El 12% que se enriquece a toda velocidad, parte del cual evade impuestos y fuga del país riquezas que produce toda la sociedad.

¿A QUIÉNES MANTENEMOS CON NUESTROS IMPUESTOS?

Por Julián Denaro*

El pasado 1ero de mayo, se divulgó un meme que pronunciaba : “Muy feliz día al 12% de los argentinos que mantienen al resto.”  Por el contrario, las mayorías, que incluyen a todos los sectores medios y bajos en la escala socioeconómica, son ese 88% que mira desde abajo al 12% más rico.

 

Por Julián Denaro (*)

NAC&POP
13/05/2022

El pasado 1ero de mayo, el día internacional del trabajo, a través de portales “antipopulistas”, se divulgó un meme que pronunciaba lo siguiente: “Muy feliz día al 12% de los Argentinos que mantienen al resto”

La proclama reside en la instalación mediática de la creencia de que el Estado mantiene vagos con los impuestos de los trabajadores decentes.

Pues injustamente, olvida que las personas que cobran asignaciones padecen situaciones de vulnerabilidad, y antes que cualquier análisis, son personas igual que todos, con afectos, amores, desamores, familia, amigos, disfrutes algunos y sufrimientos varios.

Sería totalmente inhumano que la sociedad los abandone, en vez de crear mecanismos de inclusión social.

Sin corregir el porcentaje pero para ahondar en el problema, muchos divulgadores del cartelito son trabajadores comunes, y parecieran creer que pertenecen al 12% de arriba de la pirámide de distribución de ingresos de la sociedad.

Por el contrario, las mayorías, que incluyen a todos los sectores medios y bajos en la escala socioeconómica, son ese 88% que mira desde abajo al 12% más rico.

En principio, esto devela que muchos se posicionan en un conjunto equivocado, por cuanto el conjunto al que pertenecen es el otro, en esta discriminación dicotómica.

Luego, los hechos han demostrado suficientemente que del 12% de arriba forman parte corporaciones que continuamente evaden impuestos y fugan sus riquezas del país, muchas de las cuales se conservan escondidas en guaridas fiscales.

Entonces, la reflexión sugerida para muchos laburantes que piensan que pertenecen al 12% que mantiene al 88% de vagos, es que repiensen su verdadera ubicación.

Vale decir, reconocer que pertenecen al 88% no rico, que con sus impuestos mantiene al 12% que se enriquece a toda velocidad, parte del cual evade impuestos y fuga del país parte de la riqueza que produce toda la sociedad.

La dominancia de unas clases sobre otras recuerda el esquema socioeconómico de Francia antes de la Revolución Francesa, allá por 1789.

Apenas 400.000 personas que conformaban la monarquía, la nobleza, el clero y el ejército, disfrutaban de todos los privilegios y no pagaban impuestos, mientras 23 millones de franceses que ni siquiera podían acceder a la educación, la cual era privativa de los sectores privilegiados, pagaban impuestos.

Por cierto, esto pone en relevancia esa frase que dice que los trabajadores en Argentina, antes de 1946, sólo tenían derecho a morirse de hambre. Indudablemente, morirse de hambre con total libertad para morirse de hambre.

Se recuerda, entre otras cosas, que los sindicatos estaban prohibidos antes del gobierno de Perón.

Desde 1946 se le dio rango legal a los sindicatos para pelear por los intereses de los laburantes, y a partir de 1949 se le dio estatus constitucional.

Se hace presente que el antiperonismo, o antipopulismo como se autoproclama, viene sosteniendo que la legislación peronista es anticuada y algunos hasta proponen eliminar los sindicatos.

En otras palabras, la modernidad que proponen es regresar a un esquema de cuasi esclavitud en el cual los trabajadores quedan desvalidos, como antes de 1946.

Inapelablemente, con sus aciertos y sus errores, el gobierno actual procura mejorar la distribución de los ingresos y mejorar el poder adquisitivo de salarios, jubilaciones y asignaciones.

Se deduce nítidamente que los núcleos corporativos del poder dominante prefieren un esquema parecido a los mencionados de Francia antes de la Revolución o de Argentina antes de Perón.

Por lo tanto, a través de la prensa enuncian cualquier título que despierte o alimente el disgusto de la población contra un gobierno popular, aún cuando sus ataques sean contradictorios.

