Nuevo buque de Arbumasa, el primero de seis que se construirán en estas gradas y que comienza a reemplazar los barcos que el mismo astillero construyó hace tres y cuatro décadas.

LA BOTADURA DEL HUAFENG 827

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#Argentina pasó de comprarle millonarias embarcaciones a Israel, por intermedio de Guillermo Yanco, esposo de la macrista Bullrich, a botar el «Huafeng 827», diseñado y construido con trabajo argentino. No todo es lo mismo.

Revista Puerto

05/02/2022
Fotos Diego Izquierdo

Quizás porque una industria naval pujante habla de un país que avanza, cada vez que en una botadura la botella golpea la proa y se escuchan las sirenas, la emoción invade el lugar.

Por un momento, parecemos olvidarnos de los problemas macroeconómicos y sociales del país y en un acuerdo tácito todos miramos esperanzados el resultado del trabajo de un grupo de argentinos que ponen el hombro para salir adelante.

El sábado 5 de enero en el Astillero Contessi se preparó la botadura del buque Huafeng 827 de la firma Arbumasa, hoy parte del Grupo Dalian Huafeng.

En la entrada flameaban las banderas de Argentina y China.

Alejandra Contessi se encargó de cada detalle para que una vez más todo salga lo más cercano posible a la perfección.
Su padre, Don Federico, esta vez miraría el acto desde público, pasando casi desapercibido, pero con la mirada atenta como siempre.

Su hermano Domingo estará a cargo del discurso; como en cada botadura presentará una interesante radiografía de la industria naval y su relación con el sector pesquero.

Esta vez se trata de una situación especial, es el primer contrato que el astillero celebra con una empresa de capitales chinos y es el primero de seis barcos que renovará la armadora, algunos de ellos construidos en este mismo astillero hace treinta y cuarenta años.

“Es el proyecto más importante de la industria naval privada de los últimos treinta años.

El grupo Arbumasa Pesca Austral es uno de los más grandes de la pesca argentina, opera veintitrés buques, emplea más de mil personas y genera exportaciones por más de 150 millones de dólares anuales.

La decisión de construir seis barcos en astilleros nacionales marca un compromiso muy grande con nuestro país”, señaló Domingo Contessi.

La construcción del buque se financió con recursos propios y el contrato se firmó en 2020.

Los costos se habían ajustado con márgenes exiguos “como los que utiliza la industria naval internacionalmente, porque no queremos ser parte de un empresariado especulador e ineficiente”, señaló el industrial y confesó que la pandemia de covid, la inflación y la paridad cambiaria habían sido un problema para un astillero en el que “están obsesionados con la productividad”.

“El aumento en un 60% en los precios del acero a nivel mundial y un tipo de cambio oficial que no acompañó la inflación, trastocaron totalmente nuestros costos y también los de nuestros clientes, ya que son empresas pesqueras netamente exportadoras”, puntualizó y mostró preocupación por lo que pueda pasar a futuro.

Aunque aseguró que cuenta con un equipo de trabajo que les ha permitido cumplir en tiempo y forma con los compromisos asumidos, “anteponiendo la pasión y las ganas de hacer por sobre los miedos”.

“Hoy tenemos una actividad inédita en los setenta años de historia empresaria, nos gustaría estar mucho mejor económicamente a todos, empresarios y trabajadores estamos haciendo sacrificios y apostando a futuro.

Estamos dispuestos a hacer sacrificios porque queremos un país mejor, el reciente acuerdo con el fondo monetario es un primer paso que celebramos porque somos conscientes de que no podemos apartarnos del mundo, ojalá que, de acá en más, cada día nos acerque a la estabilidad económica que tanto anhelamos y necesitamos”, señaló Domingo Contessi.

El astillero ha duplicado en los últimos años la nómina y piensa seguir incorporando personal, como así también invirtiendo en infraestructura que pronto le permitirá construir barcos de hasta 75 metros.

