Hay que renegociar con el FMI. No queda otro camino.

ESTE ACUERDO CON EL FMI: ¡¡HAY QUE REFORMULARLO!!

Por Guillermo Moreno, Pablo Challú y Walter Romero.

No se trata de flexibilizar el “Contrato Vigente”, sino de consensuar “Otro” que prohíje los vectores de Producción y Trabajo.

Por Guillermo Moreno, Pablo Challú y Walter Romero.

BAE Negocios 01/08/22.

La Brigadier General

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Oportunamente, en “Demasiado tarde para lágrimas” (BAE Negocios, 18/6/18), señalábamos que la anterior administración (“Cambiemos”) comenzaba a orientar, bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional (FMI), una política económica, ahora sí: “neoliberal”*1.

Sin embargo, destacábamos que la factibilidad de aquel intento quedaría severamente amenazada por:

  • sus implicancias en términos de viabilidad “económica y social”, y
  • la distancia existente entre los desequilibrios macroeconómicos (fiscal y externo) que constituían el punto de partida y la convergencia esperada.

Posteriormente, y una vez firmada la adenda al Contrato de Mutuo, en “El domo del FMI” (BAE Negocios, 08/10/2018) definimos que lo que verdaderamente se perseguía, dado el insostenible diseño económico en curso, era que la “explosión final” se transformara, para prevenir los posibles contagios a la región y al mundo, en “implosión”.

En ese contexto, se procuró enfatizar que “el mejor equipo en los últimos cincuenta años”*2 nos había conducido al borde del precipicio.

Ante la evidencia del colapso del “acuerdo de marras” y la debacle electoral (en las elecciones primarias) de la alianza gobernante en aquel entonces, el mercado y los “actores político-económicos” relevantes (bajo el sano criterio de que “un mal arreglo es mejor que un buen juicio”) descontaban que una rápida negociación, explicitando el “origen de los fondos” a ser aplicados en la cancelación de la deuda, permitiría iniciar el tránsito hacia la única opción: reconvertir el “viejo Stand-By” en un “nuevo Programa de Facilidades Extendidas”.

En este convencimiento, en “Muerto el acuerdo con el FMI, viva el acuerdo con el FMI” (BAE Negocios, 29/09/19), se afirmó: “el nuevo convenio definirá el futuro, mayor oprobio u horas de buenaventura”.

Sin embargo, ya con la nueva gestión, transitamos…

De Guatemala a “Guatepeor”*3 dicho popular.

Así, en “Del FMI viene lo que al FMI va” (BAE Negocios 10/01/22), se analizaba la relevancia del Documento Interno: “Evaluación Ex-Post del Acceso Excepcional de Argentina bajo el Acuerdo Stand-By de 2018”, donde el Organismo reconocía que:

  • “el programa no alcanzó los objetivos de restablecer la confianza del mercado”, y
  • “la estrategia desarrollada, no fue lo suficientemente sólida como para abordar los problemas estructurales tan arraigados en el país”.

Asimismo, se afirmaba que ello no era producto de que ignorasen las causalidades básicas de la disciplina cuando firmaron los compromisos, sino que ambas gestiones gubernamentales (la anterior y la actual) no comprendían la relevancia de alcanzar los sanos equilibrios macroeconómicos sin vulnerar las más “puras tradiciones” de búsqueda de la Justicia Social que anidan en la comunidad argentina.

De allí que, en “FMI: Al final llegó el final” (BAE Negocios 25/02/22), se dejó constancia que la formulación técnica del Acuerdo de marras, sería impracticable, ya que explicitaba un modelo de país:

 Injusto… en el corto plazo

Aceptando el FMI la vigencia, en el próximo trienio, de un quantum de Déficit Fiscal Primario, pero a cambio de “entregar”, el Poder Ejecutivo, la Política Monetaria para ser direccionada hacia una recesión (más profunda aún) en la economía doméstica.

En este marco, la “masa salarial ampliada” (que incorpora los ingresos de los asalariados formales e informales, jubilados, pensionados, profesionales independientes, etc.), verá extremadamente resentido su poder adquisitivo, al disminuir la ocupación y la retribución promedio.

 Injusto… en el mediano plazo

Las tasas de interés al alza (mayores que la inflación esperada) perjudican los proyectos de inversión, limitando la expansión de la economía.

