Desviar la bronca popular hacia "los judíos" es una acción política reaccionaria, una cortina de humo.::!

EL TEMA JUDIO EN LA PATAGONIA

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Por Ricardo Aronskind (FOTO)

Desde que Milei llegó al poder advertí que iba a crecer la judeofobia en la Argentina. Al respecto, aquí va una excelente nota de imprescindible lectura, de Ricardo Aronskind

Por Ricardo Aronskind

NAC&POP

13/01/2026

Apareció un tema de mierda, que es una mezcla complicada de ignorancia y mala intención política.

Sobre la lógica desesperación que nos genera la quemazón de hermosos bosques, y casas, y fauna, producto de una CRIMINAL DESIDIA POLÍTICA (que refleja la ambición privada de hacer grandes negocios con la tierra arrasada por el fuego), y acciones a propósito de inicio de fuego QUE HAY QUE INVESTIGAR EN SERIO, se montó una campaña de rumores con evidentes objetivos anti judíos.

La campaña está direccionada para señalar a una mezcolanza de palabras confusas «israelitas«, «sionistas» (palabras que remiten a los judíos) que estarían quemando la Patagonia para ocuparla, como está escrito en el panfleto llamado «Plan Andinia«.

El «Plan Andinia» es una «fake news» escrita hace décadas por nazis argentinos para desviar el odio social hacia los judíos.

Los rumores intencionados mezclan todo: desde la empresa estatal israelí de aguas Mekorot (una especie de AySA israelí, inflada en la imaginación y transformada en un monstruo que se «va a robar el agua» de nuestro país), hasta los reservistas israelíes que pasean por todo el mundo (desde la India al Machu Pichu) cuando se quieren ir a cualquier lado después de pasar los 3 años en el servicio militar en su país, transformados en espías que ya están haciendo relevamientos y operaciones militares y preparando el terreno para la toma de la Patagonia).

No nos chupamos el dedo: hay ambiciones internacionales diversas sobre la Patagonia (y no sólo sobre la Patagonia): de hecho se han publicado mapas en el exterior donde la Patagonia aparece como una región separada de Argentina.

Pueden estar operando en este momento intereses chilenos, ingleses, norteamericanos, árabes, israelíes y de otros países explorando oportunidades de negocios, o estratégicas, en esas tierras.

Para hablar en serio, vale la pena revisar la propiedad de la tierra en esa región.

Los grandes latifundios pertenecen a capitales de diversos origenes, donde los israelíes no son los que predominan.

Pero interesa a quienes difunden los rumores, poner el foco exclusivamente en eso.

Pero la clave de nuestro problema fundamental es que Argentina no está gobernada por gente que responde a los intereses nacionales sino al capital global, especialmente norteamericano.

ESE es nuestro problema, pero justo aparece una operación psicológica bien armada, que intenta plantear que estamos en manos de una conjura entre israelíes-«israelitas«- «sionistas«- judíos, para concretar el pseudo plan que inventaron los nazis locales hace más de 60 años.

Mención aparte merece Milei, con su infantil admiración por sectas judías tan medievales como reaccionarias, de las cuales extrae las fantasías espirituales para creer que tiene una misión sagrada, cuyo efecto concreto daña y desproteje al pueblo argentino.

Su sobreactuación payasesca en relación al judaísmo da vergüenza ajena y es una maniobra distractiva en relación a sus lazos de sumisión a la verdadera potencia imperialista, que es Estados Unidos y al máximo becerro de oro de nuestra época: el capital financiero.

Con el trasfondo de los crímenes israelíes en Gaza, la «amistad» del criminal Netanyahu con el cipayo Milei, las acciones de este gobierno anti nacional dispuesto a rematar nuestros recursos naturales y todo lo que haya de valioso en nuestro país, y las desprestigiadas, inútiles y satelitales dirigencias de la colectividad judía, se crearon condiciones para que antisemitas locales (y extranjeros, que también están operando) lancen una campaña orientada contra los judíos.

En la Patagonia, como en OTRAS REGIONES DEL PAÍS, todo capital extranjero que quiera, se compra lo que quiere.

Es un desastre que no ocurre en muchos lados.

Sin ir más lejos, en Estados Unidos no permiten que se le vendan tierras y otros activos a cualquiera, por cuestiones de seguridad nacional.

ESE es nuestro problema, el cipayismo y entreguismo de los sectores dominantes locales y de parte de la dirigencia política nacional y provincial que trabaja para ellos.

Cualquier intento de desviar la bronca popular hacia «los judíos» es una acción política reaccionaria, una cortina de humo para que continúe el proceso de extranjerización de nuestro país, mientras se divide a los sectores populares.

RA/