cincuenta años el liberalismo capitalista tuvo campo libre para sus actividades, entronizando una burguesía altamente capacitada que, en esos ciento cincuenta años, hizo progresar al mundo más que en los cinco siglos precedentes, pero fue creado para un mundo de mil quinientos millones de habitantes que hoy han pasado a ser casi tres mil quinientos y para una Europa de pastores y de agricultores que hoy se ha transformado en una usina.
Es lógico, entonces, que lo que sirvió antes resulte ahora inadecuado para un mundo totalmente diferente.
(…)
«La lucha se desencadena en todas partes, tanto donde hace explosión como donde acumula presión para el futuro, en los países que pretenden liberarse de los poderes imperialistas o en los pueblos que intentan hacerlo [tanto] contra las oligarquías aprovechadas como contra las burguesías de la explotación.
En el problema mundial en su conjunto, las ideologías han sido superadas por la lucha por la liberación.
«La Argentina actual encaja perfectamente en este esquema: es un satélite del imperialismo yanqui y su Gobierno está al servicio de la oligarquía y de la burguesía.
Su Pueblo, lógicamente, está tan en contra del imperialismo como de la oligarquía y la burguesía, pero especialmente opuesto al Gobierno que los sirven y a las fuerzas de ocupación que lo hacen posible.
JDP/
-
Juan Domingo Perón: La hora de los pueblos
