La movilización es el sustento del accionar nacional para cambiar las estructuras de la dependencia y la injusticia

LA CONSIGNA ES REVOLUCIONAR EL PERONISMO

Por Jorge Rachid*

En otros países preguntan que es el peronismo,  lo denomina teoría y praxis en otros lares, deja a los interlocutores desnudos ante la falta de información precisa

Por Jorge Rachid

NAC&POP

27/05/2022

Cuando en otros países preguntan que es el peronismo, el despliegue que ofrece el pensamiento y la acción, que se lo denomina teoría y praxis en otros lares, deja a los interlocutores desnudos ante la falta de información precisa, al percibir un hecho revolucionario que logró la síntesis del pensamiento americano moreno, mestizo, criollo que atraviesa de norte a sur la raíz concepción del mundo y de la vida, desde los pueblos originarios a los inmigrantes y que nos integra como pueblo único latinoamericano, en una siempre abierta construcción conjunta de modelos de paz, compenetrados con las necesidades prioritarias de los seres humanos y la preservación del ambiente.

Quienes expresan que el peronismo es sólo un sentimiento, que también lo es cuando se asume como identidad y pertenencia cultural, necesitan ampliar las bases de sustentación de un pensamiento vigoroso, filosófico, actualizado que sigue dando respuestas a las demandas de la hora actual, por la vigencia de su ideología, entendiendo por tal el conjunto de ideas que ofrecen la mirada necesaria para la comprensión de la situación internacional y nos permiten interpretar los desafíos de la región con mirada propia latinoamericana, que reafirma la necesidad de soberanía nacional plena en la toma de decisiones, sin depender de terceros dominadores imperiales, que han colonizado por generaciones el relato histórico nacional, intentando borrar la memoria, que el peronismo desnudó rompiendo el discurso único, incorporando no sólo la historia revisionista que completa la misma, sino la ruptura que significa el quiebre de la naturalización opresor-oprimido que se dio por generaciones.

Por esa razón ideológica revolucionaria en América Latina, por la construcción de un modelo social y productivo con justicia social, por enarbolar una posición internacional independiente, por haber incorporado nuevos actores a la decisión política como el movimiento obrero organizado y las organizaciones libres del pueblos, democratizando el poder, en el marco de la Comunidad Organizada, fuimos combatidos, perseguidos, encarcelados, muertos, exiliados y desaparecidos por las fuerzas de la anti patria.

Esas fuerzas coaligadas con las de los intereses imperiales que primaron el siglo XlX como Inglaterra al siglo XX con EEUU, pretendieron y por períodos lograron, someternos a fuerza de dictaduras cívico militares y ahora con la construcción de sentido, ejerciendo el control absoluto de la información, alimentado por medios hegemónicos que son parte de los intereses de los Fondos Buitres de Inversión, cloaca de todas las corruptelas mundiales, desde el tráfico de armas pasando por el lavado de los carteles de drogas, coimas pasando a las fugas de capitales y vaciamiento de países hacia los paraísos fiscales, que están establecidos en los países justamente en los llamados países centrales o sus colonias.

La pregunta que surge entonces es la siguiente: si expresamos los peronistas un sentimiento nacional, desde el cual desplegamos una acción política destinada a construir una Patria Justa y Soberana, desde un modelo biocéntrico, que derrumba la lógica de pensamiento y acción política neoliberal basada en modelos macro económicos, que no prioriza y excluye a las mayorías populares al provocar una concentración económica injusta, que ha dominado al mundo en las últimas décadas y que se expresó con una brutalidad inhumana en la guerra pandémica que vivimos los últimos dos años, no profundizaremos nuestros propios caminos ante estos desafíos?.

Ese hecho Pandémico provocó que el mundo se enterara que la crisis civilizatoria entraba en una etapa terminal producida por esa concentración espúrea de las riquezas que es responsable del calentamiento global y del hambre de millones de seres humanos que mueren por esa causa cada día.

