Zicarelli y su socio Danann, reivindicador de la dictadura genocida

HERMANADOS EN EL ODIO

Por Ivy Cángaro

Del mismo modo que Uriarte parece ser dominante dentro de su pareja con el frustrado sicario,  Zicarelli lo es claramente en su pareja societaria y fraternal con el “influencer” Danann. Ambos tienen como referente a Patricia Bullrich, presidente del PRO. Todo tiene que ver con todo.

 

 

 

Por Ivy Cángaro

Publicado por Juan José Salinas

en Pájaro Rojo

12/09/2022

Álvaro Zicarelli tiene cuarenta años, se presenta como escritor, politólogo, referente político, conductor radial y un montón de cosas más que suele florear como abanicos al aire de quien se le cruce.

Aún así, su solo nombre a la mayoría no nos dice nada.

A menos que se recuerde el momento cumbre en el que pasó a ser un personaje público.

Álvaro Zicarelli es aquel muchacho que el 8 de noviembre de 2012, durante el cacerolazo organizado por Yamil Santoro y Patricia Bullrich contra Cristina Fernández de Kirchner y su gobierno, gritaba enardecido, desquiciado ante las cámaras de televisión, junto a una señora que le dictaba al oído, consignas de “loca mala” como : “¡Guanaca! ¡Vívora! ¡Arpía! ¡Vos, tu hijo, y la prole de los que te siguen! ¡Mentirosa! ¡Miope! ¡Cerrada!” y ya en el paroxismo, agónico: “Yo soy socialista! ¡Socialista de Alfredo Palacios! ¡Pedazo de tarada! ¡Precarizado estoy!”.

Desde ese día, la precarización pasó al olvido porque encontró conchabo enseguida en la Fundación SUMA, de Gabriela Michetti para de ahí saltar, casi inmediatamente, como asesor del por entonces Director General de Asuntos Internacionales del Senado, José Amaya, donde cobró un sueldo equivalente a diez sueldos mínimos de la época.

Pero la carrera vertiginosa del supuesto precarizado no acabó ahí.

Zicarelli, cual Zelig, junto a Carrió y Martín Losteau.

No solo deambuló por cuanto estudio de televisión hay, siempre debatiendo pomposamente en esos paneles donde todos gritan y nadie escucha nada, sino que fue candidato de Elisa Carrió –junto con Mariana Zuvic y Fernando Iglesias– a integrar el Parlasur.

Con Juan José Sebreli, Hernán Lombardi y Macri.

En el camino tuvo tiempo para el amor, y quizá platónicamente, forjó un vínculo estrechísimo con Juan José Sebreli, gracias a quien se codeó con otros intelectuales como Beatriz Sarlo; comunicadores como Jorge Lanata, y todos los personajes de la política posibles, con quienes se lo pudo ver en TV y se lo puede seguir viendo en las redes, en fotos y videos, donde se le dispensó un trato muy amistoso, al punto de tener la llave de la casa de Carrió, por ejemplo.

Participó como politólogo en charlas, debates, foros de empresas, de la comunidad sionista (él se definió así, como sionista, en uno de sus muchos videos de youtube) y en 2014 se hizo masón.

El anillo de la masonería y su carpeta de admisión, con las firmas de los masones de su logia incluidas, los mostró orgulloso en uno de sus videos que hace en su casa y sube a youtube.

Detrás de él está una biblioteca donde conviven “Mi Lucha” de Adolfo Hitler, y una foto de Ayn Rand con una vela encendida en su memoria (sí, una foto de Ayn Rand con una vela encendida).

Arriba, sionista; abajo, masón.

Todo este cachivache formativo que va desde el “socialista de Alfredo Palacios” hasta Ayn Rand, tiene otros jalones que él mismo muestra en twitter porque si algo tiene de positivo su divismo, es que no mide a la hora de escribir y hablar, facilitándonos la tarea.

En algunas publicaciones de la red del pajarito se cansó de criticar al macrismo, comparándolo con el kichnerismo, hasta que un hada mágica lo tocó con la varita, y pasó a ser macrista de la primera hora.

El giro sería hasta risible, si no fuera peligroso visto desde ahora, porque puede apreciarse claramente que su pretendido socialismo de Palacios fue virando a una forma particular de fascismo que lo indujo en 2018 a integrar las huestes de Javier Milei.

