Los nacionalistas de café te tratan de cipayo porque piensan que la Argentina es insuperable y no reconocerlo es falta de patriotismo

¿AMSTERDAAM O VILLA LA CAVA?

Por Juan Del Barrio

Argentina es apenas un país mediocre, con muchos recursos desperdiciados y con alguna buena gente que no puede salir a flote porque hay demasiado hijo de puta suelto. Sea como fuere, el provincialismo mental nos impide ver lo que sucede en el mundo para bien o para mal.

 

Por Juan Del Barrio

NAC&POP

04/05/2022

 

Cuando comparamos con otros países, suele suceder que aparecen los nacionalistas de café a tratarte de cipayo porque piensan que la Argentina es insuperable y no reconocerlo es falta de patriotismo, o los brutos que creen que somos los peores del mundo en todo.

Y la verdad es que Argentina es apenas un país mediocre, con muchos recursos desperdiciados y con alguna buena gente que no puede salir a flote porque hay demasiado hijo de puta suelto.

Sea como fuere, el provincialismo mental nos impide ver lo que sucede en el mundo para bien o para mal.

Quien tiene la suerte de viajar, ya sea al Cuzco, a Manaos, a la India o a Amsterdaam, sabe que las cosas pueden organizarse de manera muy diferente, a veces mejor o a veces peor, pero que no tenemos la justa, que nuestra manera no es la única, y que podemos aprender de otros.

No somos Atenas.

Los atenienses decían: «No necesitamos aprender de nadie porque nosotros mismos somos el ejemplo».

Pero Argentina no es ejemplo ni siquiera de lo malo.

Si hablamos de narcotráfico, allí están Colombia, Méjico o Brasil para dar el mal ejemplo.

Hasta para destacar en la criminalidad hay que ser algo más que mediocres.

Por suerte no destacamos en la criminalidad, pero lamentablemente, no destacamos en ejemplos positivos.

Ser mediocres es entre tranquilizador y amargo.

Dicho esto, analicemos el caso que últimamente se menciona mucho sobre el tema drogas: Amsterdaam.

Algunos se refieren a esta ciudad y a los holandeses con desdén e ironía.

¡Ya quisiéramos ser Amsterdaam por la espectacular calidad de vida de que disfrutan!

Si no estuviste allí no lo vas a comprender. Pensarás que es la fantasía de un progre cipayo.

Allá vos.

En Amsterdaam no hay pobres.

Primer punto que tenés que entender.

Te podrán decir otra cosa, pero no hay pobres, ni indigentes, ni chicos abandonados en la calle, ni viejos durmiendo en los cajeros.

En Amsterdaam no hay gente sin techo. A los sin techo les dan un chalet a dos aguas en el suburbio con calefacción central.

En Amterdaam no hay villas miseria.

Hay barrios hermosos.

En Amsterdaam los viejos no andan desesperados sino que viven en tranquilos suburbios residenciales.

Todas las tardes antes de caer el sol se juntan en la confitería del barrio a tomar cerveza entre rosas y jazmines, con patos nadando en los estanques.

Yo lo vi.

En Amsterdaam no hay autos.

Los autos están excluidos de las calles.

Las calles son para los peatones y las bicicletas,

Y todo el mundo anda en bicicleta.

En Amsterdaam hay prostitutas, igualito que acá.

Solo que allá están sindicalizadas y trabajan en locales seguros y son protegidas por la ley, tienen seguro social y fiscalización médica permanente.

En Amsterdaam hay drogadictos igualito que acá, solo que allá reciben tratamientos de rehabilitación y cuidados médicos.

En Amsterdaam está legalizada la droga.

Exactamente igual que acá.

Porque acá te quieren hacer creer que la droga está prohibida pero no lo está.

Acá la maneja la policía y los narcos asociados con la cana.

Es decir que es libre acá tanto como en Amsterdaam y la podes conseguir donde quieras.

En Amsterdaam decidieron que mantener la prohibición de la droga sólo sirve para alimentar las maffias y la narco policía.

¿Y qué hicieron hace ya décadas?

La legalizaron, y dispusieron que los adictos reciban tratamiento.

¿Qué hacemos nosotros?

Fingimos que la droga está prohibida pero la tenemos por todas partes.

Financiamos con la ilegalidad a las maffias y la corrupción policial.

Y a los adictos los dejamos que revienten porque no hay tratamiento en ningún lado, salvo para los ricos.

Ahora bien: ¿quién está equivocado?

Nosotros o los holandeses?

Algunos dicen: pero Holanda heredó los saqueos de siglos de imperialismo.

¿Y nosotros no heredamos nada?

Heredamos las llanuras más fértiles del mundo, los campos más ricos, una cordillera llena de minerales, territorio a cagarse que en gran parte sigue desierto, una plataforma continental marítima gigantesca, etcétera.

Holanda no tiene ni tierra.

Es todo pantano.

Terreno ganado al mar.

Pero claro, los boludos son los holandeses.

Nosotros somos los vivos.

JDB/