ANÉCDOTA DE EVITA DE LA ABUELA NELLY
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Había zapatillas para todos los chicos, y de buena calidad: la señora no quería nada que fuera berreta. Las nenas en los hogares escuela tenían una ropita, unas polleritas tableadas escocesas, con blusitas; los varoncitos, con sacos blazer, pantalones gris: no eran los uniformes que habían establecido las damas de la beneficencia, que eran esos delantales grises, que parecían chicos salidos de una cárcel. No. Todo eso daba gusto.
“Teníamos un depósito de zapatillas y alpargatas ahí, en Parque Patricios, que era de la Fundación Eva Perón.
Había zapatillas para todos los chicos, y de buena calidad: la señora no quería nada que fuera berreta.
Las nenas en los hogares escuela tenían una ropita, unas polleritas tableadas escocesas, con blusitas; los varoncitos, con sacos blazer, pantalones gris: no eran los uniformes que habían establecido las damas de la beneficencia, que eran esos delantales grises, que parecían chicos salidos de una cárcel. No. Todo eso daba gusto.
El Hogar Escuela de Ezeiza, después de la Revolución Libertadora, fue saqueado por Edith Sánchez, la señora de Rojas –eso me consta-. Se llevó los cortinados del comedor, que eran todos en terciopelo color ciruela.
Las colonias pasaron a la Fuerza Aérea.
Y de donde yo estaba en Ezeiza, en la colonia Santa Teresita y los Chivatos, cuando fueron a saquear, Germán, que era empleado de la Fundación, me dijo:
“¡Señora, cuidado, va a venir el comodoro”… –no me acuerdo el nombre.-
Entonces agarró el escudo peronista y lo metió entre las chapas en el techo y creo que todavía estará allí.”