El macartismo inventaba comunistas, como hace Milei

DE LOS ROSENBERG Y ASSANGE AL JOVEN TEIXEIRA. EEUU ESPÍA Y ELECTROCUTA SIN JUSTICIA.

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Mientras se les hace agua la boca esperando que el Reino Unido entregue a Julian Assange para condenarlo a un siglo y 75 años más de cárcel, el Pentágono, las sagradas corporaciones y demás deudos de EE.UU. asisten con presunto asombro a un hecho insólito.

Por Ignacio Lizaso

NAC&POP

19/04/2023

Un muchacho de 21 años, analista informático de la Fuerza Aérea, ha difundido documentos secretos sobre espionaje internacional y la guerra entre Rusia y Ucrania.

Material de máxima privacidad que estuvo disponible durante meses para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero, sin que los rigurosos aparatos de control y censura advirtieran semejante violación de la merca más preciada que guardan los servicios de inteligencia. Recién el 6 de abril último la megafiltración fue puesta al desnudo por el New York Times.

Jack Teixeira, el difusor en cuestión, fue detenido la semana pasada en espectacular procedimiento, como el diseñado por Héctor Magnetto y el macrismo para Amado Boudou, punto en el que comienzan a darse ciertas coincidencias con nuestra realidad.

Cuando el FBI llevó a cabo la detención, cronistas del Times yanqui hacían guardia en la casa de los Teixeira, en North Dighton, Massachusetts.

Al principio Jack-el-destripador-de-papers-íntimos copiaba los textos; después empezó a tomarles fotos que ofrecía a una veintena de miembros del grupo Thug Shaker Central.

Hasta que ingresaron en un foro online y de ahí pasaron a cuentas rusas de Telegram y terminaron en Twitter.

El especialista Santiago O´Donnell señala que Jack compartía con ellos «su pasión por las armas y los videojuegos, su fervor cristiano y sus ideas libertarias».

Se presentaba con el apodo OG, que con espíritu mesiánico traducía como «primer hombre».

Dato curioso: la mitad de estos ciudadanos tan privilegiadamente informados son extranjeros y entre ellos (aunque suene grotesco) se cuentan un ruso y un ucraniano.

Simpática neutralidad la de Teixeira. Cuando la escandalosa filtración llegó a la prensa se divulgaron varios datos personales con cierto tufillo a sospechosas.

El Washington Post de Jeff Bezos – el hombre más rico del mundo en 2017, hijo adoptivo de un cubano que emigró a Miami en 1962 – desliza que según anónimos compañeros de Jack «hay un video» en el que éste aparece en un polígono de tiro enarbolando un rifle y gritando epítetos racistas en general y antisemitas en particular.

Una forma de descalificar al muchacho sin pruebas fehacientes.

Irresponsable, xenófobo, fundamentalista. (Hola, Jack, soy Javier, habrás oído hablar de mí. Javier Milei, claro. Tenemos muchas cosas en común)

Los documentos.secretos echados a volar (fuente: Página 12) acreditan cómo EEUU, a través de su altamente sofisticada tecnología satelital, ha sometido a operativos de espionaje a sus propios aliados: Israel, Reino Unido, Corea del Sur, Taiwan y Canadá.

(En la misma línea Mauricio Macri ordenó espiar a hermanas, enemigos, aliados y anexos).

Con respecto a la guerra entre Rusia y Ucrania, «el Pentágono tenía serias dudas sobre el devenir del conflicto y la capacidad de Kiev para lanzar una contraofensiva, y consideraba improbable que este año se alcanzara un acuerdo de paz».

La filtración reveló «movimientos militares, mapas de zonas estratégicas como Bakhmut y Kharkiv y otras precisiones que habrían puesto en riesgo la vida de las tropas ucranianas y de la OTAN», cargos que podrían costarle a Jack hasta 15 años de prisión.

En un par de meses se cumplirán 70 años de la muerte en la silla eléctrica de Ethel y Julius Rosenberg, matrimonio acusado de filtrar secretos nucleares a la URSS en su condición de militantes comunistas.

El juicio duró 2 años (1951-53) y las descargas eléctricas, sólo de las 8.06 a las 8.16 del 19 de junio de 1953.

Fue una conquista cumbre del macartismo.

En la sentencia resultó esencial el testimonio de David Greenglass, hermano de Ethel y maquinista del centro de investigación nuclear Los Álamos.

En el trámite no se tuvo en cuenta el principio jurídico de la presunción de inocencia y como viene ocurriendo en nuestro país, las acusaciones adquirían el carácter de pruebas.

Los fiscales sostenían que la utilización de los secretos violados habían provocado graves bajas en la guerra de Corea.

En 1995 los servicios de inteligencia informaron que Julius era comunista, Ethel no.

Julius murió después de recibir tres descargas de corriente, se necesitaron cinco para acabar con Ethel. ¿Rasgo de inocencia?

En el 2000 Greenglass confesó que su acusación le había sido impuesta con toda clase de amenazas a él y su familia.

«Es un linchamiento legal que mancha de sangre a toda una nación», denunció Jean Paul Sartre.

Ante el fallo que dispuso el piadoso método de la silla eléctrica creció un clamor universal.

No ha tenido un eco tan sólido el caso de Julian Assange, abanderado del más sano periodismo de investigación, que saltó en 2010 y lo obligó a refugiarse en una embajada de Ecuador y desde 2019, a la tortura de permanecer preso en una cárcel del espiado Reino Unido.

En uno de los reportajes que ha aceptado le preguntaron si la saga de persecución y cautiverio que protagoniza es comparable a la silla eléctrica, de fulminante ejecución.

