Parecidos y diferentes

BOCA Y EL GOBIERNO NACIONAL. CRISTINA ES RIQUELME Y ALBERTO ES BATTAGLIA

por Josè Luis Ponsico*

Cristina en marzo 2019, según cuenta la leyenda kirchnerista, buscó el reencuentro con Alberto Fernández, tras ocho años de incomunicación.La vida «xeneize» vivió agitación por juego irregular y resultados magros.

Por José Luis Ponsico (*)

NAC&POP

30/06/2022

Todo empezó hace algo más de seis meses.

Para los dos escenarios: diferencias en el Gobierno nacional entre el Presidente de la Nación, Alberto Fernández y la vice, Cristina,
líder del movimiento fundado por el Coronel Juan Perón hace 75 años.

En Boca, el jefe Juan Román Riquelme había «bajado línea» después de una derrota en «La Bombonera» ante Gimnasia y Esgrima La Plata de Néstor «Pipo» Gorosito.

En un gesto de autoridad el «10» de la historia «xeneize» hizo bajar a todo el plantel del micro.

Fines 2021

Por entonces, negociaciones con el Fondo Monetario Internacional -el país padeciendo la deuda externa acrecentada por la orientación del gobierno de Mauricio Macri, algo más de 55 mil millones de dólares.

El país vivía en ascuas.

El acuerdo debía ir al Congreso.

En Boca, tras el desencanto por la eliminación Copa Libertadores 2021, polémicas caídas ante Atlético Mineiro -goles anulados por el VAR bajo protesta boquense- el club promovió desde el Consejo de Fútbol, a Sebastián Battaglia en lugar de Miguel Angel Russo.

La vida «xeneize» vivió agitación por juego irregular y resultados magros.

Antes habían llegado varios jugadores que no anduvieron y parte del periodismo vernáculo le pegó a la «task force» de Riquelme.

Esto es, Raúl Cascini, Jorge Bermúdez y Marcelo Delgado.

Más tarde se sumó Mauricio «Chicho» Serna, dos colombianos para emparejar.

Todos de una era gloriosa de Carlos Bianchi, dos ciclos: fines de los´ 90, comienzos del 2000.

En la transición Cascini reemplazó a Serna.

Títulos locales e internacionales.

La gloria.

Pasada.

Cristina en marzo 2019, según cuenta la leyenda kirchnerista, buscó el reencuentro con Alberto Fernández, tras ocho años de incomunicación.

La crisis del Campo, 2008, los separó.

En las legislativas 2017 Cristina no había alcanzado los mejores resultados.

Para el Senado

Aventajada por Esteban Bullrich, el macrista primo de Patricia, ex oficial montonera, luego menemista, cavallista, también un paso como funcionaria en la Alianza -ministra de Trabajo- que lideró Fernando De la Rua fórmula frustrada con Carlos «Chacho» Alvarez. 1999-2001.

En mayo 2019 Cristina por canales de televisión anunció que el candidato Presidencial resultaba Alberto Fernández.

La sorpresa fue mayúscula.

El «dedo» de Cristina superó todo en el peronismo y el propio kirchnerismo.

No hubo debate ni especulaciones. Ni nada.

Algo parecido hizo un año más tarde Mauricio Macri también «a dedo» ungió a Patricia Bullrich, jefa de la Propuesta Republicana.

(El PRO)

Los miembros del partido, los «socios» de la UCR se enteraron por los diarios.

Todo en nombre de «democracia participativa».

Siempre.

Boca mientras tanto no ganaba.

Menos, gustaba.

A favor de Battaglia varios juveniles que estuvieron con «el Seba» en Inferiores: el goleador Luis Vázquez, mediocampistas Aaron Molina, Cristián Medina y la «joya» adelante, «Changuito» Ezequiel Zeballos.

El grupo Riquelme padeció críticas por los refuerzos, los primeros en el ciclo, que no tuvieron el resultado buscado.

Hace un año llegaban Diego «Pulpo» González con Esteban Rolón y los atacantes Nicolás Orsini y Norberto Briasco.

Por el ex Huracán, el club de la Ribera debió pagar 3.500.000 dólares por el 80% del pase

Ahora Boca trata de recuperar algo de la inversión por los dos ex futbolistas del «Globito»: el volante Rolón y el propio Briasco.

Todavía no tuvo ofrecimientos.

Libre, llegó Marcos Rojo.

El grupo Riquelme recibió duros cuestionamientos por los refuerzos y al tiempo corrigieron con Juan Ramírez, vuelta de Darío Benedetto, 31 años y la compra del zurdo Oscar Romero.

Antes desembarcó el peruano Carlos Zambrano, avalado por Ricardo Gareca, DT de Perú.

La fórmula Cristina+Alberto ganó dos elecciones en 2019.

