APOYO DE CIENTÍFICOS, INTELECTUALES Y ARTISTAS A LA FÓRMULA MASSA-ROSSI
[addthis tool="addthis_inline_share_toolbox_h8hi"]
Referentes de la cultura, del ámbito académico y científico difundieron un documento de adhesión a los precandidatos de Unión por la Patria.
NAC&POP
28 /07/2023
La Democracia por venir para una Patria justa, libre y soberana
Nos encontramos en apoyo a la fórmula encabezada por Sergio Massa y Agustín Rossi que expresa el espíritu de unidad de las fuerzas populares que integran Unión por la Patria.
Una vez más los argentinos y las argentinas nos disponemos a ejercer nuestro derecho a elegir a quienes serán los depositarios de nuestras esperanzas, de nuestros deseos y de nuestros sueños.
Y lo hacemos en un año emblemático en el que festejamos las cuatro décadas de recuperación y consolidación de la democracia después de haber vivido la más tenebrosa noche de nuestra historia.
Sin embargo, algunas señales ominosas nos recuerdan que nada está garantizado para siempre ante las embestidas de fuerzas de derecha que buscan condicionar derechos históricos al tiempo que reintroducen políticas del odio que parecían desterradas.
Si algo aprendimos en estos años es que la democracia es un proyecto colectivo en permanente construcción que atraviesa, como las personas y la sociedad toda, ilusiones y desilusiones, grandes expectativas y encrucijadas, apuestas arriesgadas y retrocesos, oportunidades y peligros.
La democracia es el tejido que se entrelaza con los hilos de la memoria y las propuestas de futuro, como un espacio y una forma de construcción colectiva permanente —no solo al momento de celebración de las elecciones— para lograr mejoras en las condiciones de vida de todas y todos.
Saber escuchar las nuevas voces, las frustraciones, los miedos y los enojos es siempre el desafío de la democracia que debe ser capaz de reinventarse y solidificarse ante las amenazas de aquellos que utilizando palabras y símbolos propios de tradiciones democráticas las reconvierten en favor de una profunda regresión social, política, económica y cultural.
Construir democracia también es garantizar el derecho de todos y todas a la educación, a la salud, al trabajo digno, a la vivienda y a una convivencia sostenida en la diversidad y el pluralismo político, cultural y de estilos de vida.
Es garantizar derechos laborales y jubilatorios y apostar por un desarrollo económico en base a una transformación de la estructura productiva, en todo el territorio nacional y para todas las personas que lo habitan.
Este desarrollo supone la utilización sustentable de los recursos naturales, y su transformación a través de empleos dignos, con derechos y buenos salarios, y capacidades científico-tecnológicas, que se componen no solo del conocimiento de las y los científicos sino también del saber aplicado de cada trabajadora y trabajador, en una articulación virtuosa entre la educación pública de calidad y el entramado productivo.
Estos procesos productivos y creativos deben tener en cuenta el manejo sustentable de los recursos y su aprovechamiento con justicia social, íntimamente relacionado con las comunidades en donde los mismos se encuentran y con sus formas de vida.
Es garantizar a las generaciones futuras el derecho a vivir en una naturaleza cuidada.
En paralelo, la ampliación de las capacidades productivas debe considerar la “economía del cuidado” de forma tal que las mujeres y diversidades —sobre quienes recaen cotidianamente las múltiples tareas de cuidado— puedan integrarse al mercado de trabajo en los sectores dinámicos y con buenos salarios.
Es estar abiertos al mundo sin perder nuestro horizonte latinoamericano y sin jamás renunciar a nuestra soberanía dejando que nuestros recursos naturales se conviertan en botín de intereses poderosos ni en prácticas extractivistas que los depreden.
Es asumir una política exterior multilateralista que nos permita eludir el abrazo de oso del imperio estadounidense y de su instrumento ejecutor: el FMI.
Es, también, terminar con el dominio patriarcal, con toda forma de racismo, de xenofobia y de exclusión.
Constituye, la democracia, aquello que hemos sabido construir bajo la forma de la libertad reconquistada desde diciembre de 1983, que se consolidó cuando en 1985 se juzgaron a los responsables del Terrorismo de Estado, que se profundizó con los derechos sociales y civiles que deben ser continuamente ampliados y defendidos en tanto fundamento de la genuina vida compartida allí donde amenazas de regresión han intentado, ayer y hoy, debilitarla y vaciarla de sentido.
Pero que también es expresión de la persistente búsqueda de una sociedad más equitativa e inclusiva en consonancia con esa ampliación de derechos sostenida por tres palabras propias y originales de nuestra travesía histórica y que le han dado una nueva significación al sentido de patria y de pertenencia: memoria, verdad y justicia que siendo patrimonio compartido por amplias mayorías hoy busca ser deslegitimada por discursos negacionistas que intentan destruir uno de los pilares de una Argentina que se ha convertido en ejemplo mundial de defensa irrestricta de los derechos humanos.
Le tocó primero a Raúl Alfonsín tomar la decisión histórica del juicio a las juntas militares y, cuando se retrocedió primero con las leyes de impunidad y luego con los indultos, fue Néstor Kirchner quien, bajo su gobierno, posibilitó la derogación de esas leyes y de los indultos del menemismo para rehabilitar los juicios por crímenes de lesa humanidad.
