En política nunca nada está terminado, es el tiempo de construir lo que viene...

AMADO BOUDOU: «DESAFIOS ECONOMICOS Y POLITICOS DE LA ARGENTINA DE HOY»

Por Amado Boudou*

Que placer estar en la casa de los trabajadores, por recibirnos,
pero la verdad, estar en una conversación con Felisa y con Roberto no me deja nada por decir.

«DESAFIOS ECONOMICOS Y POLITICOS DE LA ARGENTINA DE HOY»

Por Amado Boudou

NAC&POP

26/07/2022

Todo lo lindo que fue escucharlos devino en este momento porque es la palabra de personas con una sólida formación, pero con un sólido compromiso militante, y con el paso por la gestión.

El tamiz que le da a la soberbia intelectual el paso por la gestión.

Algunos ese tamiz lo eluden, y pasan por la gestión y siguen dando cátedra a partir de sus fracasos.

Quizá el caso más saliente en la Argentina sea Sturzenegger, pero bueno veremos qué pasa con los que salieron en este momento, todavía es una cosa por verse.

Tratando de no repetirme, lo de Guzmán fue una tragedia.

Traer a Guzmán al futuro financiero, y acá esta mi amigo Ignacio (…), y le agregaría que lo del Banco Central también es una tragedia porque básicamente por algo que sobrevoló las cosas que nos dijeron Roberto y Felisa, un país que genera 31 mil millones de dólares de superávit comercial después de pagar las importaciones necesarias para la industria, los insumos, los repuestos de las máquinas, quedaron 31 mil millones de dólares.

La pregunta es ¿Dónde están? porque esto ya no es Macri, esto ya no es el pasado, esto es nuestro gobierno, 31 mil millones de dólares.

Y claro, Felisa nos decía que la restricción externa desde la escalera de la facultad iba habilitando restricción externa.

Roberto nos contaba la importancia que tiene la cuestión del dólar en Argentina para la formación de precios, algo que parece que quienes se sientan en el Ministerio de Economía y el Banco Central tratan de imaginarse que es más parecido al mundo de la microeconomía de Vanian o de Mas-Colell que a la cuestión de la restricción externa.

Que distinta sería la Argentina con algunos de esos 31 mil millones de dólares en el Banco Central.

Porque claro, la economía no puede funcionar por fuera de la política.

Y la política que no interpreta que en la sociedad hay antagonismos, disputas, fuerzas en pugna, no es política, a lo sumo, es intento de administración.

No se puede hacer política si no se entiende que hay antagonismos.

Quien intente representar a todos, tal vez, termine representando a nadie.

No para hacer un país segmentado, sino para hacer un país para 47 millones de habitantes, pero un país posible, real, bien.

Como ejemplo claro, el día 9 de diciembre del 2015 que terminó Cristina Fernández de Kirchner no había ningún sector de la vida económica y social argentina que no estuviera sensiblemente mejor que el 25 de mayo del 2003.

Ninguno.

Ni los que pedían lo peor para algunas de nosotras y nosotros, ni los que no solo no nos votan, sino que, lamentablemente hace unos días un personaje mediático que supo ser un buen actor pidió que desapareciéramos.

Una palabra que en Argentina tiene alguna connotación demasiado dolorosa para expresarla así tan a la ligera, o no tan a la ligera ni moderada.

Y esto fue posible porque se interpretaron que intereses se representaban, y a partir de esa representación se construyó un modelo, sobre todo de acumulación política para la toma de decisiones, la famosa correlación de fuerzas.

Digámoslo de una vez por todas, la correlación de fuerzas nunca le da al campo nacional y popular, hay que construirla en la medida de lo imposible, no de lo posible, porque la obligación del campo nacional y popular es expandir el campo de lo posible.

Lo primero que hace un proyecto civilizatorio, y el neoliberalismo lo es, es decir que es posible y que no es posible para la sociedad.

Y claro, entonces hay funcionarias y funcionarios nuestros que no pueden decir la palabra retención, o subsidio.

Ahora, resulta que en un modelo de acumulación fueron muy útiles las palabras subsidio y retención.

