Luis Majul habría retado a duelo al cómico por haber mancillado su honor. ¿Su honor?

«EL» DUELO PAYASESCO

Por Ignacio Lizaso*

Como consecuencia del diálogo vil y soez que mantuvieron el viernes 6 en LN+, Alfredo Casero terminó puteando a lo que es y simboliza Luis Majul y este lo habría retado a duelo..

NAC&POP

10/05/2022

La información trascendió a temprana hora de ayer.

Como consecuencia del diálogo vil y soez que mantuvieron el viernes 6 en LN+, que culminó con Alfredo Casero puteando a lo que es y simboliza el conductor del programa, golpeando violentamente la mesa y abandonando el estudio, Luis Majul habría retado a duelo al cómico por haber mancillado su honor.

¿El honor de Majul?

Da para un plebiscito, pero el resultado, ya a boca de urna, es inamovible.

Basta señalar que dos peso pesado de la obsecuencia y la alcagüetería (en estos casos sale con g y crema) expresaron su adhesión a la actitud del cómico.

Para Jorge Lanata «un talentoso como Casero no debe ir a esos programas» (el esos suena descalificador) y para Eduardo Feinmann «lo que dijo Casero representa a millones de argentinos».

Según una versión autorizada en la que se basa la crónica los padrinos designados por Majul serían su colega Alfredo Leuco y el diputado Fernando Iglesias, que en primera instancia no habrían podido tomar contacto con Casero.

Consultado éste por un movilero radial acerca del reto habría dicho: aún no recibí ninguna notificación, pero hay un obstáculo; el duelo es un acuerdo entre caballeros para dirimir frases o actos ofensivos, y a mi juicio Majul no reúne las condiciones propias de un caballero.

Interrogado sobre si iba a rehuir el desafío lo habría negado rotundamente.

«Estás cagado en las patas, le dije en la cara, y miles de televidentes son testigos», habría sentenciado el cómico.

¿A quiénes elegiría como padrinos fue la siguiente pregunta?

Un periodista y un político.

Tras breve pausa habría aportado nombres: Fernando Iglesias y… Leuco, sí, mi tocayo Leuco.

¿Sabe qué ocurre?, interrumpió el movilero; Iglesias y Leuco son los padrinos de Majul.

Me estás jodiendo…, habría dudado Casero.

En cuanto se comuniquen con usted verá que lo que digo es cierto.

Finalizada la entrevista, al llamar a Leuco el cómico tuvo confirmación de tan extraña coincidencia.

Quedamos comprometidos con Luis y en este campo del honor no se admiten deslealtades, se habría sincerado el (quinta) columnista cordobés.

Casero habría sentido inconcebible que pudiera sentirse representado por los mismos personajes que habían aceptado actuar como padrinos de Majul.

Se le cruzó un poema de Nicolás Guillén: «no sé por qué piensas tú, soldado, que te odio yo; si somos la misma cosa, yo, tú…».

Logró que el recuerdo durara apenas unos segundos.

Al rato lo habría llamado Iglesias para agradecer su frustrada confianza.

El diputado se habría permitido sugerirle dos sustitutos del fallido binomio inicial: Jonatan Viale y Waldo Wolff. Hubo okay de Casero.

En el momento de redactar esta columna se habría producido el encuentro de los cuatro padrinos.

Puntualizada la objeción de Casero sobre la cuestionable caballerosidad de Majul se planteó el tema de las armas, a partir de la tradicional alternativa: pistola o espada.

A Wolff y Viale les costó entender que Iglesias y Leuco desecharan ambas variantes con un argumento rocambolesco: como su propósito último no era herir físicamente al cómico, Majul habría propuesto que las armas a utilizar fueran fake news.

A su vez Casero se habría inclinado por el estilo de lucha de origen japonés denominado sumo.

Si el ancho Casero se le prende en el abrazo del oso, Luis es boleta, habría fantaseado Leuco,.

Un punto que no sería fácil acordar es el escenario del duelo.

Deseoso de ofrecer entretenimiento gratuito a sus adictos porteños a Horacio Rodríguez Larreta se le habría ocurrido que se hiciera en los jardines de Puerto Madero.

Con sentido federalista Juan Schiaretti ofreció la cima del Uritorco.

Y Patricia Bullrich deslizó que el lugar ideal era una bodega boutique del valle de Uco.

La decisión se tomaría en las próximas horas.

En materia de enfrentamientos boxísticos Majul cuenta con un antecedente auspicioso.

Aunque prefiere omitir el dato, su carrera comenzó en una empresa periodística como cadete.

Empresa periodística, no periodismo, cabe aclarar.

Se trataba de «La Hoja del Lunes», publicación deportiva semanal lanzada a comienzos de la década de 1980.

Un notable cronista policial, Cacho Novoa – exiliado en Madrid y sin laburo, gracias a su habilidad en el balompié llegó ser secretario privado de Joan Manuel Serrat -, había asesorado a los miembros más jóvenes del staff para organizar un equipo de fútbol.

