Obteniendo la libre navegación de los ríos, los europeos podrían recorrer sin problemas el río Paraná

¿PORQUE EL 20 DE NOVIEMBRE ES EL DIA DE LA SOBERANIA?

Por juan Massini*

Ese día y ese mes, de 1845, tuvo lugar, cerca de San Pedro,  provincia de Buenos Aires (que entonces formaba parte de la Confederación Argentina), el Combate de la Vuelta de Obligado.

Por Juan Massini

NAC&POP

19/11/ 2022

Ese día y ese mes, del año 1845, tuvo lugar, cerca de la ciudad de San Pedro, de la provincia de Buenos Aires (una de las que por entonces formaba parte de la Confederación Argentina), el Combate Naval de la Vuelta de Obligado.

En memoria de ese acontecimiento se celebra hoy el Día de la Soberanía.

Pero, por qué?

UNO

Inglaterra y Francia, dos primeras potencias de la época, venían desarrollando una política intervencionista en los asuntos del Plata, y en esa línea, percibieron como una amenaza a sus aspiraciones la política de unidad que venía desplegando el Gobernador de Buenos Aires y Encargado de las Relaciones Exteriores, D. Juan Manuel de Rosas, materializada en la Ley de Aduanas de 1835, proteccionista de las industrias de las provincias.

DOS

El estado argentino estaba en construcción: sostenida en el Pacto Federal de 1831, la Confederación fue objeto de ataques externos e internos.

Los unitarios, exiliados después del asesinato de Dorrego, organizaron invasiones armadas – encabezadas al principio por Juan Lavalle y luego por José María Paz – financiadas principalmente por los franceses, coordinadas con revoluciones que estallaron muy cerca del Restaurador, involucrando incluso a personas de su entorno (P.ej. el Complot de Maza).

TRES

En 1845 Gran Bretaña y Francia quisieron establecer relaciones comerciales directas con las provincias litorales sin pasar por Buenos Aires, es decir ignorando la autoridad de Juan Manuel de Rosas.

Incluso evaluaron reconocer la independencia de Entre Ríos y Corrientes, internacionalizando el Río Paraná y creando pequeños estados a los que fuera más fácil imponer condiciones.

Obteniendo así la libre navegación de los ríos, los europeos podrían recorrer sin problemas el río Paraná y apoyar a Corrientes, provincia opositora al gobierno de Rosas, lo que permitiría que la acorralada Montevideo – base de operaciones de los interventores – pudiera comerciar tanto con Paraguay como con las provincias del Litoral.

CUATRO

Para lograr este propósito organizaron una flota de noventa (90) barcos mercantes cargados de mercaderías y once (11) de guerra para escoltarlos, que a principios de noviembre inició la travesía.

Con sorpresa, porque esperaban que fuera un paseo, encontraron artillados la Vuelta de Obligado y el Paso de la Ramada, y luego de alguna vacilación optaron por encarar la primera, más fácilmente practicable para los buques de mayor calado.

CINCO

Desde el año anterior Rosas había encomendado al General Lucio Norberto Mansilla la defensa del río, quien en esa curva donde el río se angosta, había ordenado tender tres gruesas cadenas, de costa a costa, sostenidas sobre 24 lanchones.

Asimismo, organizó su artillería en 4 baterías de sur a norte.

La primera nombrada Restaurador Rosas, compuesta por seis cañones, al mando del Sargento Mayor de Marina Álvaro Alsogaray.

La segunda fue bautizada General Brown, la componían cinco cañones y la comandaba el Teniente Eduardo Brown (hijo menor del Almirante).

Ambas estaban sobre las barrancas.

La tercera batería, llamada General Mansilla estaba sobre el nivel del río y contaba con tres cañones: la conducía el Teniente de Artillería Felipe Palacios.

La última, denominada Manuelita, contaba con siete cañones navales y la conducía el Teniente Coronel de Marina Juan Bautista Thorne.

Junto a esta batería de costa un ancla afirmaba las tres gruesas cadenas que atravesaban el río, sujetadas en la margen opuesta por el bergantín “Republicano”, de seis cañones, comandado por Tomás Craig.

Detrás de las trincheras había unos dos mil hombres, entre fuerzas de línea y milicias, comandados respectivamente por el Coronel Ramón Rodríguez y por Facundo Quiroga, hijo del Tigre de los Llanos.

SEIS

Los invasores cuadruplicaban la cantidad y el alcance de los cañones de los defensores, por lo tanto éstos sabían de su propia vulnerabilidad y que sería muy difícil superar al enemigo militarmente.