Quedó claro en las dos exposiciones anteriores, así que no lo voy a repetir, pero surge de unidad política, de la representación, de la acumulación, de un proyecto de país integrado en el mundo, pero desde la conveniencia del propio país.

Las soluciones nunca van a venir de Washington, de ahí solo van a venir problemas y restricciones.

Recordaba que el segundo secretario del tesoro, ministro de economía de Richard Nixon, allá por 1971, en una discusión con los europeos les decía “ustedes no
entienden que el dólar es nuestra moneda, pero es su problema”.

¿Qué clase no?

Que clase para muchos y muchas dirigentes políticas argentinos que pretenden suponer que vivimos en un mundo sin conflictos, sin geopolítica, atomizado de los libros de microeconomía.

Porque la otra pregunta es libre mercado, no libre mercado ¿cuántos precios en Estados Unidos, en Argentina y donde quieran, se forman en el libre mercado?

¿las tarifas de los servicios públicos?

No, son precios administrados o regulados.

¿La tasa de interés?

No, es un precio administrado y regulado por los bancos centrales.

¿El tipo de cambio?

No.

¿Los salarios?

No.

Quizá los jeans, no sé, ni siquiera porque son poquitas marcas.

¿Está claro que los autos no?

Son monopolios u oligopolios.

Entonces, ¿de qué hablamos cuando hablamos de libre mercado?

Y hablamos de eludir, razonar en profundidad sobre lo que es una sociedad, sobre la pregunta de si en el siglo XXI el objeto de estudio de la ciencia económica, si se puede llamar ciencia, es la escasez o la distribución.

Pareciera que no vivimos en sociedades con problemas de escasez, pero sí con problemas distributivos.

Problemas distributivos que además generan las condiciones para las burbujas especulativas que destruyen valor para todas y todos, menos para aquellos que las generaron.

Esa es otra, termina la pandemia y dicen “ahora la humanidad se salva a partir de la pandemia”, si hay una arena, en el sentido de disputa, una cancha donde el capitalismo o el capital sabe moverse es en las crisis, de cada crisis se sale con mayor concentración del ingreso de las riquezas.

¿Cómo se “soluciono” la crisis 2008/2009?

¿Cuándo se dejó de hablar en el sistema mediático, en el G20 y en el Fondo Monetario de la crisis 2008/2009?

Cuando se salvaron los bancos con los impuestos de los contribuyentes.

¿Qué casualidad no?

No se lee un gran debate en la Argentina sobre que hay que emitir 1000 millones de pesos mensuales para pagar a las leliqs.

Eso no es emisión, nadie se agravia con estas cosas, nadie dice nada, y vamos.

Arrancamos con 0,7 millones de leliqs, en menos de tres años casi llegan a 7, (…) millones.

Se habla tanto de los subsidios, del desastre que hacen los subsidios en la asignación de los temas de energía.

Mira vos, ¿y de los subsidios al dólar barato para comprar bienes de lujo a las clases dominantes quien habla? ¿quién se compró aviones, lanchas?

Directamente se los llevaron subsidiados, porque mientras que, en el contado con liquidación, o en los otros tipos de cambio, valían $200, $250, o más, y se lo llevaban a $100, hoy serían $135.

¿No hay un subsidio ahí?

Y ese subsidio nadie se agravia, no aparece.

Por eso yo creo que tenemos que hacer un esfuerzo, o terminar con algunas de estas falacias y mitos.

Hacer un esfuerzo preparando el programa para que el campo nacional y popular pueda ganar la elección del 2023.

Lo mejor, lo que todas nosotras y nosotros creemos es que la acción del gobierno en este tiempo que resta sea lo que te hace ganar la elección porque el pueblo está convencido de que vamos en el camino correcto, y no es lo que estaría sucediendo dado el resultado de las elecciones anteriores hasta hoy.

Hoy lo damos todo por perdido, no entremos en el desánimo, por lo menos trabajemos en formular un programa que incluya algunas cuestiones que permitan revertir la situación.

Y yo creo que ese programa debe (…) de la visión del consenso de Washington que sigue prevaleciendo en las universidades, en el debate público, en la discusión política sobre qué se puede y que no se puede.

