Pienso que el tema "figuritas" no tiene nada de superficial.

DESMALEZAR FIGURITAS

Por Eugenia Torres

Cuando salen las del mundial, la empresa firma un acuerdo con Mercado Libre y algunas cadenas de supermercados para que tengan la venta exclusiva de las figuritas.

 

 

 

Del muro de Eugenia Torres

 

Pienso que el tema «figuritas» no tiene nada de superficial.

La empresa que las hace, habitualmente vive de la venta de otras figuritas que comercializa a través de los kioskos.

Figuritas de mucho menos circulación que las del mundial.

Cuando salen las del mundial, la empresa firma un acuerdo con Mercado Libre y algunas cadenas de supermercados para que tengan la venta exclusiva de las figuritas.

La cámara de kiosqueros presenta una queja denunciando el abuso de la posición dominante de corporaciones, lo cual los afecta a ellos que son TRABAJADORES, pequeñísimos dueños de kioscos.

El Estado interviene para regular este atropello que la posición dominante provoca sobre los más pequeños

Por lo tanto el tema figuritas no tiene nada de superficial.

Que sean figuritas es la anécdota.

Lo estructural es cómo se precisa de la intervención del Estado para proteger al pez chico del pez grande.

Deberíamos estar dando una clase práctica de neoliberalismo vs intervención estatal con este tema, además de dejar de ridiculizar la lucha de los kiosqueros y mostrar nuestra solidaridad de clase con ellos celebrando que el Estado esté interviniendo en su favor.

Me parece que hay que desmalezar un poco los temas para entender su profundidad.

Decir que mientras hablan de figuritas hay gente que pasa hambre es no entender que los kiosqueros han sobrevivido muy cascoteados a la pandemia y que ahora que tienen la oportunidad de repuntar un poco con una mercancía de alta demanda, se quiere comer todo el poder corporativo.

Su lucha por lo tanto, es por los que pasan hambre si sabemos relacionar los hechos.

Sin contar con que la especulación con el precio es también producto de esta concentración.

Si se vendieran equitativamente en los kioskos no habría ni filas, ni cotización diaria de figuritas.

O sea es inmenso todo lo político que se puede leer de este asunto.

La presentación mediática del tema como un asunto menor, distractor y ridículo no debería prender en personas que militamos un Estado que interviene, regula y distribuye equitativamente.

Mi solidaridad al reclamo justo de los kiosqueros.