Está todo al revés. No hay sistema o el sistema es la psicosis.

SIN ELLA NO HAY POLÍTICA

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Por Cynthia García y Pablo Di Pierri

Si como dijo Maquiavelo «la política es la guerra por otros medios», hay que asumir cuál es el carácter de la pelea que se da. El FdT  combate contra un ejército de canallas parapetados en estrados judiciales y francotiradores mediáticos,

Por Cynthia García y Pablo Di Pierri

LA GARCÍA

29/08/2022

Está todo al revés.

No hay sistema o el sistema es la psicosis.

Las tapas de los diarios hoy se abrazan a la apelación del presidente Alberto Fernández para que los medios no conviertan al fiscal Diego Luciani en el fallecido fiscal Alberto Nisman, el que acusaba a la actual vicepresidenta Cristina Kirchner de haber tramado un plan de impunidad sobre el atentado a la AMIA por el memorandum de entendimiento con Irán.

Una paparruchada que nuestra audiencia conoce muy bien.

Es cierto que una podría decir: «éramos pocos y Alberto invitó a Nisman al debate».

Otra pifia más en definitiva, no menor.

Alberto Fernández no tendría que haber ido anoche a TN.

Cristina mucho menos que nadie, necesita que la defiendan en el estudio de televisión donde se planifica el Lawfare.

Porque pareciera ser que el problema no es que Luciani recortara pruebas contra Cristina, introducidas de forma irregular y fuera de la etapa de instrucción en juicio, sino que Cristina apunte a Macri y Caputo con los diálogos de José López con Caputo, arreglando comilonas familiares y pagos bancarios.

Por eso, la prensa blinda al macrismo y utiliza la mención del Jefe de Estado a Nisman para azuzar su fantasma y atribuirle perversión al gobierno cuando el suicidio de Nisman se explica más por la obligación de tener que hacer por encargo una acusación que no se sostenía contra los dirigentes políticos que crearon la Unidad Fiscal que él encabezaba y alentaron desde el principio el esclarecimiento del atentado.

El indulto a Cristina, eso que nuestra audiencia escuchó acá en la voz de Raúl Zaffaroni y nuestra reflexión conceptual de ayer, no es una rémora de la monarquía.

Y no lo es porque no hay servicio de justicia, no hay garantías constitucionales, no hay estado de derecho. Les diría que no hay democracia en este contexto.

Si como dijo Maquiavelo «la política es la guerra por otros medios», hay que asumir cuál es el carácter de la pelea que se da.

El Frente de Todos no combate contra una coalición opositora sino contra un ejército de canallas parapetados en estrados judiciales y francotiradores mediáticos, financiados por un poder económico local subordinado a los grandes capitales internacionales y un elenco de títeres que se pavonean por la tele, Twitter o el Congreso despotricando contra el kirchnerismo como si se tratara de una identidad política a aniquilar.

Para ellos, el fascista es el otro.

Por eso, quiera o no quiera el indulto la Vicepresidenta, el indulto no debe consultarse.

No se puede someter toda política al diálogo o al referéndum.

Un presidente electo democráticamente o un gobierno surgido de las urnas no puede pedir permiso para gobernar.

Tiene que hacer lo que hay que hacer en base a lo que cree que es justo hacer y en los márgenes de la representación que tiene por mandato constitucional, democrático y popular. Porque, de nuevo, la política es la guerra por otros medios y el adversario persigue e intenta aniquilar.

Si no hay justicia, si no hay sistema, si no hay nada… vale -casi- todo.

La recuperación de la calle es un buen comienzo pero la recuperación de la audacia gubernamental es fundamental.

Sería un error creer que alcanza con movilización popular para amedrentar a los promotores del caos y el estado de excepción.

Por eso, el indulto no es ninguna rémora de nada. Es una herramienta y, si no queda otra, hay que empuñarla sin titubeos.

Porque, como dijo la Vicepresidenta, el juicio no es contra ella sino contra el peronismo -nosotros creemos que también es contra ella-.

Ergo, es el peronismo quien debe plantarse contra el Poder Judicial porque no hay 2023 con Cristina sentenciada, proscripta, inhabilitada o presa.

El Frente de Todos necesita los votos de ella para disputar la elección y ganarla.

De modo que, sea quien sea el candidato oficialista el año que viene, tendrá que ir a buscar a las bases de sustentación kirchneristas prometiendo la libertad plena de su líder.

Sin medias tintas, sin mensajes titubeantes.

Cristina, otra vez y siempre, en el centro de la escena. Porque sin ella, no hay política.

CG/PDP/