Para que siempre sea una copa de oro el espinillo, nos ha hecho grillos, nos ha convertido en hermanos

PABLO, SOS VOS EL «GRILLO»

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Entre los compatriotas honrados con el título de Patriotas del Pueblo y de la Patria estaban, además del gran senador José Mayans, Fabián Grillo, el padre de Pablo Grillo

Por Julio Fernández Baraibar

NAC&POP

18/11/2025

Fui a la cena de la Oesterheld con la intención de volver a ver a compañeros y compañeras que no he visto durante demasiado tiempo.

Y, por supuesto, tuve el gusto de encontrarme con muchos de ellos.

Todos estamos más viejos, quizás más experimentados, quizás un poco más cínicos, quizás más golpeados.

Pero en todos vibraba aún la profunda convicción de que la patria argentina que nos cobija tiene un destina mejor que este miserable y seguramente breve presente de revancha reaccionaria, de miserable estolidez, impregnada por la chatura del interés compuesto.

Pero hoy, además, la vida me dio una oportunidad que esperaba y que estaba seguro se iría a producir más temprano que tarde.

Entre los compatriotas honrados con el título de Patriotas del Pueblo y de la Patria estaban, además del gran senador del peronismo que es José Mayans, Fabián Grillo, el padre del fotógrafo Pablo Grillo, herido brutalmente el 12 de marzo de 2025 por las fuerzas represivas del gobierno de las finanzas y el privilegio.

Desde la noche en que escribí el Canto a Pablo Grillo deseaba tener el privilegio de poder decirlo en presencia de su padre.

Y «la vida, esas cosas, quien sabe lo qué«, además de Martin Garcia y su inquebrantable voluntad de juntarnos, me brindaron la oportunidad.

Por fin pude hacerlo y abrazar a Fabián y, con él, a Pablo.

Siento que he cumplido con una obligación que me impuse.

Y siento que la noche es más liviana y dulce.

Este es mi

𝐂𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐏𝐚𝐛𝐥𝐨 𝐆𝐫𝐢𝐥𝐥𝐨

¿𝘘𝘶𝘦́ 𝘴𝘦𝘯𝘤𝘪𝘭𝘭𝘰
𝘦𝘴 𝘢 𝘲𝘶𝘪𝘦́𝘯 𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦 𝘤𝘰𝘳𝘢𝘻𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘨𝘳𝘪𝘭𝘭𝘰
𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘱𝘳𝘦𝘵𝘢𝘳 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘮𝘢𝘯̃𝘢𝘯𝘢!
Conrado Nalé Roxlo (Chamico)

Pablo Grillo, con tu corazón de grillo
saliste esa mañana, como siempre.

Como un grillo fuiste a tu tarea:
que sean verdes como se merecen
los espacios verdes del Hospital Evita.

Y la cámara, el ojo que eterniza,
que detiene para siempre el instante,
colgada del hombro como todos los días.

Y el rojo de tu club en el pecho,
que también es el rojo de la lucha
que te esperaba, en la tarde.

El ojo polifemo de la cámara
iba a congelar el gesto de rebeldía,
el puño alzado al cielo,
los colores de las tribunas,
con que se solidariza el grillo,
el culatazo artero o el gaseo impune,
el atropello de uniforme
y la violencia de arriba
que el grillo repudia.

La vana música del grillo
vio el marco en llamas,
vio la formación criminal
en un fondo donde se recortaba
el Palacio del pueblo y de las leyes.

Y la humareda de los disparos y el gas
le daban el clima exacto
que Polifemo congelaría.

Y en ese preciso instante,
Pablo, se congeló tu horrible
caída hacia atrás,
sos vos el grillo congelado,
no el oscuro pelotón que te fusiló.
Corren los compañeros,
como grillos gritando su desesperación.

Y ahí estás, Pablo.
Tu extremado esfuerzo
para que el cielo sea de porcelana.

Para que siempre sea
una copa de oro el espinillo,
nos ha hecho grillos,
nos ha convertido en hermanos
que cantan con monotonía
para que la luna alumbre
el canto del grillo junto al camino.
 

Y que la violencia criminal,
que intentó aplastarte,
sea aplastada por un dulce
coro de grillos
que cante al amor, a la amistad,
a la dulce vida de los grillos.

Buenos Aires, 16 de marzo de 2025