Movilizarse en contra de la proscripción es movilizarse en defensa propia y en defensa de la Nación.

ODIO, PROSCRIPCIÓN Y VIOLENCIA

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Por Marcelo Duhalde

Tuvimos la experiencia que llevo a Perón a 18 años de exilio. No podemos permitir que una vez más nos impongan la Patria para pocos en desmedro de la Patria para todos. Cristina debe ser candidata a Presidenta en 2023.

Por  Marcelo Duhalde

 

La historia de nuestro país muchas veces se repite, hasta se repiten nombres y apellidos de aquellos que protagonizaron hechos repudiables.

Un ejemplo de esto es que el Procurador de la Nación que dictaminó la legalidad y valía del primer golpe de Estado dado por los militares en 1930, contra Yrigoyen, se llamaba Horacio Rodríguez Larreta.

No es una casualidad, es una continuidad de esa Argentina que desde nuestros orígenes está enfrentada con la Argentina Nacional y Popular que no admite que se llame grieta lo que nos divide porque nunca fue un todo con intereses comunes.

Otra demostración de la continuidad del odio transgeneracional, son las similitudes que los enemigos del pueblo se empeñan en aplicar entre el ilegal decreto 4161/56 de proscripción a Perón y al peronismo publicado en el Boletín oficial del 9 de marzo de 1956 y la actual sentencia, producto del lawfare, contra Cristina Fernández de Kirchner.

Más allá de los contenidos, la simbología y la gestualidad, remite a dar claras muestras de que se mantiene intacto el odio representado por esas pintadas de 1952 que en plena enfermedad de Evita decían «viva el cáncer».

Haber elegido el día 9 de marzo de 2023 para dar a conocer los fundamentos de la, absolutamente ilegal, sentencia que condena a seis años de prisión y a perpetua proscripción para ejercer cargos públicos a la actual líder indiscutida del mayor movimiento político de Latinoamérica, que es Cristina Fernandez de Kirchner, es una comprobación más de ello.

En 1955 se intento asesinar a Juan Domingo Perón y no lo lograron, en 2022 pretendieron hacerlo a Cristina y por un error propio no se produjo.

Más allá del odio confeso a los lideres peronistas hay fundamentalmente, una cuestión de intereses económicos, de clase e ideológicos contra el pueblo que tratan permanentemente de someter hasta niveles perversos.

En 1956 buscaban desperonizar a la sociedad, para eso derogaron la Constitución Nacional de 1949, intervinieron la Confederación General del Trabajo, CGT, anularon la casi totalidad de las conquistas sociales, económicas y políticas obtenidas por los trabajadores durante el peronismo.

Encarcelaron a sus principales dirigentes

Entre 2016 y 2019, durante ese período que goberno el macrismo, destruyeron el país, ya no solo las conquistas de los trabajadores y trabajadoras, hundieron la industria, cerraron fábricas y comercios.

Endeudaron a varias generaciones actuales y futuras de por vida y ataron al país al carro del neoliberalismo bajo la conducción del imperialismo norteamericano.

No necesitan ya al ejército para imponerse como lo hicieron durante largos años, la dictadura cívico militar eclesiástica de 1976 es la prueba más palpable de esto.

Ahora se han adecuado a los nuevos tiempos y sus fuerzas están compuestas por el Partido Judicial, los medios de comunicación hegemónicos, un reducido grupo de obsecuentes políticos, empresarios y la inestimable participación de la embajada del pais del norte.

Pero como se demostró en 2019, todo eso no alcanza cuando el pueblo argentino decide salir a la calle, tras su Líder, a defender sus derechos.

Esa es la razón de tanto odio a Cristina, es la única, reconocida por todos, que puede torcerle el brazo al plan de expoliación de nuestra Patria.

Movilizarse en contra de la proscripción es movilizarse en defensa propia y en defensa de la Nación.

Tuvimos la experiencia que llevo a Perón a 18 años de exilio.

No podemos permitir que una vez más nos impongan la Patria para pocos en desmedro de la Patria para todos.

Cristina debe ser candidata a Presidenta en 2023.

Los tiempos son cortos, debemos hacer vedad una vez más la consigna de Perón: «Cuando los pueblos se cansan, hacen tronar el escarmiento»