A 30 AÑOS DE LA PRIVATIZACIÓN DEL GAS NATURAL (UNA EXPERIENCIA PROVINCIAL)
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Como profetizaba en algunos escritos que publique en diarios de General Pico la consecuencia de las privatizaciones fue una «mejora instantánea de calidad» en el «inicio», por una razón solo de marketing.
Por Toto Balestri
NAC&POP
12/01/2023
Como usuario del servicio de distribución de gas natural por redes acabo de recibir un mail de Camuzzi Gas Pampeana donde recuerda que hace 30 años que está prestando el servicio.
El anuncio me trajo muchos recuerdos que en parte marcan los signos de los tiempos.
Por aquel entonces era el Gerente General de CORPICO, la cooperativa de servicios públicos que desde hace mucho tiempo presta el servicio de distribución de energía eléctrica en esa ciudad.
Además de ese servicio, en ese tiempo en base a acuerdos entre la cooperativa y el Ente descentralizado de gas natural que para la construcción de la red de distribución había sido creado dentro del organigrama de la Municipalidad, realizábamos la construcción de esa red como contratista.
Como corresponde a una cooperativa, lo hacíamos al costo lo que tornaba ventajoso para la comunidad.
Antes de meterme en el tema, quiero también recordar que fue por el año 1985 que el Gobernado Rubén Marín en una reunión con autoridades píquenses dijo que la Provincia iba a comenzar la construcción de la red para la distribución del gas a las distintas localidades, pero que su cometido terminaría en la estación de rebaje a cada pueblo.
Eran estas comunidades las que debían acometer la construcción de la red domiciliaria.
Esto planteaba un verdadero desafío para General Pico.
Vale aclarar que en 1985 aún no estaba en la Cooperativa y era el Contador General de la Municipalidad, cargo que no solo significa el control de gestión, sino también la administración financiera.
Convocados por el Intendente Cavallero y a partir de unas ideas del por entonces Secretario de Obras Públicas que sugería la creación de un organismo descentralizado para acelerar la gestión y la realización de un empréstito mediante la emisión de bonos de naturaleza social para que la comunidad aportar a la realización de la obra.
Esos bonos que se conocieron como bongas (fue así aunque suena feo), no devengaban ganancia, solo la cobertura de su valor.
Fue ahí que la cooperativa ofreció la creación de la Sección Obras para acometer la construcción en las condiciones ya narradas y además, suscribió un porcentaje mayoritario de los bonos ofrecidos.
No recuerdo cuanto fue ese porcentaje, pero fue muy importante.
Creo que esa decisión política de la Intendencia y la voluntad de la cooperativa de aportar sus reservas (que en el fondo es ahorro comunitario) lo que permitió la rápida cobertura de gas natural en Pico.
Pero volvamos a la década del 90.
Apenas asumido Menem se sancionó la ley de reforma del Estado que dio el marco institucional al proceso de privatizaciones.
Hoy está olvidado o por lo menos yo no recuerdo haber leído algún trabajo que rescate el anexo a esa ley.
Pues bien, en esa parte se preveía para todas las privatizaciones la prioridad cooperativa.
Es decir, en caso que el Estado decida abandonar estas prestaciones la prioridad las tenían ese tipo que es una creatividad argentina: las cooperativas de servicios públicos.
Ya por entonces estaba en CORPICO y creímos conveniente, amparados en esa cláusula presentarnos ante Gas del Estado reclamando que nos fuera concesionada la red de Pico en función de ese esfuerzo que la comunidad piquense realizaba mediante su cooperativa.
Tristes recuerdos de ese momento.
Armamos una carpeta con todos los antecedentes y pedimos una audiencia.
Concedida fuimos a Buenos Aires y grande fue la decepción cuando entre las personas que nos atendieron había conocidos funcionarios de empresas que competían con la empresa pública.
Fue el primer signo que la cosa venía mal.
Pero no bajamos los brazos.
Ya convocada la privatización desde la entidad solidaria decidimos participar de la misma.
Y nos asociamos con otras cooperativas (entre las pampeanas estaba Santa Rosa y si la memoria no me falla, General Acha, no tengo presenta si había alguna más), estaba alguna de sur y varias de la Provincia de Buenos Aires.
En el grupo participaban alguna empresa constructora privada y la por entonces Empresa Social de Energía que en tiempos de la Gobernación Cafiero se había creado en la Provincia de Buenos Aires.
El pliego de las privatizaciones, que como todos los pliegos, había olvidado la preferencia de la ley por las cooperativas, se había armado para corporaciones transnacionales, preveía la incorporación al grupo de un operador técnico que reconocida suficiencia.
Para sostener nuestra mirada social el grupo asociado oferente decidió convocar una empresa pública, la por entonces existente Gas de Francia.
El intercambio, en tiempos de armado de pliegos, con funcionarios de este organismo fue muy rico pues me permitió comprobar una hipótesis que venía sosteniendo: lo privado no es sinónimo de eficiencia y lo público de ineficiencia.
Gas de Francia tenía objetivos claros definidos y sus dirigentes eran juzgados en función de esos parámetros, que está claro, no era la ganancia.
Quiero recordar que según se enseña en economía, eficiencia no es sinónimo de ganancia o de bajar el gasto.
Eficiencia supone alcanzar el objetivo con la mejor combinación de los insumos.
La maximización de ganancias ocurre fuera del punto de eficiencia y bajar los gastos por sí, la mayoría de las veces nos lleva a no ser eficaces y mucho menos eficientes.