Esa crisis también es moral y por esa razón intentan superarla desde la hegemonía imperial a través de las guerras de cualquier signo, por mecanismos extorsivos a terceros países en su afán de ampliar su base de sustentación de recursos naturales y de áreas de influencia, que ponen el peligro al mundo.

El peronismo que traduce estas situaciones en su ámbito interno, lejos de navegar aguas ajenas debe afianzar su concepción de paz y soberanía política que siempre nos llevó al Multilateralismo, lejano a la dependencia colonial de las “relaciones carnales” con el hegemón dominante en este caso EEUU.

La Tercera Posición traduce una concepción superior a la de la mirada binaria de “buenos y malos”, “ejes del mal”, “ortodoxos y heterodoxos económicos”, “proteccionistas y liberales”, entre otras simplificaciones que no deben estrechar la mirada geopolítica a los lineamientos automáticos que proponen con liviandad, diferentes sectores de la vida nacional.

Los argentinos no necesitamos amparos externos, sino reafirmar nuestra propia decisión soberana y defenderla.

Claro que para sostener estas posiciones soberanas a nivel internacional se debe tener un correlato de políticas nacionales que impliquen decisiones, que como todas las políticas estratégicas a ser aplicadas, deben ser conducidas desde la prédica y la persuasión previas en el conjunto de la Comunidad, en un debate en el seno del pueblo que los incluya, que los escuche y también sea capaz de “deconstruir” el discurso hegemónico único dominante de las últimas décadas. Para ese fin es necesaria una estrategia no sólo comunicacional, sino de hechos simbólicos que afiancen esa percepción ante el conjunto del movimiento nacional.

Ejemplo de esto es la situación actual de los detenidos políticos por el régimen neoliberal, con una Justicia corrupta y criminal que permanece en el tiempo y medios que apuntalan ese latrocinio, que con sólo aplicar instrumentos constitucionales como el indulto, pueden ser liberados de atravesar nuevos períodos de encierro injusto producto en todos los casos de persecución política.

El peronismo nunca fue complaciente con los enemigos de la Patria, no se arrodillo frente a la embestida de EEUU de la mano de su embajador de entonces, debieron entonces recurrir a los atentados con bombas y golpes de estado para poder conseguir derrotarnos en el plano táctico.

Lejos de ello esa lucha nos fortaleció en la convicciones más profundas, aquellas que expresó Evita en su famosa frase: “el peronismo será revolucionario o no será” y reafirmado por Perón en su Modelo Argentino para un Proyecto Nacional cuando planteó: “la Argentina será el objetivo del Imperio por sus alimentos, agua dulce y recursos naturales y será con nosotros o sin nosotros y dependerá de la capacidad de los argentinos para defenderlas”

Esas premisas en la hora actual nos plantean interpelándonos, sobre los caminos que recorrerá el peronismo para afianzar un proceso de construcción política, doctrinaria, filosófica e ideológica que lleve a la profundización de las políticas que terminen con la pobreza, no gestionarla; produzca más temprano que tarde una Nueva Constitución Nacional que determine una Constituyente sin preacuerdos de repartos sectoriales, sino que permita afianzar un marco constitucional de derechos determinativos, no indicativos confluyendo con la participación popular plena a través de mecanismos de vida institucional de control, como plebiscitos y convocatorias frente a temas estratégicos de la Patria, entre ellos al toma de deuda externa, que a lo largo de la historia de nuestro país, siempre fue la herramienta imperial de dominación, desde Rivadavia en adelante. Perón no quiso entrar al FMI terminando además con la deuda de la Baring de más de un siglo y Néstor Kirchner se lo sacó de encima como control político económico, al pagar la deuda de 20 años.

