AJEDREZ FATAL
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La triste realidad es que los peones nos peleamos entre nosotros mismos para mejor provecho de las torres, de los caballos, de los alfiles, de la reina y del rey, que están en otro tablero.
NAC&POP
29/08/2022
Solemos decir que el ajedrez es una metáfora inexacta de la lucha política porque en el ajedrez pasan cosas que en la realidad no suceden.
En el tablero de ajedrez el peón lucha directamente (en desigualdad de condiciones, es cierto, pero lo hace) contra la reina, contra el rey e incluso lo puede jaquear.
En la política real eso lamentablemente no pasa.
Los peones no peleamos con el rey, con la reina o con algún alfil, a los caballos y las torres los vemos solo muy de lejos, en televisión.
La triste realidad es que los peones nos peleamos entre nosotros mismos para mejor provecho de las torres, de los caballos, de los alfiles, de la reina y del rey, que están en otro tablero.
Esa es la ingeniería social que el dominante hace para resolver el problema de su inferioridad numérica.
Al poder le sería inviable un enfrentamiento con el 99% de los peones, sería rápidamente destruido y devorado por estos peones.
Entonces el poder manipula a los peones para que estén bien ocupados peleándose los unos contra los otros.
Y esa ingeniería social se hace con ideología, es con la ideología como el poder manipula a los subalternos para que luchen mutuamente en horizontal y no se unan para luchar en vertical contra la minoría dominante.
Toda ideología es horizontal, son los trabajadores de izquierda contra los trabajadores de derecha, son los trabajadores creyentes contra los trabajadores ateos, los trabajadores varones contra las trabajadoras mujeres y así hasta el infinito.
Hasta el infinito, siempre hay una grieta ideológica horizontal para dividir a los subalternos y para que estos nunca vean que la única grieta real y permanente es vertical, es la grieta entre los de abajo que somos más del 99% y los de arriba que son un puñadito de gatos.
Por más profunda que parezca una diferencia ideológica entre dos trabajadores, esa diferencia es ínfima si la comparamos con la diferencia entre los intereses de ambos trabajadores y un financista de las élites globales o un oligarca local rentista.
Entonces la diferencia ideológica es humo, humo para que seamos enemigos entre los de abajo y el de arriba siga ganando el juego.
La ideología es veneno y es enemiga de los intereses permanentes del pueblo.