Pero bueno, en el largo recorrido del neoliberalismo, Francia decidió deshacerse de sus interesantes empresas públicas.
La oferta fue para la administración del servicio en la región pampeana y terminado el proceso fuimos los segundos.
No me quedó ningún documento de ese proceso pero creo que la diferencia no fue mucha, inferior al 5% de la oferta.
También mi memoria indica que los consultores que nos asesoraban indicaban la conveniencia de levantar un poco la propuesta realizada pero uno de los grupos asociados se opuso.
Quien triunfó en esa licitación privatizadora fue Camuzzi, una empresa nacida italiana pero claramente transnacional y financiarizada.
Poco tiempo después pude acceder a algunos documentos accionarios y cuesta trabajo identificar de qué países fueron originarios los presuntos aportes realizados ya que hay un juego de “mamushkas” societarias típicas de estos procesos de capitalismo financiero.
En nuestro caso, los que en aquel tiempo administrábamos la cooperativa de General Pico, la historia nos iba a brindar la posibilidad de revancha.
La única privatización que ocurrió en la Provincia de La Pampa fue en General Pico donde la Municipalidad decidió privatizar el servicio de distribución de agua potable y de desagües cloacales.
Se trata de un servicio de naturaleza parecida al eléctrico en el sentido que significa administrar un gran padrón de usuarios del servicio.
Cuando se produjo la convocatoria sugerí la presentación de la cooperativa pues es una organización experta en ese tipo de tareas y los dos servicios que se privatizaban implica aspectos técnicos diferentes pero la misma forma de administración.
Ello constituye un típico caso “economías de escala”.
El Consejo de Administración consultó con el Gobierno de la Provincia y con ese visto bueno organizamos la oferta de la cooperativa. Hubo dos oferentes y el rival de nuevo fue Camuzzi.
La licitación privatizadora adolecía de bastantes defectos y la presentación de la empresa que por entonces ya prestaba los servicios de distribución de gas, supongo que fue preparada a las apuradas o, a lo mejor, con poco esmero pues existía algún guiño.
Lo cierto que en tiempo de discusión de la oferta técnica y antes de abrir la oferta económica, decidimos impugnar al contrincante.
El tiempo ha pasado y la memoria se vuelve frágil pero me parece que ellos también impugnaron nuestra propuesta, situación que llevó al nuevo intendente de General Pico, con el visto bueno del gobierno provincial a anular la licitación.
El paso siguiente, en función de la prioridad cooperativa para estos servicios públicos que en La Pampa tiene rango constitucional fue la adjudicación directa del servicio.
General Pico tiene hoy un servicio público cooperativizado.
Seguro que no está exento de problemas y posiblemente con muchos disconformes, pero no tengan ninguna duda que siempre es preferible este tipo de prestaciones que caer en manos de una empresa que por naturaleza persigue maximizar sus beneficios y opera en situación de monopolio natural.
La década del noventa fue el tiempo que nuestro país se convirtió en el principal experimento de desnacionalización de nuestros servicios y de la entrega a corporaciones transnacionales.
Hoy, 30 años después podemos verificar que el proceso fue una porquería.
Como profetizaba en aquel tiempo en algunos escritos que publique en diarios de General Pico la consecuencia de las privatizaciones fue una mejora instantánea de calidad en el inicio, por una razón de marketing, había que justificar el proceso.
Pero después vino una baja notoria de la misma, la comunicación con máquinas cuando se reclama y un deterioro del sistema.
La propia teoría del mercado indica que en condiciones de monopolio la empresa prestataria no invierte salvo que vea amenazada su exclusividad.
Y bueno, las inversiones prometidas no ocurrieron.
Los aportes de las licitaciones fueron hechas con bonos de la deuda que antes había sido emitida o recurriendo a préstamos de entidades que captaban nuestro ahorro interno.
Toda la teoría de la prestación privada: la empresa sombra, los entes de contralor, las fijaciones de precios, todo fracasó.
Lo lamentable es que siendo visible el fracaso, la dirigencia global no reacciona y sigue repitiendo las consignas tiradas hace 30 años en todo el mundo.
Son contados los casos que revirtieron este proceso y durante mucho tiempo me pregunté porque.
Encontré una respuesta en la Encíclica Laudato
Si que el Papa Francisco publicó en 2015.
En el numeral 54 dice:- “llama la atención la debilidad de la reacción política internacional” y a renglón seguido reconoce “el sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas”.
Más adelante agrega “hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos”.
El Papa habla de los temas ambientales pero los términos son extensibles a los servicios públicos que atienden necesidades básicas colectivas que conforma una cuestión de “bien común”.
Estamos en un tiempo de una dirigencia global “cagona”, que tiene miedo de ver afectados sus intereses como “clase” y se comporta corporativamente con miedo.
Es la consecuencia de una siembra filosófica que ocurrió en la década de los ochenta: la dirigencia se concibió como “clase” (lo que implica defender sus intereses) y olvidó al “PUEBLO”, a quien debe representar.
Para lo sentir culpa, también se olvidó de ese sujeto histórico y lo transformó en “la gente”.
Pero bueno, esto sería cuestión de otro escrito.
Solo quería rescatar la experiencia cooperativa en la privatización de gas y por añadidura vino lo ocurrido en General Pico con el agua.
Son hechos históricos y sería importante, en este tiempo donde hay muchas investigaciones universitarias sobre estos aspectos que alguien los rescate y los exponga.
La construcción comunitaria de las redes en general Pico y los procesos de privatización que afectaron a La Pampa, son situaciones que merece alguna investigación.