"La libertad para ellos disminuye la libertad para nuestro pueblo"

NECESITAMOS DISCUTIR ACERCA DE LA LIBERTAD

Por Julián Denaro*

Luego de exponer razones históricas, descripciones coyunturales y advertir sobre disputas presentes y futuras, CFK (FOTO)  fue muy contundente en su exposición del 17 de noviembre en el Estadio de la  Plata: “Necesitamos discutir esto en lugar del agravio permanente, la descalificación y la estigmatización”.

Por Julián Denaro (*)

NAC&POP
18/11/ 2022

Luego de exponer razones históricas, descripciones coyunturales y advertir sobre disputas presentes y futuras, CFK fue muy contundente en su exposición del 17 de noviembre en el Estadio Único Diego Armando Maradona de la Ciudad de La Plata: “Necesitamos discutir esto en lugar del agravio permanente, la descalificación y la estigmatización”.

Quienes acusan al peronismo por las falencias que hoy se transitan, y proclaman la llegada de la libertad con la muerte del peronismo, no traen ninguna propuesta para discutir.

Lo único que hacen es emitir títulos seductores sin fundamentación y acusar al peronismo por todos los males, entre ellos, la ausencia de libertad, lo cual tampoco definen ni explican.

Adrede, sin dudas, porque tergiversan su significado para engañar a mucha gente desprevenida, a la que la vuelven cautiva y esclava de sus manipulaciones a través de procedimientos psicológicos que tienen muy bien estudiados.

Pero atención a un determinante necesario: tienen éxito con esas herramientas no porque son inteligentes sino porque manejan los medios de difusión, el partido judicial y el poder económico.

Se conoce suficientemente que el sentimiento suele expresarse en acción sin ser filtrado por el pensamiento crítico, analítico y reflexivo. Bajo estas condiciones, han encontrado la forma de instalar un sentimiento de odio tan furioso, cuyo impulso hierve en las vísceras y se expele rápidamente, sin siquiera dar tiempo a ligarse o asociarse con constructos teóricos, ideológicos y pragmáticos que le den sentido y coherencia.

A lo único que proceden es a despreciar al peronismo y culparlo por todos los males del mundo, aún si no existiesen.

No olvidemos que en el 2015, a través de los medios, instalaron el odio en contra del kirchnerismo mediante tergiversaciones: impuesto a las ganancias, aranceles al turismo en el exterior, administración regulada del mercado cambiario, asignaciones a los sectores vulnerables y los discursos en cadena nacional de la presidenta.

Nadie decía nada acerca del desempleo, la recesión, la inflación, el endeudamiento, la exclusión social o la falta de rumbo político.

Obviamente, porque estos últimos no representaban a casi nadie.

Pero mucha gente engañada votó con ese sentimiento embebido de rabias que querían eliminar el kirchnerismo para siempre, y no alcanzaron a advertir que estaban votando en contra de sus propios intereses, además de contrariar al proyecto de construir una patria libre y soberana.

Pero la “libertad” que votaron se enfrenta con la noción de país libre.

Esa libertad es para los enemigos de la patria, no para nosotros, el pueblo argentino.

Un ejemplo de lo antedicho puede observarse a través de una frase de Larreta que anduvo circulando por las redes.

Dijo que “hoy Argentina podría duplicar sus exportaciones en 6 años con el litio del norte, con la energía de Vaca Muerta, con los alimentos que hoy el mundo necesita, con la capacidad emprendedora de nuestros jóvenes y con el turismo”. No puede negarse lo que dijo, pero sí analizarse y entender su transfondo.

Por un lado, los neoliberales – Dictadura (1976-1983), Menem/Cavallo/DeLaRúa (1989-2001), Macri (2015-2019), Larreta/Bullrich/Milei (candidatos actuales) –privatizaron YPF, destruyeron el turismo interno y procuraron privatizar, eliminar o vaciar las universidades públicas, por cuanto se deduce que sus pretensiones no se orientan hacia que la plata de las exportaciones se la quede el pueblo sino que se la apropien unos pocos consorcios trasnacionales.

En sentido inverso al neoliberalismo, YPF fue recuperada para el pueblo argentino durante el gobierno de Cristina, el turismo interno floreció durante el kirchnerismo y volvió a recuperarse durante el presente gobierno de Alberto Fernández, y la movilidad social ascendente que genera la educación pública, libre y gratuita se debe exclusivamente a Perón, que quitó los aranceles en 1949, al pueblo argentino que impidió el arancelamiento durante el menemismo y al gobierno de Cristina que creó 17 universidades nuevas y creó los Planes Progresar, Fines y Conectar Igualdad.

El neoliberalismo dice desvergonzadamente que quiere eliminar lo público.

Como conclusión, Larreta miente, o al menos sus enunciados no son coherentes por evidenciar incompatibilidades entre sí. Además, ahora los neoliberales se llenan la boca con Vaca Muerta, que volvió a ser nuestra desde el gobierno de Cristina.

Pero si no fuera por el peronismo, estaría en manos de corporaciones extranjeras, y sólo sería utilizada para el enriquecimiento de unos pocos vivos.

Por otro lado, que el país aumente sus exportaciones no significa que todos estaremos mejor.

Es como la propia Cristina había advertido hace un tiempo, cuando con mucha claridad dijo: “No sea cosa que el crecimiento se lo queden unos pocos vivos”.

