Pregunté de parte de quién era y la respuesta me sorprendió.

ELLA, LA MISMISIMA

En el año 82, en medio de la dictadura militar, suena el teléfono en mi casa. Era al mediodía y estábamos comiendo. Fui a atender el teléfono disgustado. Era para mi mamá.

Por Julio Mandel

NAC&POP
20/11/2022

En el año 82, en medio de la dictadura militar, suena el teléfono en mi casa.

Era al mediodía y estábamos comiendo.

Fui a atender el teléfono disgustado.

Era para mi mamá.

Ella era terapeuta y solían llamar pacientes a cualquier hora.

Pregunté de parte de quién era y la respuesta me sorprendió.

Le avise a mi vieja, que corrió atender.

Una vez que hubo terminado con la llamada le pregunté sorprendido sí tenía una paciente homónima a la conocida (por prudencia no hicimos nombres).

A lo que ella me contestó que no.

Era ella la mismísima.

Sentí una mezcla de orgullo y mucho miedo.

Durante toda la dictadura estábamos en silencio, callando, disimulando y ese llamado de alguna manera me hacía suponer que estábamos muy expuestos.

Los teléfonos estaban pinchados, toda la gente estaba vigilada.

Pero más allá de eso también sentía una especie de alegría.

De un protagonismo tangencial.

Le pregunté infidentemente por qué la llamaba.

Mi madre no me dijo mucho, sólo me contó que tenía una hija además de sus hijos desaparecidos.

Y que esa maternidad, la búsqueda de sus hijos desaparecidos, y el estar convirtiéndose en la madre de tanta gente no era nada fácil.

También me dijo, mi madre,  Nefina Isabel Ungaro, que era prudente que nadie supiera que estaba atendiendo a Hebe de Bonafini.

Recuerdo esto en su memoria.

JM/