La idea era pues plantar bandera de combate y demostrar a los invasores que no se la llevarían de arriba.

SIETE

A las 8 y 30 del 20 de noviembre de 1845 los extranjeros empezaron el avance. Mansilla arengó a los criollos: “Allá los tenéis! Considerad el insulto que hacen a la soberanía de nuestra patria al navegar, sin más título que la fuerza, las aguas de un río que corre por el territorio de nuestro país. Pero no lo conseguirán impunemente! Tremola en el Paraná el pabellón azul y blanco y debemos morir todos antes de verlo bajar de donde flamea!”

A continuación se cantó el Himno Nacional ejecutado por la Banda del Regimiento de Patricios.

OCHO

El combate naval propiamente dicho duró siete horas, quedando cuatro buques de guerra seriamente averiados y las baterías destruidas, pero cuando los invasores pusieron pie en tierra fueron atacados a la bayoneta por los infantes argentinos, que habían agotado todas las municiones.

Mansilla quedó gravemente herido y Thorne, sordo para siempre.

A las ocho de la noche, la metralla de los invasores acabó con la última resistencia de la infantería criolla. Obligado había caído, pero ese no fue el verdadero final.

NUEVE

Hubo al menos cuatro combates más, Tonelero, Acevedo, San Lorenzo y la Punta del Quebracho (este último una contundente victoria, ocurrida el 4 de junio de 1846), por lo que al referirse a esta aventura imperialista más correctamente debería hablarse de la Guerra del Paraná.

Además de las serias averías de los buques de guerra, de los mercantes, menos de la mitad llegaron a destino, fracasando en su mayoría las operaciones comerciales, por lo que bien puede afirmarse que Obligado fue para los invasores una victoria pírrica.

DIEZ

Además, los ecos del Combate de Obligado repercutieron en el mundo entero y cambiaron la perspectiva que hasta entonces se tenía de Rosas y la Confederación.

O Brado de Amazonas de Río de Janeiro opinó “Triunfe la Confederación Argentina o acabe con honor, Rosas, a pesar del epíteto de déspota con que lo difaman, será reputado en la posteridad
como el único jefe americano del sur que ha resistido intrépido las violencias y agresiones de las dos naciones más poderosas del viejo mundo”.

ONCE

El General Pinto, ex presidente de Chile, escribió al plenipotenciario argentino en Santiago: “Todos los chilenos nos avergonzamos que haya en Chile dos periódicos que defienden la legalidad de la traición a su país, y usted sabe quienes son sus redactores” (se refiere a Alberdi que escribía en El Mercurio y a Sarmiento que escribía en Crónica) a los que habría que agregar a Florencio Varela redactor del Comercio del Plata de Montevideo (todos unitarios exiliados, que por un oscuro espíritu de partido no veían inconveniente atacar a su propia patria).

En cambio el también unitario Coronel Martiniano Chilavert escribió al General Manuel Oribe, aliado oriental de Rosas: “El estruendo del cañón de Obligado resonó en mi corazón, desde ese instante un solo deseo me anima: el de servir a mi patria en esa lucha de justicia y gloria.”

Chilavert fue el glorioso artillero de Caseros, por supuesto al servicio de su patria.

DOCE

El 11 de enero de 1846, San Martín había ofrecido sus servicios a Rosas, al tomar conocimiento de la intervención anglofrancesa.

Y el 28 de diciembre de 1845 había escrito a Federico Dickson demostrando la imposibilidad de que los interventores triunfaran contra la Confederación, carta que fue publicada en el Morning Chronicle de Londres, obteniendo enorme repercusión.

Cuando Guido le informa sobre la Guerra del Paraná, el Libertador le responde: “Ya sabía la acción de Obligado, qué iniquidad!

De todos modos los interventores habrán visto por este échantillon que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca.

A tal proceder no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir y cumplir con el deber de hombres libres, sea cual fuere la suerte que nos depare el destino, que en íntima convicción no sería un momento dudosa en nuestro favor si todos los argentinos se persuadiesen del deshonor que recaerá sobre nuestra patria si las naciones europeas triunfan en esta contienda, que en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de la España”.

TRECE

EPÍLOGO: En abril de 1846, enterados de la acción de Obligado y sus repercusiones, Aberdeen y Guizot, primeros ministros de la potencias invasoras, enviaron a Tomás Samuel Hood para concertar la paz al precio que pidiera Rosas.

Por todo lo dicho el 20 de noviembre es el DÍA de la SOBERANÍA.