Se ha visto en portales opositores como TN, acusar al gobierno por la disminución del salario real, especialmente por permitir un enorme porcentaje de informalidad laboral.

Hasta son capaces de decir, textualmente, que “un 40% de la fuerza laboral está integrada por trabajadores informales, monotributistas y autónomos que no tienen posibilidad de discutir paritarias porque no tienen protección sindical”. En qué quedamos entonces?

Por un lado, el trabajo informal lo reducen los gobiernos populares y lo aumentan los gobiernos liberales, y dicha afirmación se sustenta con los datos históricos.

En este siglo, se recuerda que luego de que la informalidad laboral ascendiera al 55% durante el período liberal de los gobiernos de Menem y De La Rúa (1989-2001), el gobierno peronista de Néstor y luego Cristina la bajó al 33%.

Luego fue el gobierno liberal de Macri (2015-2019) que volvió a aumentar la informalidad laboral a más del 40%, porcentaje que el actual gobierno popular no ha podido volver a reducir.

Por otro lado, son los mismos que dicen permanentemente que no quieren la legislación peronista ni a los sindicatos.

Pero con tal de fomentar el disconformismo y la aversión al gobierno popular, encuentran oportuna la acusación.

Son los liberales los que, valga la redundancia del término, desean libertad de acción para que las corporaciones dominantes no tengan que enfrentarse con regulaciones y puedan saquear libremente.

Esas corporaciones dominantes son las formadoras de precios, las que han mostrado un comportamiento asociado a la evasión, el contrabando y la fuga, y las que se han enriquecido a expensas de la sociedad argentina.

Nuestro país está creciendo mucho desde el año pasado, lo cual quiere decir que hay más para repartir.

Sin embargo, a pesar de los bendecidos aumentos en la actividad y la producción, que determinaron la mejor temporada de los últimos seis años para industria, empleo, turismo interno y comercio, se advierte que los salarios y las jubilaciones no mejoraron en términos reales.

Esto es consecuencia de una elevadísima inflación causada por el accionar de las corporaciones dominantes.

Claramente, no queremos esa libertad de acción para que los núcleos de poder continúen libremente su saqueo.

Lo que necesitamos es una férrea decisión política de confrontación contra esas corporaciones que controlan al poder judicial, los medios de difusión y una buena parte de legisladores.

Cristina Fernández de Kirchner reconoce que “los Estados carecen de instrumentos necesarios y adecuados para dar respuesta a las necesidades de las sociedades”.

Complementa diciendo que “cuando el Estado interviene para evitar un exceso corporativo, ¿a quién recurre la corporación?

Presentan una cautelar en la justicia…

A modo de ejemplo, eso ocurrió cuando el gobierno nacional declaró bienes públicos a la telefonía, internet y televisión, con el objetivo de conseguir acceso universal.

Pero las empresas trasnacionales que manejan estos servicios, presentaron una cautelar inhibiendo y desactivando la política gubernamental.

Respecto a la inflación desestabilizadora y concentradora, Leonardo Martínez Verdier explicó con mucha claridad que “la causa de la inflación se debe atribuir a los formadores de precios.

El aumento de los precios en general y los de alimentos en particular, se produce porque en nuestro país existe una estructura productiva constituida por oligopolios.

Por lo tanto la tarea adecuada del Estado para combatir e impedir la inflación debe ser el control de los márgenes de ganancia de los formadores de precios, con la finalidad de que esos márgenes no excedan los parámetros normales, porque su exceso produce inflación.

Además, estos grupos económicos son los responsables de las corridas cambiarias y la fuga de capitales financieros”.

Por tanto, es indudable que el liberalismo sólo abona la concentración de riqueza y poder, en detrimento de las necesidades del pueblo, del mismo modo que el modelo nacional y popular se enfrenta al poder fáctico para defender a su pueblo.

En consecuencia, resulta conveniente ubicarse en el lugar correcto de la disputa.

JD/

NAC&POP: (*) JULIÁN DENARO, Economista (UBA), Columnista Económico en Televisión y Radio, Profesor en Universidades Nacionales (UBA y UNLAM), Doctorando en Ciencias Económicas en UNLAM y terminando la Licenciatura en Psicología en la UBA. Autor de seis libros, siendo los dos últimos “Del país dividido a la revolución cultural” (2017) y “Argentina entre las disputas de poder 2012-2019” (2019), y escribiendo dos nuevas obras. MG/N&P/