Con Milei se lo pudo ver hasta hace poco pegado como una estampilla, con micrófono y gritando a voz en cuello en sus actos y luciendo una remera amarilla con la serpiente negra que distingue a grupos neonazis como los que irrumpieron en el Capitolio: “¡Tenemos que usar una bala de plata para matar al kichnerismo!”

Al mileísmo llegó junto con su socio, amigo, hermano de la vida y mucho más, como él mismo describe a Emanuel Dannan, seudónimo artístico y/o “nombre de guerra” de Manuel Jorge Gorostiaga, quien conduce un programa en la frecuencia Radio Sónica cuyo eslogan es (créase o no) “Somos el Ministerio del Odio”.

Emanuel es, además del socio-amigo-hermano de la vida de Zicarelli, un “influencer” político con más de un millón de seguidores en Instagram, y cifras similares en Youtube.

Desde allí se muestra un 24 de marzo con un Falcon Verde en la puerta de Esma; disparando o haciendo como que dispara con una metralleta y hablando de su arsenal para combatir y otras lindezas que (otra vez créase o no) le valieron el Martín Fierro como influencer de opinión en el formato digital del premio.

También encontró otro conchabo Emanuel, y fue entre 2017 y 2019 de la mano de Silvia Majdalani, subsecretaria de Inteligencia de Macri.

Fue para actuar como infiltrado/informante en el partido de Milei, y lo hizo tan bien que terminó siendo un referente del mismo hasta que esa suerte de purga que generó la hermana del hirsuto, lo dejó afuera junto a otros muchos.

Pero no quedó en Pampa y la vía: pasó a la órbita de Patricia Bullrich.

Como a Zicarelli, le encantan las cámaras, su especialidad es sacarse fotos con personajes célebres que lo tratan amistosamente como Florencia Arietto o la Pato Bulrrich en situaciones cotidianas y domésticas, en bares, casas particulares y reuniones informales.

En algunas también aparece Eduardo Prestofilippo, más conocido como “El Presto”, ese youtuber que fue detenido por incitar al odio y amenazar públicamente a CFK con un mensaje contundente:

 “Vos no vas a salir VIVA de este estallido social.

Vas a ser la primera – junto con tus crías políticas– en pagar todo el daño que causaron.

TE QUEDA POCO TIEMPO”.  

Luego de ese percance fue recibido públicamente por Patricia Bullrich, que lo reivindico con el siguiente mensaje:

“Me alegra que haya jóvenes comunicadores que se animan a hablar y a manifestar sus ideas, sin ser políticamente correctos.

La diversidad y el libre pensamiento hacen crecer la democracia”.

 Junto con una foto de ambos chocando los puñitos, el mismo gesto del oficial de la Policía de la Ciudad con el viejo vocinglero que amenazó con un megáfono a Cristina frente al Instituto Patria, prometiéndole reiteradamente la horca.

(N. del E. Prestofilippo acaba de ser condenado por hostigar a la esposa del Presidente, Fabiola Yañez).

Manuel Jorge Gorostiaga, es decir “Emanuel Danann”, minutos después del atentado a Cristina hizo una serie de posteos sarcásticos, tratando al frustrado sicario de mártir y afirmando que lo sucedido no era más que un montaje.

Si se observa fríamente a estos personajes, se perciben otras cosas. Mientras Danann es el frontman de esta banda, el visible, el aparatoso, el exagerado, el soez e impresentable; Zicarelli es el formal, el niño prolijo, ese al que Sebreli, Bullrich, Carrió y hasta Beatriz Sarlo invitan a su casa, porque nunca vomitará borracho la alfombra.

Es él quien tiene los mejores contactos, el que teje la trama, el que conoce la urdimbre, y el que tiene algo más que egolatría: ansias de poder.

Hoy muchos hablan de Danann. Yo seguiría ese hilo, si, pero sobre todo, el de su socio y alter ego, Álvaro Zicarelli, tan en las sombras y tan lejos hoy de ser aquel supuesto “precarizado”.

La foto que encabeza este texto está tomada, con su frase sobreimpresa en origen, de la página oficial de Álvaro Zicarelli www.alvarozicarelli.com.ar

No hace falta añadir nada.

IC/