¿Quién pensás que te va a resolver el problema?

ESTADO PARA TODOS O MERCADO PARA POCOS

Por Julián Denaro*

El análisis desde diferentes perspectivas permite comprender mejor, no sólo lo que está ocurriendo en un terreno de batalla específico sino que propicia concebir el estilo de país que pretendemos ser.

Por Julián Denaro (*)

NAC&POP
03/06/2022

La problemática actual en relación a los exagerados e injustificados aumentos de precios, pone en escena múltiples cuestiones históricas que se disputan la toma del poder en el futuro inmediato.

Por un lado, la cuestión geopolítica convoca a reflexionar acerca de la posición de nuestro país y, por otro lado, la acumulación de poder que se concentra en pocas corporaciones de enorme magnitud que ejercen abuso de sus posiciones dominantes.

El análisis desde diferentes perspectivas permite comprender mejor, no sólo lo que está ocurriendo en un terreno de batalla específico sino que propicia concebir el estilo de país que pretendemos ser.

La guerra entre EEUU y Rusia que se localiza en Ucrania, exacerba ciertas disputas históricas que atañen a la organización política, económica, comercial, financiera y hasta cultural de nuestra nación.

A razón de que la guerra se localiza en productores de cereales y energía, se ha verificado una inflación mundial de alimentos cercana al 23%, según la FAO – Food and Agriculture Organización –, que es la Organización de las Naciones Unidas encargada del cuidado de la alimentación y la agricultura.

Pero como se ha insistido, los argentinos no tenemos por qué pagar los costos de una guerra distante a 15.000 km, ya que nosotros somos productores de alimentos y energía.

Se ha insistido acerca de que Argentina produce 20 millones de toneladas de trigo por año, de las cuales 6 consumimos en el mercado interno y 14 las exportamos.

Por ende, es ridículo que paguemos en nuestra mesa precios excesivos.

Uno de los mecanismos protectivos con los que contamos en la actualidad son los Cupos de Exportación.

Esto es, que luego de satisfacer la demanda de nuestro mercado interno, se permite vender al exterior el remanente, pero luego de garantizar que primero, comamos los argentinos que, por cierto, somos muy gustosos de los derivados del trigo, ya que a partir de su harina se elaboran los fideos, las pizzas y el pan.

En cuanto al trigo, India, Rusia, Ucrania, Egipto, Kazajistán, Kosovo y Serbia prohibieron las exportaciones, como acción defensiva cuyo objeto es cuidar las necesidades de sus pueblos.

Sin embargo, la pasividad domina en las decisiones de nuestro gobierno que, para proteger a su pueblo debería enfrentar a las corporaciones que concentran las exportaciones agropecuarias.

En cambio, el estilo de administración parece optar por el camino del diálogo, suponiendo que a través del consenso puede llegar a los mismos resultados que mediante políticas firmes.

La estructura de concentración en pocas grandes firmas conforman oligopolios y monopolios que se erigen en posiciones dominantes capaces de ejercer un abuso de poder, que siempre es funcional a los intereses corporativos que dañan a los intereses del conjunto del pueblo.

e ha recibido la noticia de que muchos productores están con faltante en la recepción de celulosa, y hasta se difunde el comunicado instalando la sensación de que “no entra” o “no dejan entrar”, como si fueran importaciones.

Pero Argentina produce casi un millón de toneladas de pasta celulósica por año, de las cuales el 80% va a consumo interno y el 20% se exporta.

Lo mismo ocurre con el papel, de lo que producimos casi 2 millones de toneladas actuales, y que permiten exportar cerca del 10% del total elaborado.

Entonces, queda a la vista que una corporación dominante constituida por el consorcio exportador, se hace dueña de nuestra producción y no la quiere entregar.

La interpretación de esta extorsión es que prefieren exportar en vez de vender al mercado interno, además de pretender desestabilizar a un gobierno popular, cuyo estilo es incrementar el control y la regulación a los poderes concentrados, del cual ellos forman parte.

Como se ve, uno de los grandes inconvenientes que presenta la Argentina es la enorme concentración en pocas grandes firmas, como se ha expuesto en anteriores escritos acerca de los alimentos y los insumos para la industria.

Como ejemplos se han citado a Arcor y Molinos para alimentos y a Techint y Aluar para insumos industriales.

Pues estas empresas quieren quedarse con toda la riqueza producida por el conjunto de la sociedad, pero esto es algo injusto, incorrecto e inaceptable.

Ciertamente, aún las ganancias empresariales son un elemento social, puesto que cualquier gran empresa operando en una isla desierta no tendría ganancia alguna, ya que nadie le compraría.

Vale decir, las empresas exitosas ganan porque hay una demanda de la sociedad que gasta en comprarle.

Conclusión: la ganancia de la empresa no es otra cosa que un producto social.

Por esto mismo, se recuerdan bien nítidas las palabras de Néstor Kirchner, quien en su primer discurso como presidente, el 25 de mayo del 2003, sostuvo contundentemente que “El Estado debe poner equidad y justicia allí donde el mercado excluye y abandona, ya que el mercado no resuelve aquello que no es rentable”.

Deberían horrorizar los enunciados del liberalismo representado por el libertario Milei y por la alianza radical – macrista, cuyos candidatos parecieran ser Larreta, Bullrich o el propio Macri, que hablan de que hay que minimizar, achicar o hacer desaparecer el Estado y el Banco Central.

Por eso mismo, Axel Kicilloff responde contrariándolos, aclarando que “si el Estado no está, ¿a qué universidad, escuela, hospital vas a ir?

Y si sacás al Banco Central, van a quedar los grandes bancos trasnacionales manejando la moneda y la economía.”

Pero claro, por eso, cuando Perón quitó los aranceles a la universidad en 1949, lo explicó contundentemente, en sus palabras: “Gracias a haber quitado los aranceles, las universidades se llenaron de hijos de obreros, cuando antes sólo podía ir el oligarca que lo podía pagar”.

Por eso hay que tener en claro cuáles son las propuestas de unos y otros.

Por eso es imprescindible acordarse de que en simultáneo con mentiras tales como: “no vamos a quitarte nada de todo lo bueno que te dio el kirchnerismo, sólo vamos a mejorar las cosas que se hicieron mal”, Macri expresaba su pensamiento con otros enunciados como que la televisación del fútbol funcionaba bien cuando era privada, que el salario es un costo para la empresa que hay que reducir a su mínimo posible, o que reprivatizaría Aerolíneas Argentinas.

Pero muchos no olvidamos, y por eso procuramos recordárselo a quienes no lo tienen presente, que muchos argentinos volaron por primera vez en avión durante el gobierno de Cristina Fernández, precisamente gracias a la renacionalización de nuestra empresa aeronáutica de bandera, la cual había sido creada por el gobierno de Perón y que fuera privatizada durante el menemismo.

Asimismo, tampoco olvidamos que los salarios eran los más altos de Latinoamérica en el 2015, y que ahora muchos argentinos tienen que recurrir a la tarjeta de crédito para pagar la comida en el almacén.

Ante esto: ¿Quién pensás que te va a resolver el problema?

¿El libre mercado que sólo defiende los intereses de las corporaciones dominantes, o el Estado, que debemos fortalecer para que confronte con las grandes firmas defendiendo los intereses del conjunto de los argentinos?

JD/

NAC&POP: (*) JULIÁN DENARO, Economista (UBA), Columnista Económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), y escribiendo dos nuevas obras. MG/N&P/