Entonces no se puede dudar a la hora de las definiciones estratégicas y las tácticas para lograr llegar a esos objetivos, que el peronismo es la herramienta revolucionaria que irrumpe hoy en el mundo, universalizando su construcción de pensamiento en una etapa en donde han desaparecido los valores que sustentan la solidaridad humana y el cuidado ambiental.

Ese hecho que hoy emerge es producto de la persistencia pétrea de un pueblo que ha adoptado un hecho que es relatado como hecho histórico, que lo es, pero poco abordado como eje filosófico político, motor necesario de los procesos de Liberación Nacional, que en otros países hermanos que lo intentaron fracasaron, al carecer de bases teóricas que le dieran sustento en el tiempo, al proceso revolucionario.

Las experiencias frustras de Haya de la Torre en Perú, Paz Estensoro en Bolivia, Vargas en Brasil y podemos seguir con Sandino, Arbenz, Torrijos, Zelaya, Lugo y otros líderes que fueron eliminados por la reacción imperial.

Estas reflexiones permiten afianzar la concepción y la determinación política en un camino de una sola vía: la revolución nacional y popular en el marco de la Patria Grande que construya unidad de los Pueblos, soberanía de las naciones, bloque compacto para enfrentar los intentos imperiales de dominación, con Estados fuertes que determinen los ejes estratégicos de los modelos de construcción política y social, en donde los seres humanos, los pueblos como tales sean respetados en su alteridad, sus historias, sus costumbres e identidades culturales, poniendo freno a la prepotencia consumista e individualista de un neoliberalismo brutal e inhumano, que ha excluido a las mayorías populares en América Latina la región más desigual del planeta.

Es hoy entonces cuando estamos gobernando con un Frente que pretende expresar al Movimiento Nacional y Popular con el peronismo como motor, que no puede diluirse en los parámetros del “orden vigente”, que ha sido el causante del debilitamiento democrático y ha permitido la persecución de nuestros compañeros.

El peronismo es resistente por naturaleza, disrruptivo por convicción revolucionaria, llegamos al Gobierno para cambiar las estructuras de la dependencia no para gestionarla, para construir un Estado al servicio del Pueblo, con una estructuración institucional que no pueda ser borrada de un plumazo por las fuerzas de la reacción, como sucedió en los últimos años neoliberales, al servicio de intereses foráneos.

Revolucionar el peronismo es reconocernos en nuestras raíces históricas que siguen siendo vigentes en un mundo que se derrumba alrededor nuestro, con un capitalismo financiero cercado, un nuevo mapa Multipolar en lo internacional y el clamor mundial por una redistribución más justa de las riquezas, ante la concentración obscena y criminal de la etapa actual de la Humanidad.

Esa Revolución se hace desde el patriotismo como sentimiento compartido por otros sectores de la vida nacional, que llegan a dividirse por acción de un enemigo pertinaz en la fragmentación de los pueblos: el Imperio colonizador.

No dudar entonces que poseemos la herramienta más valiosa que puede contar un Pueblo que es la conciencia social compartida de la solidaridad social, cuya máxima expresión fue siempre el peronismo, a través del movimiento obrero organizado y los movimientos sociales, producto del impulso de las organizaciones libres del pueblos, doctrinariamente expresadas en la Comunidad Organizada, como herramienta para derrotar “el sistema demo liberal burgués vigente”, expresado en esos términos en el Congreso de Filosofía de Mendoza de 1949 por Perón en su cierre.

Si esa es la consigna, Revolucionar al Peronismo, la movilización es el sustento del accionar nacional para cambiar las estructuras de la dependencia y la injusticia que ha pretendido la colonización cultural, económica e institucional desde hace décadas.

JR/

PRIMERO LA PATRIA
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BIBLIOTECA
Norberto Galasso: Cooke de Perón al Che Ed. Nuevos Tiempos
Juan D. Perón: Política y Estrategia Tomo l/ll Ed. Pueblos del Sur
Eduardo Galeano: Los Hijos de los Días Ed,Siglo XXl