Assange contestó: quizás esto sea más doloroso, no se sabe hasta cuándo me van a seguir matando de a poco todos los días.

(Continuando con los paralelos denigrantes, Hugo Alconada Mon, cómplice del intento de asalto al grupo Indalo, pretendió erigirse en una suerte de Assange criollo.

Pero no obstante haber sido apabullado en los interrogatorios y conocerse que fue becario de la Fundación Eisenhower, de estrechos vínculos con la CIA, aún integra el staff rentado de los Saguier y Macri).

El senador Joseph Mc Carthy había desatado una impiadosa caza de brujas .

En sus declaraciones figura un hondo desprecio por la casta política, expresión con la que Milei enmarca sus orgasmos.

El macartismo inventaba comunistas, tal como Milei dice que Horacio Rodríguez Larreta «es peor que un comunista» y que la Vidal y Martín Lousteau son peligrosos izquierdistas.

Los acusados sólo zafaban mediante la delación.

En el mundo de Hollywood el macartismo causó estragos. Gary Cooper, Robert Taylor, Elia Kazan, Ronald Reagan y Walt Disney (sí, Mickey, Donald y hasta Bambi) se prestaron a la humillante bajeza de delatar colegas, lo que originó el exilio de nada menos que Chaplin y Bertolt Brecht.

Entre otros, hicieron oir sus voces de rechazo Humphrey Bogart, Gregory Peck, Kirk Douglas, Katherine Hepburn, Burt Lancaster, Orson Welles y Frank Sinatra.

Se prohibió la circulación de 30.000 libros, incluído Robin Hood, de Walter Scott.

A partir de 1954 hubo una violenta reacción social contra Mc Carthy, que cometió el error de tirarse contra el ejército y suponer inclinaciones hacia el bolcheviquismo del general Dwight Eisenhower, héroe de la llamada Segunda Guerra y presidente de la nación (1953-1961).

No le perdonaron este exceso y haberse negado a comparecer ante un tribunal de justicia, en el estilo del impune Carlos Stornelli.

Al vencer su mandato como senador Mc Carthy entró en acelerada desgracia y se volcó al alcoholismo.

Murió por cirrosis a los 48 años.

Arthur Miller les dedicó a los Rosenberg su famosa obra «Las brujas de Salem».

Paul Auster, Sylvia Plath y Bob Dylan escribieron textos de homenaje y también asomó una mención en un episodio de los Simpson.

En nuestro medio el poeta José Pedroni es autor de un poema que cantó Jorge Cafrune.

¿Qué castigo se aplicará a Jack Teixeira?

En sólo cinco estados siguió en vigencia la pena de la silla eléctrica hasta al menos 2020.

Massachusetts no es uno de ellos.

El caso de los Rosenberg tuvo un antecedente, cuando todavía golpeaba la conmoción por los monstruosos efectos de la bomba atómica (en forma directa o dilatada por las radiaciones murieron casi 500.000 japoneses).

El ciudadano alemán Klaus Fuchs, hijo de un pastor luterano y físico de prestigio internacional, suministró a la URSS información secreta sobre la producción de las bombas de plutonio y uranio.

Fuchs tardó en confesar su participación y en 1950 fue condenado a 14 años de prisión.

La relativa levedad de esta sanción se debe a que en ese momento el macartismo aún estaba en pañales.

Hoy son distintos la realidad política y el «culpable».

Jack nació en Rhode Island y a pesar de su pinta de pibe del secundario, se apresuraron a considerarlo «soldado» de las fuerzas armadas y «aviador de primera clase».

Será juzgado por la Ley de Espionaje (la audiencia inicial se realizó el miércoles 19).

En otro plano sería ingenuo perder de vista la conveniencia de profundizar el clima de guerra – tan necesaria y exitosa en los rubros geopolítica y negocios de la industria armamentista -que pagan los pueblos de cada rincón del orbe y el suplicio infinito a que se somete a Assange.

La suma de tales elementos indica que la condena tenderá a ser severamente aleccionadora.

Aportando su óbolo, el Washington Post no ahorra municiones a la hora de presentar a un Jack temible para la seguridad nacional.

Atribuye a un anónimo compañero de chat que Jack «tenía una visión negativa del gobierno y hablaba de los servicios del orden y la inteligencia como fuerzas siniestras que buscan reprimir a los ciudadanos y mantenerlos en la oscuridad».

En un burdo intento de eludir responsabilidades, Karine Jean-Pierre, vocera de la Casa Blanca, se las adjudica a las «compañías de redes sociales».

Es notorio, sin embargo, que equipos de hackers vinculados a servicios de las grandes potencias se encargan de filtrar determinadas informaciones.

Los yanquis lanzaron «Los archivos policiales de Xinjiang», sobre la represión en China de la minoría Ughur.

Subraya O´Donnell que la hizo circular una agencia no identificada y la canalizó una entidad financiada por el Congreso de EEUU.

A su vez, en Rusia operan los hackers paraestatales Gucifer 2.0, que han filtrado material sobre Emanuel Macron, Hillary Clintony el Partido Demócrata.

Todo se compra, todo se vende.

Rescatamos la conclusión del análisis de O´Donnell.

«Los documentos desnudan la inmoralidad de la guerra de Ucrania y todas las guerras, amén de las inmundicias de los bajos fondos del espionaje internacional.

En la era de la transparencia todo se sabe, o, eventualmente, se sabrá.

La Ley de Espionaje debe aplicarse a los espías, no a los divulgadores de datos que los ciudadanos tienen derecho a conocer en la medida que afectan sus vidas.

No hay cárcel, tampoco castigo, capaces de frenar el avance de la tecnología del conocimiento, ni la eterna búsqueda de las verdades que nos hacen libres».

IL/