Un homenaje a Josè Marìa Castiñeira de Dios
¿Y ESTO FUE TODO?
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Comparo esto en homenaje al querido Maestro y “compañero de causa” José María Castiñeira de Dios recordando su partida al Comando Celestial el 02/05/2015, a sus 95 años de maravillosa y leal existencia.
Por Daniel Brion
NAC&POP
02/05/2025
¿Y ESTO FUE TODO?

Por José María Castiñeira de Dios – Edición Privada, 30 de marzo 2012
Comparo esto en homenaje al querido Maestro y “compañero de causa” (como solía llamarme) recordando su partida al Comando Celestial un 2 de mayo de 2015, a sus 95 años de maravillosa y leal existencia.

Seguramente quienes recuerden la fecha escribirán sobra su militancia, su obra, su genialidad.
No es el caso,
creo que esta bueno compartir esta edición privada que el Maestro Castiñeira nos legó,

Daniel Briòn
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¿Y ESTO FUE TODO?

(currículo vitae lírico al cumplir 92 años)
¿Y esto fue todo: soportar dos manos
ajenas a mi piel, mientras mi madre,
que me soñó durante nueve meses,
dolorida y paciente se esforzada
por empujarme al mundo y sus misterios?
Yo miraba, sin ver, esa primera
sombra radiante de la vida informe.
Muy cerca, airosa en el canal de Beagle,
pintada estaba una goleta blanca;
y el mar batía su azulada furia
Con altas olas, y el festón de espuma
dibujaba las playas de Ushuaia.
¿No vi ese mar que se encrespaba a un paso
y barría los rayos de la luna?
¿Nevaría la nieve, los pingüinos solemnes
hollarían la lonja de arenas fatigadas?
¿Nacer fue sólo el despertar de un sueño?
¿O fue estar apretado por los brazos de miel
de esa Rosa de Dios que lloraba y reía?
¿Y esto fue todo? No, después vendría
años tras año un vendaval de años
porque Dios quiso, generosamente,
darme más vida aunque ya tengo todo:
mi Elena, mi mitad, la bienamada,
mis hijos y mis nietos y bisnietos,
los versos con que aliento diariamente
y la vida incesante, con su trama
de alegrías y penas y pasiones,
como a todo mortal en esta tierra.
Todo empezó cuando finaba marzo
y en una punta del final del mundo.
No creo en eso que ha estampado Borges:
“La humillación de envejecer”
porque vivo el sabor de la alegría
de ser más viejo, según pasa el tiempo,
pero más joven cada nuevo día,
rodeado como estoy de mis amores,
mis recuerdos, mis libros, mis amigos,
mi alma que sigue destilando versos,
este río que fluye sin descanso.
Vivir fue una aventura irreprochable,
me digo, ahora que mi vida amengua.
Tuve, de niño, mi trineo propio:
que hizo mi padre con sus propias manos.
Recuerdo que ascendimos a una loma,
(no más de un metro, como mi estatura);
me colocó sobre el planchón de hielo
y el trineo se fue barranca abajo
hasta que di sobre un colchón de nieve,
héroe de la aventura de mi vida.
Y mi padre, a mi lado, sonreía,
feliz ante mil lágrimas dichosas.
¿No fue ese inicio en tobogán de nieve
una figuración de mi destino?
¿No presagiaba ese empujón paterno
los empujones que me dio la vida?
Y la nieve, al final de la lomada
¿no me anunciaba el ser feliz del todo?
Sé que fue así porque salvé los trances
Que me tendió el destino en mis andanzas
Sin grima, ni vergüenzas, ni temores.
Todo dejo atrás, como al olvido.
ENVIO
Cerrar podrá mis ojos la postrera *
luz de mis años, pero lo vivido
me basta y sobra por haber tenido
cerca, a mi lado, mi familia entera.
Fuerte en mi hogar y en mi alma viajera
ya soy más fuerte cuando más querido;
ni el paso de los años he sentido
porque la vida es una larga espera.
Nadie es tan rico, como yo; el aliento
que ellos me dan, la dicha que yo siento
le pido al Cielo que jamás concluya.
¡Alma: no dejes que se lleve el viento
mi memoria, mi hacer, mi entendimiento!
Y Dios sonríe porque el alma es suya.
*Soneto “Amor constante más allá de la muerte”
de Francisco de Quevedo y Villegas.