De pronto apareció alguien que no estaba como «figurita» en ningún album: el joven economista Martín Guzmán, con un post grado en la Universidad de Columbia.

Alumno de la eminencia Josep Stiglitz.

El Premio Nobel de Economía, avezado economista, 79 años, respalda al Ministro de Economía que eligió Alberto Fernández en acuerdo con Cristina.

Luego todo cambió.

Hace 100 días empezaron disidencias el tándem Cristina+Máximo Kirchner sobre el Acuerdo.

Diferentes versiones ubican a Cristina desconociendo los movimientos de Guzmán en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.

La ruptura se debió a una decisión de Máximo Kirchner, presidente del Bloque de diputados oficialistas.

Se pudrió todo.

Mucho antes, según el analista político Rosendo Fraga, veterano hombre de consulta de la mayoría de los ciclos televisivos que le pegan al gobierno de Alberto Fernández: «Cristina hacía sus observaciones por Facebook en documentos o cartas abiertas», dijo.

Evocó Rosendo, en apariciones.

Fraga al que el gobierno de Raúl Alfonsín denunció junto a otros críticos del alfonsinismo, 1985, «desestabilizador», algo que parece de moda 37 años más tarde.

Rosendo no descarta a «Cristina, candidata 2023».

Tampoco a Mauricio Macri.

La crisis en Boca se agravó en marzo último.

Derrotas con Corinthians, en primera fase.

Antes en Colombia, triste empate en «La Bombonera» con Godoy Cruz de Mendoza, ubicado entre los últimos.

Luego caída con Huracán.

Se hundía el barco.

Riquelme lo ratificó pero todo indica puso condiciones -Cristina cuando se refirió a las importaciones, manejos del dinero para los movimientos sociales, cumbre de Avellaneda- cuando Boca debía ir a Santiago del Estero y pendía clasificación en la Copa

Si Boca no le ganaba a Central Córdoba, primero ganó, en otro torneo cayó, dió vuelta el resultado contra el Cali y el empate con Corinthians salvaron a Battaglia.

A poco salió a flote cuando Boca alcanzó el título de la «Liga Profesional» ante Tigre. En Córdoba.

No solamente, respiro -Tigre había eliminado a River en el Monumental- tiro por elevación al eterno rival alcanzado en el «Estadio Mario Kempes».

El 3 a 0 otorgó blindaje a Battaglia.

Ahora, todo indica Boca está más sólido y el DT. tiene un margen que en marzo no tenía.

Por el lado de Alberto Fernández, reciente gira por Europa visita a Jujuy a la heroína militante Milagro Sala, 58 años, internación hospitalaria, el gobierno «Albertista» muestra números para contraponer a la manifiesta espiral inflacionaria.

No baja del 55% anual.

En Economía (Guzmán) dicen: «La Argentina tiene hoy ventajas comparativas si se piensa en el gobierno de Mauricio Macri: ingresan divisas por venta del 75% de productos que van desde agropecuarios, petróleo y gas.

A precios máximos históricos», señalan.

Riquelme se muestra con mejor ánimo.

Cuando le preguntan por Battaglia, afirma: «Es un chico formado en el club.

El más ganador en títulos.

Siempre fue un jugador de equipo.

En las inferiores hizo un excelente trabajo».

Otros tiempos para «el Seba».

Cristina, por su parte, exhibe disconformidad haciendo un desmarque inesperado.

Se pronto concedió dos horas y media al representante explícito del <establishment<, Carlos Melconián.

Antes «gurú» de Macri, ahora del grupo Arcor y Fundación Mediterránea.

En el plano de interpretar al General Juan Domingo Perón, a 48 años de su deceso, la reflexión en el recuerdo remite a una máxima: «Siempre debemos saber por dónde anda el enemigo», cuando le preguntaban por qué leía el diario «La Prensa».

Política y fútbol, dos grandes pasiones argentinas «Por ellas, vive y muere mucha gente», decía Dante Panzeri, por la violencia en las canchas, 1958 -caso Marcos Linker, 21 años, al que la Policia Federal asesinó con proyectil de una pistola lanza-gases que dió en su cabeza

«Los que viven del fútbol, algunos que nunca jugaron ni siquiera en su barrio y los violentos
que actúan como delincuentes. De un lado y del otro» en referencia a la Policía. En Política
los 70 dejaron varios centenares de miles de muertos. Activistas, militantes.

Final abierto en un ajedrez que siempre vinculó a políticos que a diferencia de los futbolistas no dieron alegrías al Pueblo. En dos escenarios parecidos y diferentes. Riquelme no conoce
personalmente a Cristina. Tampoco Battaglia a Alberto Fernández. Pero no están lejos.

(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión, Mundo Amateur y Agencia Nacional y
Popular