El deterioro del mercado interno (por lo ut supra explicitado) impacta sustantivamente en todas aquellas empresas (especialmente las manufactureras y las de servicios) que basan su ingreso en él.

Con un modelo decididamente anti industrial, la posibilidad de agotar la fuerza de trabajo (transitando hacia el “pleno empleo”) se ve temerariamente impedida, con la emergencia (de manera irreversible) de la pobreza e indigencia estructural.

 Injusto… en el largo plazo

Por qué “consolida el futuro distópico” de estas tierras, definido con prístina claridad por S.S. Francisco (el 10/01/2022) en referencia a las Américas cuando señala: “las desigualdades profundas, las injusticias y la corrupción endémica, así como las diversas formas de pobreza e indigencia, que ofenden la dignidad de las personas, alimentan con su polarización, los conflictos sociales en el continente”.

Por lo tanto, como escribió el poeta…

“Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio” – Antonio Machado

Recientemente, en “Transitando la Supercrisis… evitemos la Hipercrisis” (BAE Negocios, 25/07/2022), se sostenía que dado el “pésimo acuerdo” con el FMI, era imposible evitar, ya sea con su cumplimiento o incumplimiento, la Hiperreceseción (en el primer caso) o la Hiperinflación (en el otro).

Así, las “señales” que transmiten las decisiones económicas, hacia el Sector Privado, oscilan entre:

  • “el ajuste” de stocks, para adecuarlo al menor volumen de ventas, por la violenta disminución en el nivel de actividad que podría producirse, o
  • “la adquisición” de Activos Reales (que incluye “cosas”: de papel color verde, con un especial diseño gráfico, conocidas como dólar) para resguardarse de un posible proceso hiperinflacionario.

Sin embargo, como fuera señalado en “Hay que arreglar con el FMI, pero ¿Quién aporta el dinero?” (BAE Negocios 07/02/2022)…

¡¡Otra salida es posible!!

Para ello, hay que renegociar con el FMI. No queda otro camino.

Ahora bien, no se trata de flexibilizar el “Contrato Vigente”, permitiendo, por ejemplo, mayor déficit fiscal o menor acumulación de reservas (este fue el camino hasta hoy seguido, agudizando la “Supercrisis”), sino de consensuar “Otro” que prohíje los vectores de Producción y Trabajo.

Transitar en esa dirección, demanda:

  • en lo político, “Autoridad” y “Credibilidad” en los actores gubernamentales, y
  • en lo instrumental, elevar al máximo (dentro de lo que permita la legislación vigente y las rentabilidades de las implantaciones realizadas) los Derechos de Exportación, previa sanción de la Ley de Arrendamientos Rurales Compensada.

Esta última secuencia, permite que el incremento de “Retenciones” al productor, “se descargue” en el Terrateniente.

A este último, se le reconocerá el “esfuerzo patriótico” (que facilitará los ingresos fiscales para honrar los compromisos externos y a su vez disminuirá sensiblemente el precio de los alimentos básicos de la población), con un Bono del Tesoro Nacional, a mediano y largo plazo, en moneda dura, a tasas de interés internacionales y transable en los mercados secundarios, por la diferencia que deje de percibir.

El “Nuevo Acuerdo”, al contemplar con precisión quien “aporta los fondos” para cumplir con los compromisos externos, allana ad extremum la negociación con el Organismo Multilateral.

Solo resolviendo este “incordio”, la Política Económica, al margen del funcionario que la instrumente, transitará un sendero exitoso, y facilitará, conjuntamente con la mancomunión de la dirigencia empresaria, sindical, social, política y religiosa, sentar las bases de implementación de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

*1  Los dos primeros años de la gestión “Cambiemos”, se caracterizaron por las medidas económicas tomadas en los quince días iniciales del gobierno: Devaluar un 60% la moneda local y quitar o bajar Derechos de Exportación.

La duplicación del costo de los insumos alimenticios, y el sustancial incremento de la renta percibida por los Terratenientes, llevó a que a este ciclo se lo denominara: Oligárquico.

*2  Expresión que se utilizó, por parte del Poder Ejecutivo, en la anterior administración, para el gabinete seleccionado.

*3  Dicho popular que significa empeorar una situación que ya era de por sí difícil o desagradable.

 

Agradecemos la colaboración de Marcos Von Ifflinger