«El boxeo es el homicidio legalizado», decía Dante Panzeri en 1977

ALEJANDRO LAVORANTE

Por Joé Luis Ponsico*

A 60 años de la muerte de Alejandro Lavorante, el boxeador que encontró su triste final en el ring


Por José Luis Ponsico (*)

La Otra Mirada

30/06/2022

– Alejandro Lavorante tuvo un año de vida vegetativa.

Murió por golpes en el ring.

«El boxeo es el homicidio legalizado», decía Dante Panzeri en 1977.

Hace tres años el boxeo argentino vivió otra triste noticia: el juvenil santafesino Héctor Santillán, 23 años, sucumbió ante los golpes de su rival uruguayo Pedro Abreu, en San Nicolás.

La pelea se cumplió el 20 de julio del año 2019.

Pelea desigual que terminó con el local, nacido en la localidad de Ceres, debió ser hospitalizado, grave.

No sobrevivió.

Estuvo cinco días en coma.

Murió el 25 de julio.

Mucho antes, el periodista Dante Panzeri produjo su»sentencia».

En junio del´69 Dante Panzeri invitado por el Sindicato de Canillitas de Mar del Plata a dar una charla -el acto congregó 300 personas, fría noche, viernes- donde el periodista se extendió hasta la madrugada. Algo inolvidable.

Asimismo, inédito en «La Feliz» por entonces con 400 mil habitantes, menos de la mitad de la población actual contando notorios bolsones los que proliferaron en la periferia marplatense.

El extinto Adolfo Alfieri, de «Canillitas» uno de los promotores. Amigo.

Fue la primera vez que el autor de éstas líneas escuchó la sentencia de Panzeri: «El boxeo es el homicidio legalizado».

La cosa siguió en confitería de Belgrano y Corrientes del Centro hasta las 4 de la madrugada. Brindó datos y hasta fundamentos «clínicos».

«Una trompada de un boxeador de 90 kilos en la cabeza de otro equivale a posible lesión cerebral», sostuvo.

Se refería al Caso Lavorante.

En frustrada campaña en los Estados Unidos.

«Si no ocurriera eso, igual el daño en la masa encefálica, a la larga, dejará secuelas», decía el ex director de «El Gráfico», jornada en Mar del Plata, tenía 49 años de edad.

El periodista invitado aludía a los orígenes del deporte olímpico y las enseñanzas del francés Barón Pierre de Coubertín.

La verdadera filosofía del deporte como tal.

«Así, entonces el boxeo no es deporte en tanto un pugilista destruye a otro sobre un ring».

Dante Panzeri: «El boxeo es el homicidio legalizado»

El sentido del deporte «todo aquello que mejora al hombre, no sólo en lo físico sino en su mentalidad», subrayaba Panzeri.

Hablaba de la inteligencia y capacidad de las personas.

Recordaba a grandes boxeadores, uno de ellos el mendocino Cirilo Gil, pupilo de Francisco «Paco» Bermúdez, su destreza en el «arte de pegar sin ser golpeado».

Igual que el mítico Nicolino Locche.

Panzeri añadía: «El problema es que se trata solamente de dos ejemplos, nada más.

El boxeo como espectáculo, no como deporte.

Se destruyen sobre un ring por dinero«, explicó.

En 1977 nota memorable, página «sábana» diario «La Prensa» el periodista Dante Panzeri escribía «El boxeo es el homicidio legalizado».

Juzgaba así «espectáculo deshumanizante».

Recibió enconos del pugilismo.

La mayoría, colegas.

No le importó.

Octubre 2010, el estadounidense Shannon Briggs, 38 años, peso completo del Consejo Mundial de Boxeo, debió ser internado en «grave estado» después de recibir 171 golpes del ucraniano Vitali Klitschko.

El «Gigante» lleva 41 victorias, 38 por nocaut.

Cuando Panzeri remitía a los casos trágicos evocando al cubano Benny «Kid» Paret, «masacrado» por Emile Griffith, 24 de marzo del´62 y el mendocino Alejandro Lavorante, otra víctima ése año.

Se están cumpliendo 60 años de la caída del mendocino.

Briggs ignoraba su destino. Otros antecedentes de «muerte en el ring» fueron citados por el periodista fallecido el 14 de abril del´78, a los 57 años.

Antes se opuso al Mundial de Fútbol en la Argentina.

«Deben utilizar los fondos para construir hospitales, escuelas», dijo

Bernardo («Kid») Paret Valdez, nacido en Santa Clara en el´37, integró una generación de destacados boxeadores cubanos.

Llevaba dos enfrentamientos con Emile Griffith, de Islas Vírgenes y gran pegada.

La tercera pelea no debió realizarse.

La leyenda dice que Paret trató de «maricón» al rival en el pesaje previo. «Canchereada» que la pagó muy cara.

Griffith aplicó veinte golpes a Paret, estando éste enredado contra las cuerdas e indefenso, en un rincón del «ring».

El árbitro Rudy Golstein severamente cuestionado por todo el mundo del boxeo.

Paret quedó varios días inconsciente y murió sin despertar.

Griffith reconoció tarde su homosexualidad.

Lavorante nacido en Godoy Cruz, Mendoza, 25 de octubre del´36, se hizo famoso primero siendo amateur por su «pinta», 1.94 estatura cercana a un actor de cine y boxeador con buena técnica, no obstante ser peso pesado.

El gran Pascualito Pérez, célebre campeón mundial peso mosca, primero del boxeo argentino logrando título mundial, noviembre ´54, cuando venció a Yoshio Shirai, en Tokio, recomendó a Lavorante en el boxeo «grande».

Entre 1959/61, el mendocino hizo buena campaña en EE.UU.

Pudo superar a Zora Folley, tercero en «ránking» de los pesados.

Se cuenta que una decena de admiradoras subió al ring para tributarle idolatría.

Deportista argentino, joven y pintón.

Las derrotas del ´62 lo dejaron en estado de «vida vegetativa».

El boxeo de nuestro país vivió el luto por su caída y fatídico final.

El 21 de septiembre, ignoto Johnny Riggins lo noqueó.

Antes, el 20 de julio del´62 el legendario Cassius Clay, campeón olímpico, Roma´60, le había dado una paliza.

Pelea que no debió realizarse.

El derrotado estuvo un año y medio inconsciente.

Entre otras curiosidades, Alejandro Lavorante había sido miembro de Los Granaderos a caballo cuando hizo el servicio militar, promoción 1957.

Por un tiempo destinado a la Casa Rosada pleno gobierno de la llamada «Revolución Libertadora», Gral. Pedro Eugenio Aramburu, Presidente de la Nación, partícipe del golpe contra Juan Domingo Perón.

El 16 de setiembre del´55.

Lavorante murió el 1º de abril del´64 en Mendoza.

Tenía 28 años.

Una gran pena.

El mundo del boxeo lo lloró.

Conmovedoras fotos en «El Gráfico», ahora se recuerdan.

Dante Panzeri recordaba: «Al sepelio asistió su familia, algunos amigos del desafortunado boxeador y poca gente del universo de los golpes.

Como que lo habían enterrado mucho antes».

JLP/

(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión, Mundo Amateur y Agencia Nacional y Popular.