Porque resulta que ahora nos enteramos que Francia está terminando de estatizar su sistema eléctrico, y acá seguramente en televisión aparecerían diciendo “ningún país serio tiene en manos del estado el sistema eléctrico”.

¿Por qué no pensamos de Argentina hacia ese mundo en el que pretendemos conectarnos?

Y no al revés, porque la verdad cuando se habla de inversiones no la hemos visto en la economía real, ni aun en tiempos de “el mejor equipo de los últimos 50 años”, que iba a traer inversiones de todo tipo.

Lo único que trajo fue timba financiera, y el final de esa historia, lo explicó el presidente Macri, fue tomar el préstamo más oneroso, más grande con el Fondo Monetario Internacional, para que quienes habían venido a la timba pudieran realizar las ganancias de una tasa de interés monstruosa en pesos, realizarla en dólares y llevársela.

Si eso es estar conectado al mundo, mamita, tendríamos que buscar algún otro camino para los tiempos que vienen.

Yo creo que Argentina tiene que estar conectada al mundo, en tiempos de Néstor y Cristina estaba conectada al mundo, en tiempos de Perón del primer peronismo estaba conectado al mundo, pero pensando desde la Argentina hacia el mundo.

No invertir esa ecuación.

Entonces hay muchas cosas que pueden hacerse.

¿Cómo es posible que nosotros tengamos las empresas de servicios públicos en manos de capitales privados?

Y esto no implica de ninguna manera estar en contra del capital privado, debe haber infinidades de inversiones de riesgo que el capital privado pueda llevar adelante en un sistema energético, organizado desde el pueblo, desde el sector público.

Y esto requiere, porque este debate también va a venir, no empresas mixtas porque hay que sacar ciertos precios de la lógica de ganancia.

El problema no está en la propiedad, sino en la relación estratégica de cómo se consigue un precio, y cómo impacta en el conjunto de la sociedad.

Los empresarios tienen razón, cuando uno se sienta a hablar con ellos tienen razón.

Pero hay que entender que no hay una racionalidad común, está la razón empresarial, la razón del lucro, y es una de las razones posibles que podemos escuchar y entender.

Pero también está la razón popular que es otra razón.

Por eso cuando se habla de peronismo racional, suponer que hay una racionalidad es no interpretar cómo se construyen las sociedades.

Y la obligación de un gobierno nacional y popular es entender que la razón nacional no es la suma de las razones, ni siquiera es la intersección de las personas, es articular los distintos intereses.

Primero reconocer que hay intereses, si hay intereses hay razones, si hay razones hay racionalidades que muchas veces entran en pugna y en comisión.

Una sociedad democrática, plural, debe interpretar estas razones e incluirlas en la razón nacional y popular.

Por eso yo ponía énfasis en que en tiempos de Néstor y Cristina no hubosectores perjudicados, ningún sector se pudo quedar con todo y quizá por eso se
sintió perjudicado porque 200 años de historia parecían avalar que tenían el derecho de quedarse con todo, subir la vaca a un barco e ir a tirar manteca al techo a París.

Pero no es razonable como una república democrática, inclusiva, con lugar para todas y todos.

Entonces ahí tenemos una cuestión que me parece que tiene que estar en discusión, el sistema energético argentino tiene que ser estatal con lugar y espacio para inversiones privadas por supuesto.

Otra cuestión de este proyecto civilizatorio en el cual estamos inmersos, resulta que un ministro le explicaba a la comunidad que se tenía que acostumbrar a vivir en la incertidumbre, que tenía que disfrutar del riesgo, una actitud casi de ludópata.

Eso se le explicaba a la comunidad por televisión, se daba vuelta y decía “hay que darle certeza al capital e incertidumbre a los negocios”.

¿No debería ser al revés?

Por lo menos desde Adam Smith entendemos que parte de la justificación de la ganancia empresarial es el riesgo empresarial.

Riesgo, innovación, aporte de capital como fuentes de legitimación de la ganancia.

Entonces, si se le exige a los Estados y a los sistemas de funcionamiento transnacional que le de incertidumbre al capital, e incertezas y riesgo a los ciudadanos me parece que estamos dando vuelta lo que debiera ser el funcionamiento de la sociedad.

