La Noche del 24, Silvestre con Carlotto y Almeida, Niembro con Di Zeo

¿QUIEN ES QUIEN A LA HORA DE LA VERDAD?

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Era una clavada que los medios jugados en contra de la línea nacional y popular no dijeran una palabra sobre la gigantesca asamblea, que otros canales metieran un programa de humor, o musical, una película. Pero un reportaje a Di Zeo, capo de la barra brava de Boca, en yunta con Macri…

Por Ignacio Lizaso

NAC&POP

24/03/2024

«¿Cómo?

¿Que las 10 de la noche están pasando por televisión un reportaje al Rafa Di Zeo?

No puede ser», le costó creer al cronista cuando culminaba un histórico 24 de marzo y un amigo le avisó la novedad.

Culminaba un histórico 24 de marzo y de pronto

Era una clavada que los medios jugados en contra de la línea nacional y popular no dijeran una palabra sobre la gigantesca asamblea, que otros canales metieran un programa de humor, o musical, una película.

Pero un reportaje a Di Zeo, capo de la barra brava de Boca, en yunta con Macri…

Control remoto y sí, era cierto.

Confirmando las más optimistas expectativas había resultado memorable la asamblea que el pueblo vivió el 24.

Se apreció intacta la carga ideológica y emotiva contra la dictadura genocida cívico-militar, y hondamente justificado el repudio a la breve y ya siniestra gestión libertaria.

Valores a los que se sumó el promisorio aporte de jóvenes compatriotas, que desmiente la versión de que las nuevas generaciones han tomado partido por el anarco-fascio-capitalismo.

Por la absurda aparición de Di Zeo también cobró vigencia una actualización del quién es quién a la hora de la verdad en el campo político y a la par, el periodístico.

Hubo presencias llamativas en las filas del confundido radicalismo, que va de Martín Lousteau y la vieja guardia de la Coordinadora, a quienes se vio embanderados en la plaza, a personajes de la laya de Rodrigo de Loredo – su suegro y mentor es Oscar Aguad, responsable de anestesiar la investigación por el hundimiento del ARA San Juan -, el aún no expulsado Luis Petri y el por ahora escondido carcelero de Milagro Sala.

Párrafo aparte merece un video de Horacio Rodríguez Larreta que luce más rasgos de resentimiento contra el tándem Macri-Bullrich (y prueba su soledad partidaria) que de genuina adhesión a la fecha.

Nació el video luego de un trabajoso parto: hace exactamente nueve meses, en un acto que compartió con su entonces socio Gerardo Morales y contó con la entusiasta presencia de Miguel Ángel Pichetto y Diego Santilli, Larreta sentenciaba: «hay que terminar para siempre con el kirchnerismo».

Sus acciones aún cotizaban con chance.

Atento a las oscilaciones de las pizarras de la Bolsa y ubicado por su cuenta en árbitro de la reorganización del peronismo, hace una semana Pichetto se atrevía a decir: «hay que renovarse, Carlotto y las Madres son fotos antiguas».

Pancartas, cantos y la ovación a Carlotto corroboran la certeza del verso de Pichetto, que parecería sentirse símbolo del presente y sobre todo del porvenir, no importa si como ahijado de Macri (nunca dejó de serlo), en el PJ, o en alianza con las huestes de la UCR.

Esa noche la mayoría de los canales de tevé informaron sobre la multitudinaria marcha.

En Minuto 1 el «Gato» Silvestre incluyó reportajes a Estela de Carlotto y Taty Almeida.

A las 19.35 TN sorprendió al titular: «miles de personas participaron en el acto».

La Nación + hizo mutis por el forro.

A las 22, en el espacio que conduce por el canal Extra, Fernando Niembro volvía a exhibir una entrevista a Di Zeo.

El poder de Di Zeo creció sensiblemente desde la muerte nunca esclarecida de José «Abuelo» Barritta.

Sensiblemente, pero con alguna pausa: permaneció detenido varios años «por un atentado a otra hinchada», contó el cronista deportivo Gustavo Grabia.

«Si hubiera entregado al de saco y corbata zafaba de ir a Devoto», declaró Di Zeo, en ¿velada? alusión a qué otro personaje que no fuera Macri.

Para medir el alcance de su poder vale rescatar dos episodios mencionados por Grabia.

Di Zeo supo acusar abiertamente a Carlos Stornelli, a cargo de la seguridad del club, «que lo dejó tirado cuando le tocó estar en la mala».

Y confianzudo, le recriminó a Patricia Bullrich: «parece que te olvidás del pasado…».

En el extenso reportaje Niembro y Di Zeo se trataban de Rafa y Fer.

Curiosamente (o no) en una audición anterior Niembro había entrevistado a Stornelli, que habló de la justicia como si fuera Eugenio Zaffaroni o el mismísimo Dalmacio Vélez Sarsfield.

Al iniciar su actividad el canal Extra se comentó que detrás movía capital venezolano.

¿De Nicolás Maduro o del fantasmal Juan Guaidó?

Alguna razón pesada debe haber influído en la continuidad del ciclo de Víctor Hugo Morales.

Como Pichetto, Niembro es hombre incondicional de Macri, junto a quien Di Zeo consolidó su poder.

Las fotos de los tres desbordan un aire de futuro venturoso, siempre ligado a la suerte del padre de Antonia, aunque no se sabe en qué terreno.

Si el gobierno libertario avanza en su mandato, tal vez en la Sociedad Anónima Chacarita Juniors Carajo.

No olvidar que el estadio funebrero fue cuna de la actuación pública del presidente de la nación.

Proponer que se escuchara a Rafa Di Zeo cuando todavía vibraban el culto a la memoria por la verdad y la justicia, y la fe en la resistencia es una falta de respeto a los desaparecidos y demás víctimas de la dictadura, y a los enrolados en la resistencia, auténticos argentinos de bien y pobladores de la plaza de Mayo.

IL/