Es la Argentina tomada por la nieve del olvido

UN ENORME ÉXITO QUE NO ALCANZA

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Por Luis Launay* (FOTO)

La cultura no es solo entretenimiento: también es memoria, y la memoria no se negocia.

Por Luis Launay

NAC&POP

31/07/2025

UN ENORME ÉXITO QUE NO ALCANZA

Fue tanto el entusiasmo generado en torno a esta serie, tanta la publicidad militante, el murmullo exaltado del boca a boca y el fervor con que algunos la promocionaban, que no tuve más remedio que pedirle prestada una extensión de Netflix a un compañero para verla.

En dos días, la devoré por completo.

Y no voy a negar lo que es justo reconocer: me alegra que una producción nacional —rodada en nuestra tierra, en nuestro idioma, con nuestras calles y costumbres— alcance semejante difusión.

En momentos tan difíciles como los que atravesamos como pueblo, cualquier trabajo que genere cultura y empleo es motivo de celebración.

Los actores, los técnicos, los directores y todo ese ejército anónimo que hace posible la
ficción nacional, merecen mi respeto.

Ojalá este sea el puntapié inicial de un nuevo renacimiento del cine argentino, que supo estar entre los mejores del mundo cuando la patria aún era un proyecto colectivo.

Porque nadie se salva solo, pero tampoco debemos vender barato lo nuestro.

UNLA OMISIÓN

Cuando llegó el final de la serie, ese detrás de escena emotivo, cargado de imágenes y homenajes estéticos al proceso creativo, me quedé esperando algo más.

Esperé -como quien espera una deuda pendiente con la historia- que apareciera…

una palabra, una mención, un gesto.

Que alguien, aunque sea con una frase, recordara a los verdaderos creadores de esta historia y, sobre todo, al destino trágico de Héctor Germán Oesterheld y su familia.

El silencio fue absoluto. Un silencio que duele.

Lo que era admiración se tornó dolor.

Bronca porque la historia volvió a repetirse: nos contaron lo que quisieron, pero callaron lo que debía ser justo.

Siento un sabor amargo, de deslealtad.

Porque no es una omisión cualquiera: es invisibilizar a uno de los mártires más luminosos que dio la cultura argentina.

Es callar que Oesterheld fue desaparecido por la dictadura junto a sus cuatro hijas, todas militantes, todas comprometidas con la transformación de la patria.

Es silenciar que lo persiguieron no solo por lo que escribió, sino por lo que pensaba y por lo que hizo.

Una bandera arrebatada.

Hace un tiempo escribí una nota titulada «Nos robaron las banderas«.

Hoy, después de ver esta serie, siento exactamente lo mismo.

Porque no   alcanza con rodar en Argentina, hablar en castellano y mostrar nuestras esquinas si se va a esconder la raíz más profunda de nuestra cultura popular.

El Eternauta no es un pro ducto para exportar.

Es una advertencia profética, un grito de resistencia, una pedagogía de la memoria.

Es la Argentina tomada por la nieve del olvido y por la mano envenenada de los que siempre nos quieren arrodillados.

Está bien adaptar, está bien actualizar.

Pero esperé un gesto, un homenaje, una mención

La serie, producida por el gigante del entretenimiento global Netflix, muestra su lógica: consumo sin conflicto, historia sin historia, relato sin memoria.

Y así, lo que pudo ser un hito nacional se convirtió en una oportunidad perdida para decirle al mundo que este héroe colectivo —Juan Salvo— nació del alma de un escritor que eligió morir con dignidad

LL/

  • Historiador, Escritor. Académico del Instituto Nacional Manuel Dorrego.