Les faltaba un marcador de punta izquierda.

En la búsqueda de cadete ese fue un detalle clave.

Cayó Majul y dijo que era zurdo y jugaba como defensor.

Le decían Sablazo porque pateaba con fuerza de media distancia, daba precisiones Novoa.

Ahí nomás se convirtió en el cadete ideal.

Pasaron meses y una tarde Emilio «El Veco» Lafferranderie, periodista uruguayo y destacado columnista de «La Hoja», le pidió algo simple a Majul, sacar una fotocopia o comprar cigarrillos, y el cadete (21, 22 años) le dedicó una contestación grosera.

Tipo correcto, medido, poco más de 50 años, Emilio lo reprendió.

Discutieron hasta que Majul le metió un hook (de derecha) y Veco a la lona.

Ese golpe marcó el final de su paso por «La Hoja», redondeaba Novoa el relato.

Hondamente deprimido por la humillación Lafferranderie soportó una severa crisis depresiva.

Invitado a un congreso en Perú, allá le ofrecieron trabajo en gráfica y radio.

En 1982 se radicó en Lima, donde viviría rodeado de amigos hasta su muerte en 2010.

Después Luis creció, se diría que desmesuradamente, en función de las muestras de su capacidad profesional, no de su obsecuencia y su carácter de mercenario.

Asomó en televisión con «La cornisa», lo distinguieron con los premios Martín Fierro y Konex, y figura como autor de 11 libros, siempre apuntando a explotar el escándalo y vender elogios.

En 2015 Cynthia García denunció que había cobrado honorarios por 12 millones de pesos por servicios no probados (eventos y distribución de folletería) que habría prestado a Mauricio Macri como jefe de gobierno de CABA entre 2008 y 2014.

El cobro de contrataciones similares en ese período incluyó a Fernando Niembro (20 millones) y Eduardo Amadeo (8 millones).

Volvamos al viernes non sancto.

Ante el tono burlón y sobrador de Majul, y viendo a los integrantes del panel ajenos a su presencia, sumergidos en los celulares, apartándose de su exitosa labor en el ciclo humorístico «Delicatessen», Casero se despachó con toda clase de insultos y agravíos.

«No me tomes por pelotudo.

Me gasto 25 litros de nafta para venir a tu puto programa y me tratás así…

Ustedes le vienen quemando la cabeza a la gente, pero la gente se las va a cobrar.

Es cuestión de tiempo«, vomitó en su monólogo de despedida.

El día siguiente contó que periodistas de algún canal, alguna radio oficialistas lo andaban rondando para sacar partido de su bronca.

«A descargar el intestino en sus muelas, soretes pauteros», les recomendó.

«Este episodio refleja el nivel de violencia y locura que han instalado ciertos medios, comunicadores y políticos con un discurso de odio y soberbia.

Una vergüenza», opinó Emanuel Respighi en «Página 12».

Majul es un profesional, el cómico, un amateur, pero con ganas de anotarse en el registro de proveedores.

Se jacta de concurrir a las manifestaciones de JxC y cualquier convocatoria destituyente, actos en que celebra abrazarse con el padrino Iglesias y la malbequista Bullrich.

Cada tanto CINEar pasa una película que evoca la relación humana y partidaria entre Eva y Juan Perón.

Curiosamente uno de los actores es Casero, convocado para un rol distante de la mayoría de sus actuaciones. Le tocó personificar a Spruille Braden y lo hizo subrayando con aire caricaturesco el acento yanqui de su decir furiosamente antiperonista.

Majul hubiera entrado en éxtasis (generosamente pautado) de haber tenido ocasión de entablar diálogo con el embajador que se embanderó con la Unión Democrática.

Del choque surgen imágenes que desnudan la personalidad de los presuntos duelistas.

Resulta evidente el desequilibrio emocional de Casero.

Como dicta Lanata, no debe participar en «esos» programas, lo sabe, sin embargo va, y sintiéndose manoseado da vía libre al estallido diarreico.

Majul goza de una impunidad bendecida desde lo más alto del poder: Rosatti, su cuñado Conte Grand, Ercolini, Stornelli, las grandes corporaciones, «Clarín» y «La Nación».

Desde ese sitial está convencido de que todo aquel que se sienta a su mesa para ser entrevistado es un muñeco que debe someterse a sus reglas. Ahora se equivocó con el muñeco de turno.

El cómico no resistió leves formas de apremios ilegales aplicadas al lenguaje y lo gestual, y estalló.

Exige atención este enfrentamiento de una crudeza inusitada entre dos individuos que han sobresalido por su feroz, irracional oposición al actual gobierno en general y a CFK en particular.

Enfrentamiento en el que se enganchan, ¿alguien supone que espontáneamente?, Lanata y Feinmann, respaldando al más indefenso y menos temible de los contendientes.

Inesperada fisura en el bloque de comunicadores jugados (y bancados) a favor de la derrota, inmediata o en 2023, del Frente para Todos.

IL/