Porque termina sucediendo que el sujeto a proteger por la legislación es el capital y no los individuos.

Desde ahí me parece que tenemos que empezar a pensar los tiempos, esta situación donde no hace falta, o es indispensable que no haya ninguna regulación de ningún orden, como contaba Roberto, para que venga el capital.

Y entonces el capital, si eventualmente viniera, empeoraría más la vida de las personas.

¿O alguien puedecreer que en el mundo de hoy y en la Argentina de hoy las trabajadoras y trabajadores están explotando a los capitalistas?

No.

¿Entonces cómo escuchamos permanentemente en el discurso público que el problema son las leyes laborales?

Si no estamos viendo una explotación de trabajadoras y trabajadores sobre los capitalistas, más bien me atrevería a decir que es bastante al revés.

Fíjense como todo el discurso que muchos dirigentes no están dispuestos a confrontar es lo que provoca la situación en la que estamos.

En lo que estamos no es una tragedia, no lo produjo Dios ni la naturaleza, lo produce una institucionalidad que va quedando atrás en un mundo en el cual el capital está cada vez más concentrado, y los derechos de las trabajadoras y trabajadores son más vulnerables.

Por eso esta este nuevo cuento de que se acabó el mundo del trabajo, yo estoy convencido de que es una mentira.

Lo que están haciendo es generando posicionamientos para vulnerar más a los trabajadores y poder mantener los salarios más bajos.

La productividad es lo que más se ha triplicado desde los ochentas del siglo pasado hasta hoy, sin embargo, los ingresos de las poblaciones no, no solo en Argentina.

Alguien se ha quedado con ese CD, por eso existe cada vez mayor concentración económica.

Por eso se dice que el 1% del mundo tiene en sus manos el 50% del ingreso de las riquezas.

En Argentina es peor, y no necesitamos coeficiente de Gini, ni estadísticas.

El año pasado se puso en marcha una contribución de las grandes fortunas en la pandemia. Máximo Kirchner, Carlos Heller, avanzaron, se logró.

Alcanzó en un país de 47 millones de personas, a 14 mil personas.

Eso nos da una medida de lo que es la distribución del ingreso de la Argentina. 14 mil personas que algunas eran parientes y otras eran del mismo grupo económico, para que veamos que es peor aún el grado de concentración.

Esto no es ningún cuento, son los números, es la realidad.

Ahí hay un problema.

Por eso también el ataque a los sindicatos, estoy convencido que el capitalismo sin sindicatos fuertes y potentes está a la par de la esclavitud.

Cuidado cuando no nos hacemos eco de los ataques a las y los representantes de los trabajadores y miramos para otro lado, o se acompaña en algunas situaciones.

No importa en estos casos ninguna individualidad, tiene que ver con una forma de ordenar, organizar y disciplinar al conjunto de la sociedad.

Por eso, este tema es la economía popular.

Estoy convencido que, en un país, sobre todo que pasó el peronismo, la economía debe ser una sola.

Y una de las claves del peronismo es la movilidad social ascendente.

Y si hacemos una economía popular, una economía no sé qué, se acabó la movilidad social ascendente.

Se termina de congelar y entra a disputar una situación que no es buena.

¿Esto tiene que ver con atacar a alguien, con no reconocer el trabajo extraordinario que han llevado adelante compañeras y compañeros de los movimientos sociales?

No, no tiene nada que ver, pero una cosa es lo estructural, y otra son los paliativos, la visibilización indispensable que se logró de este problema.

En política nunca nada está terminado, es el tiempo de construir lo que viene, de fortalecer al gobierno, de avanzar en la actitud frentista para enfrentar los tiempos que vienen.

Porque lo que está enfrente es la devastación de la Argentina soberana, es que te digan un día que vendas los órganos para comprar comida, que entregues las Malvinas para pagar parte de la deuda, que te quedes sin moneda y te pongan el dólar, y termina con patricia Bullrich diciendo “le bajo el 13% a maestras, maestros y jubilados”.

AB/

NAC&POP: Disertación realizada en el marco de la Fundación Excelencia junto a Roberto Feletti, Carlos Minucci y Felisa Miceli /MG/N&P/