Los pueblos tienen tradiciones y las oligarquías, modas.
La Señal Medios
A DIESTRA Y SINIESTRA
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Si alguna conclusión puede sacarse de lo ocurrido en las elecciones del año en curso es la necesidad de descartar las denominaciones derecha e izquierda como eje del análisis político, aunque también cultural.
Por Gabriel Fernández *
La Señal Medios
08/07/2024
Si alguna conclusión puede sacarse de lo ocurrido en las elecciones del año en curso es la necesidad de descartar las denominaciones derecha e izquierda como eje del análisis político, aunque también cultural.
Resulta más interesante, y seguramente más útil, evaluar cuáles son los intereses y las filosofías que sostienen a cada vertiente en pugna.
A qué espacio encarnan, qué hacen, qué proponen.
Es evidente que la plasmación de las noticias de actualidad -tanto en los medios como en las cátedras, y este último aspecto también debería preocupar- está haciendo uso extremo e indebido de esos conceptos; fundamentalmente del referido a la “derecha”.
Ahí cabe precaverse de aquello que, en apariencia, nos beneficia. Por caso, resulta habitual leer y escuchar en las zonas cercanas, que el peronismo en la Argentina configura una izquierda que combate a Milei en tanto representante de la extrema derecha.
Esa grata descripción, según la cual ocupamos el lugar más adecuado, no significa demasiado y enturbia la discusión sobre propuestas que hace falta intensificar para disponer, en base a estrategias de mediano plazo, los pasos cercanos a seguir
Es que, si el término izquierda licúa la elaboración de un camino para situar el anclaje en usos, costumbres, derechos y convivencias, estaremos arrancando este período desde la derivación y no desde la matriz.
Quizás resulte más eficaz indagar qué acciones benefician a la Patria y al Pueblo. Y cuáles perjudican a ese tándem que bien puede ser guía.
La difuminación del Proyecto Nacional obstaculiza la tarea presente al borronear el horizonte.
El peronismo necesita definir un rumbo que conduzca en la dirección justa para que semejante dupla, intrínsecamente unida, pueda evolucionar según sus intereses geoeconómicos profundos.
También, precisa evitar que esa orientación resulte pétrea al punto de excluir regiones conceptuales que no acuerden con la totalidad de los contenidos.
El asunto es hallar la orientación de trazo grueso y garantizar que los detalles puedan ser debatidos sin fracturas.
La lectura efectuada por tantos compañeros acerca de un Melenchon que obturó el avance de Le Pen, deja de lado el estudio del sentido establecido por el gran capital financiero, del clima que anida en el conjunto de la base social francesa y de los verdaderos protagonistas del litigio -o guerra- que se despliega en Europa.
Algo semejante vale para la interpretación de los comicios en el Reino Unido.
¿Y qué decir de la contienda Trump – Biden (Harris, Obama), fundacional entre las confusiones de la era multipolar en despliegue.?
Es más: fijar el análisis en esas realidades puede implicar el olvido de la trascendencia que porta la amalgama del Sur por encima de los recorridos trazados en otro hemisferio.
Hasta podemos indicar, temerariamente, que no hay dirigencias europeas y norteñas genuinamente anti atlantistas.
La clave parece estar en la intención de base formulada por quienes insertaron papeletas que descreen de ese rumbo.
Es en ese punto donde parecen reunirse el Nuevo Frente Popular y la Agrupación Nacional.
Ahí está la preocupación del poder rentístico y concentrado: en el pensar y el hacer de los pueblos.
La saturación de definiciones sobre la dualidad cerrada diestra y siniestra, está volviendo a nublar una mirada que podría, desde este territorio, jactarse de algunos factores.
Y aprovecharlos, claro.
Elementos que hoy influyen con energía, en distintos niveles, sobre Europa, Asia y Africa, sin dejar de lado un trazo de América latina: la Tercera Posición y la Comunidad Organizada.
Se las denomine del modo que fuere en distintos lugares.
La imbricación de ambas elaboraciones -contenidas en el citado Proyecto Nacional- no es de derecha ni de izquierda.
Su desarrollo beneficiaría a nuestra nación y a nuestra gente.
En el párrafo inicial se incluyó la expresión filosofías como parte del contraste, además del comprensible interés de fondo.
Su presencia en este texto no es vana.
Pregúntese por qué, lector.
Y si se lo pregunta, recuerde que los pueblos tienen tradiciones y las oligarquías, modas.
Mejor no confundir unas con otras.
GF/
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Director La Señal Medios