Estar con los y las compañeros y compañeras fue lo más inocente y acogedor que nos pasó.

ALGUNOS MOMENTOS DE «LA OESTERHELD»

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ºPor Martín García

Son momentos, no? Cruces, pequeñas reuniones donde pasan cosas sin joder a nadie, al contrario, (en una mesa un atrevido hablando bien de la cervecería aquella sin que nadie le pegue una piña o lo eche).

Por Martín García

NAC&POP

12/10/2025

Son momentos, no? Cruces, pequeñas reuniones donde pasan cosas sin joder a nadie, al contrario, (en una mesa un atrevido hablando bien de la cervecería aquella sin que nadie le pegue una piña o lo eche), una corresponsal extranjera, francesa preguntándonos -¿Porque hay un póster de Yasser Arafat?

Recuerdo aquel acto donde se honró la memoria de Juan Bosch y del comandante Caamaño en la República Dominicana arrasados por los marines norteamericanos, vinieron personalidades de esa embajada en Buenos aires y parlamentarios de su país, gracias a los Cafiero, y los declaramos “Patriotas”, ya que habían defendido su democracia bajo el ataque de muerte de los “marines norteamericamnos”.

Otro día apareció una diputada radical que se había puesto de novia con un muchacho que fue canjeado, estando preso, por la libertad del embajador de los EEUU, secuestrado.

El día en que apareció el canciller de las Farc colombianas en el programa de Mariano Grondona de la TV, cuando le dimos un telefonazo invitándolo después de la TV a comer con nosotros luego de la TV y aceptaba y a la hora ya estaba con nosotros comiendo en la Parrilla Rosa de Helenita Goñi, por Recoleta.

Mientras transcurria el valioso festival FICIP de cine militante aparece invitada con otros directores celebres de Latinoamérica una actriz de Holywood, María de Medeiros, que hacía poco había actuado como novia de Bruce Willis en “Pulp Fiction”, la gran peli de Tarantino, y que mostraba un documental que realizaba sobre la desaparición de un escritor brasileño, asesinado por la dictadura militar del país de Lula, en otra época, claro, y que había escrito, producido y filmado un film sobre “la revolución de los claveles” en Portugal, su país, “Capitanes de Abril” se llamaba, muy buena.

Roberto Galán venia , los lunes a comer con nosotos, ya habíamos puesto un poster de “Héctor Germán Oesterheld en la cabecera de la mesa que, justamente pegada contra una pared y desde allí se prolongaba hacia la puerta para que uno al lado del otro, ampliara las posibilidades de que entrara uno más en la mesa.

Galán nos presentó al gran comandante uturunco dela guerrilla peronista de los años 50, después del exilio de Perón, Enrique Oliva, que relató la guerra de Malvinas desde Londres como corresponsal de Clarín utilizando el apodo de “Francoise Lepot”, un maestro de maestros que apoyó a Alejandro Olmos, un amigo, en la interpelación acerca de la deuda externa contraída, truchamente, por el país, durante la dictadura, inclusive cuando se armó una mesa de discusión sobre el tema en el mismísimo Congreso nacional, y se rechazó, desde los asistentes, la presencia de Roberto Alemán, representante de la Banca alemana.

Galán se atribuía en la mesa de la Oesterheld, haberle presentado a Isabel Martínez a Perón.

Roberto contaba que Perón, primero, desconfiaba de ella, que bailaba en un lugar coqueto de la noche de Panamá donde la había ido a ver más de una vez, hasta que un día amaneció con ella diciendo “no es bueno que el hombre esté solo” para sorpresa de los miembros de las fuerzas armadas leales a Perón que lo acompañaban en el exilio, los que habían instalado los bustos de Perón y Evita en las altas cumbres de la cordillera de los andes, que, luego, la Dictadura mandó “bajar”.

Y ellos, luego, los vovieron a subir e instalar en las altas cuumbres, como correspondía.

Estar con los y las compañeros y compañeras fue lo más inocente y acogedor que nos pasó.

Un día le pedimos a Patricia Bullrich que viniera a la Oesterheld y nos explicara porque se iba a trabajar con el gobierno de Delarua y efectivamente, vino y dijo que, bueno, el Grupo Sushi la había invitado a participar y que le parecía que ahí se iba poder a hacer algo por la gente, en fin, ella fue, finalmente, la que rebajo las jubilaciones en ese gobierno frustrado.

Esa noche estaba Lilita carrió que la había invitado el Canca Gullo, a compartir, lo que derivó en su legitima candidatura a diputado nacional lo que fue valioso para todos nosotros, los compañeros, aunque nunca se buscó ninguna ventaja para el grupo que siguió reuniéndose durante estos últimos 27 años.

Un día apareció un militar de Venezuela que estaba adquiriendo notoriedad en un programa de Jorge Rachid, otro de los fundadores de la Oesterheld de Parrilla rosa y Jorge lo entrevistò en la radio del municipio de la luego “ciudad autónoma”.

Pero esa es otra historia.

MG/