PONELE…
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¿Por qué el que gana es el que presta dinero y no el que produce? ¿Por qué el pueblo está avalando esto y no se lo cuestiona contundentemente?
Por Julián Denaro
NAC&POP
03/01/2026
PONELE…
QUE EL USURERO NO SEA MÁS EL TRIUNFADOR
Imaginemos que un sujeto consigue un préstamo de un usurero por 10 millones de pesos, justificando que ese dinero sería utilizado por el dueño de la remisería donde trabaja, para modernizar la empresa y ampliar su capital.
Dicho sujeto, en rigor de verdad, es un mentiroso, un estafador, ya que esa remisería en realidad nunca le dio el aval para solicitar el préstamo, ya que es una remisería exitosa y sustentable.
A continuación, el sujeto procede a comprarse un auto propio para trabajar él, pero sin poner plata propia, ya que consiguió un préstamo utilizando una garantía ficticia.
Vale decir, endeudó a otro para capitalizarse él.
Seguidamente, y con el empuje de su “exitosa” operación previa, consigue otro préstamo de otro prestamista.
En esta oportunidad, por 20 millones de pesos, repitiendo el mismo argumento de que es para el dueño de la remisería donde él trabaja, para ampliar su capital de trabajo e invertir en una modernización productiva.
Sin embargo, el dueño de la remisería nunca le dio el aval para tomar préstamos a su nombre.
Su operatoria vuelve a implementarse con la misma modalidad, ahora ampliada, comprando dos vehículos nuevos para trabajar, y así ampliando a tres automóviles su capital, sin poner dinero propio.
Ahora, con tres autos para trabajar, el sujeto puso una remisería propia, sin haber puesto un centavo propio y endeudando al dueño de la remisería original por un valor de 30 millones de pesos más los intereses que van acumulándose mes tras mes.
El sujeto renuncia y no volvió a ver al dueño de la remisería.
Llegado el momento, los prestamistas hacen uso de las garantías recibidas e increpan al dueño de la remisería.
Sucede que este no tiene cómo hacer frente a semejante deuda, por cuanto se compromete en un programa de pagos para solucionar el problema, ya que los contratos no pueden revertirse, aún siendo que él no tenía conocimiento de la estafa efectuada por el sujeto al cual no volvió a ver.
Los prestamistas ganaron dinero a través de los usurarios intereses, el estafador se llenó de plata haciendo trabajar los tres autos que robó, y el dueño de la remisería pasó de tener una remisería sustentable y exitosa a padecer presiones constantes de sus acreedores, con el riesgo de perder su empresa para siempre a raíz de sus enormes deudas impagables.
Se presentan aquí algunas preguntas de carácter lógico y elemental, básicas: ¿Cómo puede ser que el dueño de la remisería esté por quebrar si nunca autorizó al sujeto estafador para pedir préstamos en su nombre?
¿Cómo puede ser que el estafador sostenga de manera legal y permitida su actividad siendo que se originó en una estafa?
¿Cómo puede ser que los compatriotas y los conciudadanos del dueño de la remisería no lo defiendan y además procuren castigar al estafador?
Peor todavía: ¿Cómo puede ser que una parte del pueblo se ponga del lado del estafador y le dé la espalda al dueño de la remisería?
Y aún más triste el desenlace: la remisería cerró y muchos que defendieron al estafador se quedaron sin trabajo y están endeudados para comprar alimentos y pagar los servicios.
Y todavía más grave la situación: los acreedores son los mismos.
Resultado final: los prestamistas y el estafador ganaron, mientras el dueño de la remisería y el pueblo entero perdieron y acarrean un endeudamiento irreversible de por vida.
Pues bien, queda claro quién es quien en la historia reciente de la Argentina.
El estafador representa a Milei, Caputo, Macri y Sturzenegger, los prestamistas son el FMI y el Tesoro de EEUU y la remisería es el Estado Argentino con todos los argentinos endeudados.
Brevemente: el gobierno de Milei, así como el de Macri, concertaron empréstitos con organismos financieros norteamericanos para enriquecer a los núcleos de poder financiero de los cuales son parte, pero esos préstamos nunca tuvieron el permiso del pueblo argentino, que quedó endeudado para que los consorcios financieros se enriquezcan a toda velocidad.
Para no repetir las preguntas ya efectuadas, se insiste sobre una sola de ellas que se pretende enfatizar, sin olvidar las demás: ¿Cómo puede ser que una llamativamente holgada parte de la población defienda la estafa de los ladrones a pesar de estar cada vez peor y encima soportar una deuda de difícil reversión?
