El futuro confunde porque es un lugar que todavía no está.
ES EL AMOR, ¿MENTENDES?
[addthis tool="addthis_inline_share_toolbox_h8hi"]
Es el Amor, mentendes? El que lo mueve todo, el único lugar donde podes almacenar sin trastos que te incomodan el paso.
Por Martín García
NAC&PÖP
02/11/2025
El futuro confunde porque es un lugar que todavía no está, pero cuando se pasa la cinta de la meta, esa que te llevas por delante después de la carrera y te palmean y felicitan porque lo hiciste muy rápido, ahí mismo, puede haber recuerdos, sensaciones, dolores de espalda, pero lo que justifica haber llegado una meta es lo amado.
Y no hablo ahora del amor romántico, no, no es el tema de hoy, me refiero al amor por los colores del campeón, puede ser Boquita, puede ser la Scaloneta, la aventura de competir que aunque vos no hayas pisado el césped, lo viviste tan intensamente desde el himno, antes del partido,.
No importa si estas allá lejos en el último recodo de la tribuna, hasta el respiro de cuando termina el primer tiempo y vienen las primas de blanco con un moño en el pelo, también blanco, y hay confites y torta, y corremos y jugamos hasta q comienza el segundo tiempo.
Cuando empieza el segundo tiempo uno esta ahí, expectante, con San Martín, con Belgrano, con Laprida, el de los cuadernos de tapa dura, firme como rulo de estatua, pensando en la Patria, en la lucha que se avecina, en el cruce de los Andes.
Y sale el Diego a la cancha y comienza a hacer el jueguito de la pulpo con el empeine de su pie, y todos gritan ¡Diegooo Diegooo, y Diego continúa con la pelotita danzando en su pie izquierdo, una otra vez y todos aplauden, gritan, cantan, Dieeegooo, Dieeeegooo…!!
¿Mentendes?
Es mucha emoción, es muy fuerte ser Diego y escuchar a esa multitud gritando tu nombre.
¡¡ Dieeegooo!!! DIEEGGOOO!
Diego sonríe y la pelotita de goma crece y se convierte en una profesional, pero Diego ni se fija, si fuera una bolita de esas que uno juega en el piso apunta dandole a otra bolita…
Será lo mismo, porque cuando uno pasa la línea de la llegada, no importa si ganaste vos y llegas primero o si salís número 37 en la manada, es en esa algarabía del evento donde Diego sabe que es amado, que le corresponden su amor por la pelota, su esfuerzo para llevársela con la punta del botín, no importa cuantos le salgan al cruce o lo persigan con las peores intenciones.
Diego la seguirá llevando con la puntita del botín, y encarará hacia los lugares desiertos dentro de la manada y no lo podrán detener, aunque haya engordado, aunque se haya dado un saque que lo limita en el esfuerzo, aunque no haya dormido anoche, aunque haya chupado alcohol.
El seguirá adelante, pelota al pie, orgulloso de Fiorito, orgulloso de los amigos del barrio, tengan laburo honesto o no lo tengan, y así medio ladeado, a tanta velocidad, le mandaran una enfermera al campo de juego para llevarlo a orinar la prueba de que no tomo algo que no se debía tomar para estar en forma.
Mientras eso pasa, le dará un pase de gol a Caniggia para vencer a los brasileiros que los miraron atónitos abrazarse a pura carcajada de celebración, y festejar con la tribuna.
Mientras dure la ilusión, Diego mirara a la tribuna y allí verá a Santiaguito, que la mamá quedó viuda y él, huérfano, porque al viejo lo balearon en el barrio.
A Zule, la hermana de Lidia, la que atiende en la verdulero de la Villa.
A Juan, que lo largaron por buena conducta…
A Jesús, que lo hicieron caminar con un pesado madero al hombro, como 25 cuadras en subida y bajada, por echar a los prestamistas de la parroquia, porque Diego los conoce a todos y se interesa por cada uno.
¡Ojo… por mi, porque apenas piso la gramilla y antes del himno me vió y me saludó y se me hincho el pecho de emoción, de pibe, no?
Todos éramos pibes y creíamos en Diego.
Y ahora qué ya los pibes están grandes, algunos casados, algunos con hijos y con hijos con novias, uno se emociona más fácil que antes, y se te nublan los ojos de emoción…
¡Todos gritamos :-!AR GEN TINA! AR GEN TINA! como cuando éramos pibes y el sol tenia la cara de Diego, de Doña Tota, abrazándolo en el crepúsculo, para honrar nuestra memoria y nuestra estirpe rioplatense emocionante.
MG/