Con Néstor Zavarce, Floren Delbene y Homero Cárpena como el siniestro criminal.

THRILLER ARGENTINO «SI MUERO ANTES DE DESPERTAR»(1952) DE CARLOS HUGO CHRISTENSEN

dirigida por el maestro del suspenso Carlos Hugo Christensen*

En principio este era el tercer cuento de «No abras nunca esa puerta», pero durante el rodaje al descubrir que podía ser en sí mismo un largometraje se lo desprendió y terminó con ese formato.

Agenda NAKY

21/11/2022

Toma la historia de un esforzado y humilde policía cuyo hijo de guardapolvo blanco, compañero de aula de niñas acorraladas y desaparecidas por un perverso estilo «M, el vampiro», colabora en la tarea de capturarlo y de esa forma lograr que su padre sea premiado con un ascenso en la fuerza.

Con protagonismo del niño venezolano-colombiano Néstor Zavarce, más tarde cantor de éxito y diputado en Caracas, acompañado por Floren Delbene y Homero Cárpena, el segundo como el siniestro criminal.

Christensen llevó unos relatos de William Irish a los Estudios San Miguel y allí aceptaron filmarlos con la condición de que el propio realizador se ocupara de tramitar los derechos, por lo que voló a Nueva York y los logró por poco dinero.

La adaptación se encargó a Alejandro Casona, un dramaturgo español exiliado en Buenos Aires desde el fin de la Guerra Civil, con la intención de filmar un largometraje en tres episodios, pero luego se vio que uno de ellos quedó demasiado largo, por lo cual se rodó una película separada titulada

Si muero antes de despertar que se estrenó un poco antes, en tanto los otros dos integrarían

No abras nunca esa puerta.

Críticas

En su crónica el cronista King escribió: «logrado suspenso … hay en el filme una excelente realización (respaldada por la calidad de la fotografía) un logrado clima de expectación y ansiedad.»1​ en tanto para Manrupe y Portela el filme es «de las mejores obras de suspenso en la historia del cine argentino, a pesar de un protagonista fuera del tipo y edad, la atmósfera sombría del relato parece dar vía libre a Christensen para mostrar su catálogo de negritudes.

Las escenas de violencia con los chicos son de vigor y ferocidad inigualados.

Los momentos familiares, sinceros en su simpleza.

La fotografía de Pablo Tabernero, excelente.

También puede verse como un estudio sobre los miedos de la niñez incluyendo una secuencia onírica.1​

En su estudio sobre el director, Carlos A. García escribió:

«En la primera parte de la película se nos muestra el mundo cotidiano del chico.

Se percibe la intención de describir ese mundo como un pequeño paraíso, pero al mismo tiempo se destaca el aspecto siniestro (en todos los sentidos del término) del mismo.

En primer lugar, el ámbito de la escuela: los chicos son continuamente encuadrados a través de abarrotes o puertas enrejadas, en composiciones que legítimamente pueden ser calificadas de expresionistas.

La oración en el pizarrón, que los chicos deben copiar en sus cuadernos; las maestras y maestros intachables; el juramento infantil que compromete al héroe por el resto de sus días; las rondas; los guardapolvos blancos; las pesadas columnas y los macizos árboles -que parecen extender sus brazos protectores- son decididamente opresivos. Por fuera de las rejas que delimita la escuela, aguarda la bestia.

En la casa, poblado de sombras, la empalagosa dulzura de la madre y la severidad blanda y ridícula del padre.

Y la barranca, cuyos entrecruzados senderos recorren habitualmente los personajes.

Más allá –siempre vista por entre los barrotes que marcan los límites del lugar- la zona baja, desconocida, de donde surge la bestia.

Nunca he visto en el cine argentino algo tan agobiante y represivo como este simulacro de paraíso infantil visto en verdad con una prisión o un infierno.2​

Por su parte el crítico de La Nación destaca que «sobresalen las actuaciones del niño Néstor Zavarce, Floren Delbene, Homero Cárpena, y los exteriores rodados en el barrio de San Isidro, por el director de fotografía Pablo Tabernero.»3​

Fernando Martín Peña escribió:

«La infancia traumatizada es un tema recurrente en la obra del director…pero nunca alcanzó el grado de violencia que despliega en este film, dominado por la presencia de un asesino de niñas.

Encarnación del “cuco” en su versión más siniestra, el lunático que interpreta aquí Homero Cárpena no sólo tiene un aspecto aterrador sino que además niega a Dios y carece de los rasgos humanos que poseían otros colegas suyos, como Peter Lorre en M, de Fritz Lang, o Nathán Pinzón en El vampiro negro de Viñoly Barreto.

Una diferencia esencial…es que Christensen no quiso hacer exactamente un policial sino más bien un equivalente contemporáneo de los cuentos infantiles clásicos, que en sus versiones originales estaban llenos de elementos terroríficos o por lo menos truculentos.

La decisión de mantener la perspectiva infantil para casi todo el relato permite a Christensen ubicarse en la difícil frontera entre lo cotidiano y lo sorprendente, evocando un tono de fantasía a través de los recursos formales pero sin que por ello la amenaza que se cierne sobre los protagonistas pierda su peso real.»4​

Pérdida y recuperación de la copia

El negativo original de este filme, en avanzado estado de descomposición, estaba en la colección Turner, donada al INCAA en 2012, por lo que la mayor parte del faltante del negativo fue completada por la especialista Marina Coen partiendo de una copia positiva incompleta en tanto un fragmento del sonido e recuperó de una copia en 16mm. conservada por la Filmoteca Buenos Aires.

La Film Noir Foundation financió el tiraje de un nuevo master de preservación para salvaguardar el filme en su formato original.4​

Referencias

  • Manrupe, Raúl; Portela, María Alejandra (2001). Un diccionario de films argentinos (1930-1995). Buenos Aires: Editorial Corregidor. pp. 535-536. ISBN 950-05-0896-6.
  • García, Carlos O. (1992). Carlos H. Christensen. Revelación del melodrama. (1* edición). Buenos Aires: Ediciones Letra Buena S.A. ISBN 950-777-048-8. en Cine argentino. La otra historia. (Sergio Wolff compilador).
  • Minghetti, Claudio D. «Comenzará hoy un ciclo de cine policial argentino». diario La Nación. Consultado el 7 de enero de 2009.