Con Poder vamos a recuperar Soberanía y Dignidad para Nunca Más perderlas
50 VECES ¡NUNCA MAS!
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Tenemos que hacer un Marzo y un año entero de eventos para fortalecer la Memoria, la Verdad y la Justicia con la Soberanía y todos los derechos de hoy que nos están arrebatando.
Por Francisco Ramos
NAC&POP
28/12/2025
2026 debería proclamarse «Año del 50° Aniversario del Golpe Oligárquico«, por supuesto, eso sería posible con un gobierno popular y no con este engendro que después de 50 años, reivindica el terrorismo de Estado contra el avance de las luchas populares.
Porque más allá de la Marcha del 24, que deberá ser imponente para demostrarle al poder político y económico de la Argentina que este pueblo sigue teniendo Memoria, tenemos que hacer un Marzo y un año entero de eventos para fortalecer la Memoria, la Verdad y la Justicia con la Soberanía y todos los derechos de hoy que nos están arrebatando.
En una nota anterior nos referimos a que el golpe no fue cívico militar sino más precisamente, empresario militar.
La palabra Oligárquico lo establece en su justo punto clasista sin diferenciar lo cívico de lo militar sino uniéndolos en un mismo objetivo: frenar la ofensiva de lucha de los trabajadores en los 60 y 70 y recuperar el control político para el proyecto economico anti Nacional pro imperialista.
La dupla M. De Hoz – Videla representaba esa alianza con la conducción de la gran burguesía empresarial, terrateniente y bancaria, con su brazo armado ejecutor, del más feroz terrorismo propiciado desde el Estado Nacional tras haber volteado al legítimo gobierno constitucional de Isabel Martínez de Perón, aquel 24 de marzo de 1976.
El poder de los grandes grupos económicos conservadores y concentradores de su riqueza, usan a las fuerzas de seguridad como una guardia pretoriana propia en defensa de sus intereses, y cuando es desbordada, como pasó en varias etapas históricas de lucha -por ejemplo, el Cordobazo- apelan a las Fuerzas Armadas como reaseguro de volver a instaurar el «orden establecido» por ellos, que es convivir en un sistema de dominación capitalista dependiente, cuyo formato político puede variar según la relación de fuerzas del momento histórico, de acuerdo al plan maestro imperial coordinado a nivel continental a través de las embajadas yanquis de cada país en que han dividido la gran Nación Latinoamérica o Abya Yala.
No son las casas de gobierno sino las embajadas las que fijan las políticas de los gobiernos cipayos de turno en toda Nuestra América, sean dictaduras o más recientemente usando tácticas de dominación colonial cultural con presidentes ultra imperialistas electos.
Los métodos cambian, se actualizan y maquillan, pero el objetivo estratégico de dominación es siempre el mismo, en todo caso, el enemigo no sólo tiene los recursos, sino lo más importante, tiene un plan de operaciones «contra revolucionario» para evitar el avance revolucionario de los pueblos, como si ocurrió en Cuba o como está sucediendo en la Venezuela Bolivariana de Chávez y Maduro.
Ya Mariano Moreno lo había intentado con su Plan de Operaciones pero fuimos derrotados políticamente hace 200 años y desde entonces no se ha podido funcionar con un plan revolucionario que defina una clara estrategia de recuperar el poder sustraído por la elite oligarca, variando las tácticas de acuerdo al momento histórico.
Básicamente porque para trazar un plan, se debe conformar un Estado Mayor Popular con plena participación y decisión democrática desde los barrios y los territorios, con las organizaciones urbanas y las asambleas de los pueblos, el arte y la cultura popular, la defensa de nuestros bienes naturales y la cosmovisión de los hermanos ancestrales que habitaron estás tierras mucho antes que nosotros.
La idea pasa por construir poder colectivo, generar poder popular y recuperar el único y verdadero poder genuino que es del Pueblo, por el Pueblo y para el Pueblo, donde no haya espacio para el enemigo, porque no hay opción ni alternativa posible en la convivencia, «durmiendo con el enemigo» sino confrontándolo.
Quizá la consigna de «tomar el poder» de otros tiempos no haya sido la adecuada, quizá vayamos debatiendo y revisando que lo efectivo sea «construir poder popular» concientizando desde lo cultural para que los cimientos sean tan fuertes que ningún plan Oligárquico pueda derrumbarnos y tener que volver a empezar como tantas veces nos ha ocurrido.
Fijar el rumbo, coordinar los cientos de orgas que ya existen, crear el Estado Mayor Popular y funcionar con democracia participativa desde abajo, buscando sintetizar las lecciones de la historia y no repetirnos en nuevas frustraciones.
¡¡Para recuperar el Poder popular hay que construirlo y con el poder vamos a recuperar Soberanía y Dignidad para Nunca Más perderlas y gritar 50 veces, Nunca Más!!
FR/