Democracia que también se vacía cuando reaparece la violencia encarnada en el intento de asesinato de la ex Presidenta de la Nación -expresión de uno de los mayores liderazgos de la historia argentina-, que no ha suscitado un repudio masivo del conjunto de las fuerzas políticas ni una genuina investigación judicial que logre llegar hasta el hueso de los ideólogos del intento de magnicidio.
Democracia es verdadera justicia independiente y un poder judicial que no responda a intereses corporativos ni actúe como si fuera una rémora monárquica.
La continua y persistente persecución a Cristina Fernández de Kirchner no es otra cosa que el intento de proscribirla y de impedir que siga jugando el rol de liderazgo del campo popular.
Su compromiso y su perspectiva estratégica han permitido que la fórmula integrada por Sergio Massa y Agustín Rossi sea la que pueda llevar adelante el sueño de una sociedad con una democracia siempre ampliada, más justa y soberana.
La democracia es una poderosa fuerza que nace de lo profundo de la nación y que también sabe de dificultades, fragilidades y desafíos. La democracia, siempre incompleta y por hacerse, es la irrenunciable amalgama hecha de libertad, igualdad y soberanía.
Democracia es la conjunción de todos los derechos individuales y colectivos en consonancia con el fortalecimiento de una economía distributiva y un Estado social que se constituya en garantía de la efectiva realización del bien común; sabiendo que para alcanzar esas metas se tuvo y se tiene que enfrentar a intereses corporativos poderosos que, desde el fondo de nuestra historia, siempre han buscado impedir una más justa distribución de la renta.
Es contra este núcleo central de la vida democrática contra el que se alzan las fuerzas reaccionarias de matriz neoliberal que buscan horadarla hasta vaciarla de todo contenido emancipatorio.
No hay libertad genuina sin igualdad ni democracia real sin una economía puesta al servicio de las mayorías.
Enfrentamos la amenaza de la derecha contra las conquistas del feminismo y de las diversidades sexo genéricas.
La represión desencadenada contra el pueblo jujeño por el gobernador Gerardo Morales constituye el laboratorio de aquello que están dispuestas a hacer esas fuerzas de derecha a la hora de implementar un proyecto regresivo y antidemocrático.
Lo que pretenden es mutilar la democracia restringiendo derechos y acallando las protestas de los más diversos sectores populares que no aceptan someterse a ese proyecto depredador de nuestros recursos.
En las próximas elecciones se dirimen dos proyectos antagónicos de nación.
El que nosotros/as defendemos, el que representa a las grandes tradiciones políticas populares que se sintetizan en el peronismo, el kirchnerismo y en esas otras fuerzas herederas de las izquierdas y el amplio espectro del progresismo que forman parte de Unión por la Patria, el que logró sacar a la Argentina de la tragedia social y económica del 2001 a partir de mayo de 2003 inaugurando 12 años de reparación de un país devastado por el neoliberalismo.
Reparación que supuso alcanzar una distribución del 50 por ciento de la riqueza a favor de los y las trabajadoras, que se enfrentó al poder mediático defendiendo la democratización de la comunicación, que recuperó el sistema previsional en un tiempo de reparación que incluyó también la reestatización de Aysa, de Aerolíneas argentinas y la recuperación de YPF que hoy hacen posibles realidades como Vaca muerta y la construcción del gasoducto Néstor Kirchner.
Que tuvo que enfrentar desde diciembre de 2019 las consecuencias del endeudamiento desastroso generado por Mauricio Macri con la complicidad del FMI sumado a una brutal caída del salario real, a una virtual parálisis del aparato productivo y a un vaciamiento del Estado que siempre termina siendo la receta del neoliberalismo y que hoy vuelve a ser esgrimida por la oposición de derecha que ya no oculta sus intenciones; que tuvo que hacerse cargo del tremendo impacto de la pandemia que azotó al planeta reconstruyendo el sistema de salud pública degradado por el macrismo y garantizando con diversas políticas sociales y económicas la continuidad de la actividad productiva, de los subsidios a quienes viven en la informalidad y de la mitad de los salarios de los y las trabajadores de decenas de miles de empresas de todo tipo y tamaño; de las consecuencias calamitosas de la guerra ruso-ucraniana y de la peor sequía del siglo sin renunciar a sostener y a ampliar los derechos al tiempo que se reconstruyó el Estado.
Sabemos que todavía queda una deuda fundamental con las grandes mayorías populares en términos de recuperación del poder adquisitivo de los salarios, de una mejor y más equitativa distribución de la riqueza y de un mayor crecimiento del empleo para que todos los trabajadores tengan acceso a los derechos que nuestra constitución nacional establece.
Deuda que nuestro próximo gobierno tendrá que resolver sabiendo que deberá enfrentar intereses poderosos de afuera -el FMI y sus condicionamientos- y de adentro -los grupos económicos y mediáticos formadores de precios y grandes responsables de la inflación-.
Ese es el desafío: profundizar la potencia democrática en consonancia con un proyecto de nación soberana y federal que sea capaz de poner la economía al servicio del pueblo.
Estamos convencidos de que es la fórmula encabezada por Sergio Massa y Agustín Rossi, la única que expresa el espíritu de unidad de las fuerzas populares que integran Unión por la Patria y que puede llevar adelante este desafío, por eso cuenta con nuestro apoyo, acompañamiento y compromiso militante en las próximas elecciones.