Javier Benítez es el autor de la nota publicada por Sputnik Mundo sobre la “traición” de Alberto Fernández a Rusia.

«TRAICIÓN SIN LÍMITES»

Por Gabriel Fernández

Benítez cuenta con un espacio de importancia y él debería estar a la altura. Al ofrecer disculpas señaló que cometió un error y que no transmite la postura oficial de Putin.

Por Gabriel Fernández*

La Señal Medios

17/05/2022

Javier Benítez (FOTO) es el autor de la nota publicada por Sputnik Mundo sobre la “traición” de Alberto Fernández a Rusia.

Se trata de un periodista uruguayo, exiliado en Barcelona durante un extenso período y radicado en Moscú.

Antiperonista como tantos orientales de izquierda, hincha de Peñarol, admirador de Alfredo Zitarrosa, denota en sus redes una fuerte tendencia a redactar en primera persona, referirse elogiosamente a su trayecto en la vida y a enumerar impactantes lugares transitados.

Que quede claro.

No efectúa imprescindibles referencias a su tarea sino a su decurso vital, lo cual parece ligado a la compulsión de mostrarse exitoso.

Y aventurero.

Algo así como llegué hasta aquí -como si se hallara en alguna cumbre- gracias a mi esfuerzo.

Está bien, porque sus artículos son superficiales; pese al recorrido efectuado por años en distintos puntos del planeta, Benítez no ha logrado producir materiales que sobresalgan.

Pero cada cual percibe su trascendencia según los parámetros absorbidos.

De hecho, la nota original ofrece un título por fuera de toda la técnica del oficio. Va textual: “La hipocresía y la traición del presidente argentino Fernández a Putin no tiene límites”.

Qué tontería, aun cuando la imputación resultara veraz.

A lo largo del texto se observa la sobre impresión del parecer del autor por encima de una información que debería incluir elementos de fondo sobre la política exterior argentina.

Antes y después del famoso voto en el Consejo de Seguridad –por caso, las definiciones nacionales contra Israel en el mismo foro- y la réplica inmediata de la Federación de Rusia, ratificando el apoyo a nuestro país en la causa Malvinas.

Si esta crítica profesional suena dura, cabe comprenderla en base a la responsabilidad que implica escribir desde un medio de comunicación internacional.

Benítez cuenta con un espacio difusor de importancia en un momento especialmente caliente.

Debería estar a la altura.

Pero la autoría del texto y las vicisitudes de su autor no son de realce.

Al ofrecer disculpas el hombre señaló que cometió un error y que lo publicado no transmite la postura oficial del gobierno que orienta Vladimir Putin.

De hecho, añadimos, perjudicó a ese Estado, pues su artículo pasó a formar parte de la retahíla de materiales occidentales que dan cuenta del “aislamiento” ruso a raíz del conflicto en Ucrania.

Hemos abordado la cuestión en estas páginas en base a notas más interesantes –pero no menos sinceras- publicadas en el Financial Times, como el lector evocará.

Hay dos asuntos más profundos que vale mencionar.

En principio, muchos periodistas latinoamericanos en distintos medios internacionales están intoxicados por la interpretación liberal de nuestra historia.

Entre otras aristas, eso deriva en la sencilla y tradicional calificación del peronismo como una fuerza “de derechas”, obturando toda posibilidad de análisis a fondo sobre panoramas complejos.

Luego, las jefaturas de esos espacios periodísticos admiten sin ahondar los perfiles ofrecidos por los colegas y dejan andar artículos que ameritan fuertes correcciones.

Este último punto denota la burocratización de zonas originalmente planteadas como reproductoras del decir gubernamental –paradoja en cuanto a este caso- y errores de formación ligados al (des) conocimiento de las naciones que se pretende abordar.

Algo más, para tener en cuenta. Junto a esa ignorancia que tergiversa los procesos transformadores de América latina, periodistas sureños por el mundo y editores locales de medios internacionales, son continuamente bombardeados por izquierdas variadas –entre otras la que apreciamos y respetamos en el interior de nuestro movimiento nacional- con tremendas condenas a gobiernos y vertientes del sub continente, calificados como burgueses, blandos, o directamente alineados con los Estados Unidos.

Lo vemos a diario.

Esta realidad, que conocemos bastante bien de modo directo, nos llevó a escribir “Periodismo latinoamericano.

Sin Jauretche, la oscuridad”, material que ilustramos intencionalmente con la imagen de Winston Churchill para evidenciar la matriz de semejante orientación.

Desde las postrimerías de la Segunda Guerra, el estratega británico lanzó con perspicacia la idea de “el problema es el peronismo” y debido a los acuerdos estructurales con la Unión Soviética combinados con la absorción de la lectura mitrista de nuestra historia, numerosos partidos e intelectuales comunistas brindaron sostén conceptual de izquierda a semejante aserto.

La reproducción de la frase, formulada tantos años después por Condoleeza Rice, no les impactó.

Siguieron en sus trece.

Lo curioso es que por estas horas se corrobora la continuidad del hostigamiento desde varios flancos, protagonizado por quienes andan circulando por estas calles, tienen su asentamiento político en estas tierras, y a través de sencillos mensajes de watsap y estentóreos titulitos en las redes –en ocasiones impulsados por algún sesudo análisis pletórico de citas coreanas y europeas- dan rienda suelta a esa intoxicación con fuerte hilván histórico.

El comandante Hugo Chávez se desvivió por transmitir a sus compañeros porqué se consideraba peronista; pocas veces lo consiguió.

Pero el peronismo, se sabe, nunca da la medida.

Siempre nos falta algo, o nos sobra un poco.

En un futuro cercano, si Peñarol y Nacional llegan a competir en la primera división de nuestro fútbol, como han solicitado sus directivos, es probable que tantos queridos orientales desenfocados por la narración de argentinos que vagan por sus pagos para evadir y fugar empiecen a modificar, a puro contacto, esa visión.

Por hache o por be, los compatriotas que cruzan el charco para asentarse en la Banda suelen ser furiosamente antiperonistas y antiestatistas.

Lo dicen en voz bien alta.

Aunque como Benítez vive en Moscú, quizás no pueda enterarse.

No va a andar viajando para alentar al carbonero de visitante, en Florencio Varela.

Una pena: esta Multipolaridad en despliegue que tanto él como nosotros respaldamos, tiene un origen filosófico inocultable; pero de todos modos, oculto.

 

*Director La Señal Medios