MILLONES DE LULAS

Los dueños del poder no perdonan. Especialmente, cuando pierden. Los dueños del poder saben el riesgo que corren. Y no se andan con vueltas. Embisten con todas sus fuerzas, no desperdician la oportunidad, se organizan y despliegan todas sus estrategias de guerra y manipulación. Nunca se defienden, siempre atacan.