MEMORIAS DE UN NIÑO PERONISTA: 27/ EL PERSONERO SINIESTRO

A juzgar por las muecas despectivas con que acompañaba cada nueva versión de los hermanos Culacciati, el Mudo no les creía una palabra. En un momento, viéndome fascinado por la representación gestual del encuentro amoroso que ambos decían haber sostenido en uno de los calabozos del subsuelo con la empleada policial que le tomaba las […]