“Y esto es porque a pesar de todos los padecimientos macroeconómicos que tiene nuestro país, nos sentimos acompañados y respaldados por distintas acciones del gobierno que nos invitan a invertir y seguir creciendo”, aseguró.

En tal sentido se refirió al compromiso asumido por el Consorcio Portuario y el gobierno de la provincia de Buenos Aires para ampliar el plazo de los permisos de uso de suelo de los tres astilleros de Mar del Plata.

También celebró la apertura de líneas de financiación en el Banco Nación para créditos navales a tasa subsidiada del Ministerio de Desarrollo Productivo.

Pero, sobre todo, destacó el apoyo de la Secretaría de Industria al hacer cumplir la normativa que impide la importación de barcos usados que pueden ser construidos en el país: “Esta sola decisión justifica la mayor parte del resurgimiento de la industria naval pesquera”, dijo entre el ferviente aplauso espontáneo de los presentes.

“Estamos renovando la flota porque es una decisión política del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y de su Subsecretaría de Pesca” dijo y aclaró que “cuando digo esto, trato de no ser obsecuente ni azuzar banderías políticas, la renovación de la flota y el resurgimiento de la industria naval pesquera, son un claro ejemplo de superación de la grieta, donde medidas que comenzó un gobierno fueron mantenidas y profundizadas por el siguiente.

Este proceso virtuoso debe continuar, tenemos que dejar de tener una flota pesquera obsoleta y renovarla por buques más modernos, más amigables con el ambiente, más seguros y orientados a la calidad del producto”.

Para el industrial, la mejor forma que tienen las empresas de demostrar que están realmente comprometidas con el cuidado del recurso, la búsqueda de calidad en los productos y de seguridad para las tripulaciones es invirtiendo:

“Esa es la forma que tenemos los empresarios para mostrar nuestras reales intenciones y compromiso con el país. Es importante que cada uno de los integrantes de la cadena de valor de la pesca argentina, asuma la responsabilidad que le compete”.

Aunque se mostró optimista, no pudo dejar de mencionar que existen asignaturas pendientes porque muchos astilleros no pueden aún tener la actividad plena del suyo:

“El modelo de renovación de la flota pesquera que incentiva la construcción en el país por sobre la importación, es el camino correcto e incluso debería ser profundizado, porque aún son muchos más los metros cúbicos de bodega de pesqueros que se importan que los que se construyen en el país”.

A la vez indicó que este modelo no debería limitarse a barcos pesqueros, sino que debiera replicarse en “la hidrovía, en la investigación, en la defensa y hasta en la industria offshore, tal como hizo Brasil”, en clara alusión a las compras de lanchas de patrullaje y los buques del INIDEP que se han construido en el extranjero.

“El mar y su riqueza, y los ríos argentinos deben ser generadores de trabajo para los argentinos” dijo y los aplausos espontáneos nuevamente lo interrumpieron.

Finalmente se refirió a la necesidad de dialogar y consensuar entre la industria naval pública y la privada objetivos de complementación, sin distorsionar el mercado interno ni generar una competencia desleal.

En ese sentido, celebró la presencia en este acto de los presidentes de los astilleros Tandanor y Río Santiago:

“Es todo un símbolo de que podemos y debemos convivir tal como lo hicimos en la época de oro de la industria naval argentina”.

“Es un orgullo que el ciento por ciento del diseño de todos los barcos que hemos construido en este astillero sea el fruto de ingenieros e ingenieras argentinas, en definitiva, tenemos todo para progresar, solo necesitamos unirnos y seguir esforzándonos”, concluyó.

Al discurso del anfitrión siguieron los políticos y luego se dio paso al momento más emocionante, cuando la madrina He Yuting estrelló la botella contra la proa y sonaron las sirenas.

El capitán, segundos antes, había subido notablemente emocionado a su nueva nave e hizo sonar la bocina cuando por fin el Huafeng 827 tocó el agua.

 

Del muro de Jorge J. Pastoriza