LA CULTURA INDÍGENA, AMERICANA Y POPULAR, SIGUE VIVA Y PRESENTE.
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Kusch responde esto al pensar el peronismo como una emergencia de lo indígena y popular en América, como persistencia y resistencia de la única constante de América: su pueblo.
Por Rodolfo Kusch
Kusch responde esto al pensar el peronismo como una emergencia de lo indígena y popular en América, como persistencia y resistencia de la única constante de América: su pueblo.
La idea ilustrada de los creadores del Estado en Argentina -los Roca, los Mitre, los Sarmiento- suponía el exterminio de la cultura y el pueblo autóctonos, para imponer en América una nueva Europa.
Pero esto falló: la escuela no logró educar para ser un europeo, ni la fábrica anduvo con la eficiencia gringa.
Atravesando el genocidio, la cultura indígena sobrevivió a la conquista y el peronismo, en la forma de lo popular, es una de sus expresiones argentinas. Como lo sucio, lo hediento, lo monstruoso, el peronismo retorna para destruir el sueño de la Europa argentina, se resiste a ser colonizado, a ser negado por la cultura occidental.
Al pensar el peronismo, Kusch despliega lo positivo de la monstruosidad americana: frente al liberalismo que promueve la competencia para sobrevivir, una cultura basada en una economía de amparo; frente a la sacralización del progreso y la técnica, un arte y un pensamiento mítico que subrayan el abrazo entre cultura y naturaleza; frente a la globalización homogeneizante, el desarrollo del pueblo desde su propia tierra, sus costumbres, sus creencias.
En suma: el peronismo vuelve porque la cultura indígena, americana y popular, sigue viva y presente.