Desde ese momento, la economía del país creció a una envidiable tasa, nuestras exportaciones alimentaron un superávit comercial muy pocas veces logrado, y sin
embargo, la participación de los trabajadores en ese producto retrocedió.

El motivo es uno solo: se lo apropiaron unos pocos vivos.

8 exportadores manejan el 85% de nuestras exportaciones de cereales y oleaginosas, y se quedaron con la mayor parte del valor creado por la cadena de producción.

Casi todos los eslabones que constituyen secuencialmente los procesos de producción, distribución y comercialización quedaron al margen de una justa distribución, porque los grandes intermediarios y las cadenas exportadoras se quedaron con cuanto quisieron.

Por si fuera poco, siguen escondiendo cerca de diez mil millones de kilos de granos debajo de los silobolsas, presionando al gobierno para una devaluación que a ellos enriquezca, lo cual precipitaría una espiral inflacionaria que acabaría con el poder político que aún conserva este gobierno.

Ellos quieren enriquecerse, someter al pueblo a su propio poder, y debilitar al peronismo, que se opone al logro de sus pretensiones.

Ellos quieren apropiarse de todo el ingreso proveniente de nuestras exportaciones, tener la libertad para hacerlo.

Esa es la libertad que pretenden.

Pero la libertad para ellos significa sometimiento y desdicha para nuestro pueblo.

En cambio, si los argentinos queremos estar libres y poder disfrutar del producto de nuestro trabajo, necesitamos reducir los grados de libertad de esas corporaciones que quieren todo para ellas.

Lo muestra la historia.

En 1935 la participación de la clase trabajadora en el producto interno era aproximadamente del 30%.

Con el gobierno de Perón ascendió al 50% hasta que en 1955 fue derrocado por el Partido Militar funcional a los intereses del imperialismo colonialista anglosajón que opera a través de las corporaciones de poder fáctico interno.

La suma de salarios bajó al 40% del PBI hasta que de nuevo volvió a ascender a poco más del 50% con el nuevo período peronista (1973-1976).

Desde el nuevo derrocamiento del peronismo y hasta la explosión del 2001, manejó el país el modelo neoliberal, con todas las libertades para ellos, y consiguieron bajar la participación de los asalariados en el producto nacional hasta el 30%.

El único que quiso oponérseles en ese período de 45 años fue Raúl Alfonsín (1983-1989), pero no lo consiguió. Y de nuevo fue un período peronista el que elevó el peso de la masa salarial en el producto hasta el 52% hacia el 2015.

El regreso del neoliberalismo (2015-2019) bajó súbitamente esa participación al 41%, y su recuperación reviste el mayor desafío que tenemos los peronistas.

Este período post Macri, además de padecer las deficiencias internas, algunas injustificables e inaceptables, estuvo acorralado por tres condiciones: pandemia,
guerra en Europa y las limitaciones causadas por el megaendeudamiento macrista que condiciona el presupuesto cada año.

Pese a todo, el gobierno consiguió una de las mejores respuestas sanitarias del mundo, recuperó la categoría de Ministerio para Trabajo, Salud, Ciencia y Tecnología, les devolvió las computadoras a los pibes, los medicamentos gratuitos a los jubilados y las cunas a los bebés, volvió a poner en marcha la industria, el empleo, el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la producción satelital y de energía nuclear, etcétera.

Pero claro, no recuperó el salario real.

Incumplió con la condición primera del peronismo: que la gente coma.

Sin eso nada tiene sentido.

El fracaso de este objetivo está indiscutiblemente vinculado a la inflación.

Pero, ¿alguno piensa que Alberto está con el inflador incrementando el volumen de precios riéndose del pueblo?

Está claro que no es así, sino que su gobierno lo padece.

Quienes sí están literalmente haciendo eso son las corporaciones formadoras de precios, operando en tándem con el partido judicial y las ambiciones del imperio.

Ya lo han dejado en claro en La Rural, predio en el cual una de sus salas se llama “Martínez de Hoz”.

Dijeron que prefieren que la gente sea pobre, así no come carne y a ellos les queda más para exportar.

Cristina puso un ejemplo elocuente.

Hoy la inflación es del 6,3% mensual, pero las telecomunicaciones y el internet subieron un 12%, lo que la empuja hacia arriba.

¿Esto por qué es?

Porque luego de que el gobierno de Alberto Fernández implementó el decreto 690/2020 “Argentina Digital”, que declara como Servicio Público, Esencial y
Estratégico a las telecomunicaciones, que incluye internet, telefonía y servicios de televisión por cable, el partido judicial anuló dicho decreto.

Ellos quieren “libertad”.

Pero la libertad para ellos disminuye la libertad para nuestro pueblo.

¿Se entiende?

La forma de que consigamos ampliar nuestros derechos y nuestras libertades será reduciendo las libertades de ellos.

Y eso sólo será posible con un Estado presente, activo y firme.

Que los enfrente y no se doblegue.

Que no tema a las manipulaciones desinformativas que ellos difunden a través de los medios, que no ceda frente a las amenazas del partido judicial y que no sea genuflexo ante las extorsiones que las corporaciones efectúan.

La liberación del pueblo es antagónica a las pretensiones neoliberales de las corporaciones.

JD/

(*) JULIÁN DENARO, Economista (UBA), Columnista Económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM) y en Universidad de Morón (UM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), y próximo a publicar dos nuevas obras.