ESPAÑA / MARRUECOS: CONSTATACIONES DE PEROGRULLO (O DE PEDRO GRULLO)
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Como dijo el canciller de la Unión Europea Josep Borrell (que en su juventud era socialista y ahora se transformó en esto) “la jungla quiere invadir el jardín europeo” y “no es poniendo muros” como se soluciona el problema.
Las personas tienen la mala costumbre de desplazarse de un sitio a otro en busca de lo que la sociedad llama “un porvenir” o, al menos, comer todos los días.
Las de los países más empobrecidos o que sufren la guerra tienden a huir a países o regiones más ricas.
De África a Europa, por ejemplo. Aunque haya una sola guerra que ocupa las primeras planas de los diarios y los noticieros, en África se desarrollan por lo menos nueve más: Etiopía, Republica democrática del Congo, Somalía, Sudán, Chad, Malí, Nigeria, Camerún, República Centroafricana y Burkina Faso. Raciales, de poder político, golpes de estado, hay
para todos los gustos.
Pero como son todos negros ni nos enteramos.
La derechización de Europa (y el resto del mundo a partir de su ejemplo) tiende a impedir que los hambrientos los invadan.
Como dijo el canciller de la Unión Europea Josep Borrell (que en su juventud era socialista y ahora se transformó en esto) “la jungla quiere invadir el jardín europeo” y “no es poniendo muros” como se soluciona el problema.
Las pateras son noticia habitual.
Miles de personas que mueren o son cazadas en el intento de ir al jardín a comer.
Y el jardinero se pone como loco.
(Como sucede aquí con muchos espantapájaros hijos y nietos de inmigrantes que se escandalizan ante un boliviano o un peruano “que les roba el trabajo”).
Claro que también hay mafias que lucran con esa desesperación y organizan las migraciones
masivas.
Se ignora quiénes son los mafiosos y, aunque la prensa seria apunte a negros malos, uno –que no se chupa el dedo- tiende a sospechar que no son sólo africanos.
Las relaciones entre el reino de España y el reino de Marruecos (si, ambas son monarquías) han atravesado, a través del tiempo, diversos períodos de tensiones y distensiones.
De vez en cuando sus majestades se encuentran en uno u otro lado para ratificar el destino de cooperación, respeto, amistad y coso.
Quizás en voz baja hablen de los que quieren llegar a Europa.
No se sabe.
Marruecos se independizó de Francia y España ayer nomás, en 1956.
España posee en el norte de África dos enclaves: Ceuta y Melilla. Razones históricas que no vienen al caso lo justifican, o al menos lo explican.
Ponele. Pero como son ciudades españolas, son europeas y por lo tanto pasar de Marruecos a Ceuta o Melilla es entrar en Europa, con todos los derechos de ser habitante de la Unión, es una frontera “caliente”.
Así que existe entre Marruecos y España una valla en Melilla y otra en Ceuta, que constituyen los únicos límites terrestres entre Europa y África.
Nada tiene que envidiarle a la barra entre Israel y
Cisjordania, ni al muro USA/Mexico o a otras vergüenzas similares.
El 24 de abril de este año, un numeroso grupo de personas africanas –entre 500 y 1000-intentaron cruzar esa valla de Melilla.
Fueron recibidos como se merecen.
A tiros.
Según las fuentes gubernamentales marroquíes, murieron 23 inmigrantes y 2 gendarmes.
Aunque la cifra aumenta si la fuente no son los gobiernos: más de 40 muertos.
En cualquier caso, sería la represión más trágica de la historia entre Europa y el Magreb.
Las imágenes son escalofriantes: montañas de seres humanos que no se sabe si están vivos o muertos.
La prensa de España trató de ocultar los hechos desde el inicio: lo llamó “tragedia de Nador” (en referencia a la población marroquí lindante con Melilla).
En otras palabras, el hecho no fue en el jardín sino en la jungla.
El presidente del Gobierno español dijo enseguida que agradecía a las fuerzas marroquíes y españolas que trabajaron en conjunto para evitar el “ataque”.
Y acusó a las mafias que lucran… etc.