China pidió que el mundo escuche "más las voces asiáticas"

CHINA Y LA NUEVA GOBERNANZA MUNDIAL

Por Telma Luzzani

El acatamiento europeo a los dictados de Washington  y la asistencia militar directa e indirecta a Ucrania- ha puesto a Europa en una trampa: perjudicando a Rusia se perjudica a sí misma.

Por Telma Luzzani

El Destape

12/05/2022

 

En medio de un contexto global cada vez más tenso, China pidió que el mundo escuche «más las voces asiáticas a medida que la gobernanza mundial entra en la hora Asia”.

Mientras Rusia y Ucrania se agotan en el campo de batalla y Europa camina sumisamente hacia el abismo, Estados Unidos fogonea la guerra y engorda las arcas de sus negocios multimillonarios.

Entretanto, China ¿qué hace? “Es la hora de Asia”, aseguró Wang Yi, canciller de la República Popular China, este lunes, horas después de la reunión virtual entre el presidente Xi Jinping y el mandatario alemán Olaf Scholz. 

“El mundo debería escuchar más las voces asiáticas a medida que la gobernanza mundial entra en la hora Asia”, recalcó.

El comentario grafica muy bien no sólo el protagonismo de China sino también el lugar que Rusia, India y otros países asiáticos están ocupando en las transformaciones globales del siglo XXI.

¿A qué se refiere China cuando habla de una nueva “gobernanza mundial”?

En sintonía con Rusia, concibe un mundo donde la jerarquía y la dinámica entre los países no orbite alrededor de un único polo ni esté diseñado con la visión de la Guerra Fría, es decir, con la idea de confrontación de campos.

El presidente Xi ha reiterado varias veces que los pilares son el respeto a los principios de la Carta de Naciones Unidas; la oposición al unilateralismo; el rechazo a la política de bloques y, en el plano fundamental de la guerra y la paz, “rechazar la búsqueda de la seguridad propia a expensas de la de los otros países; persistir en solucionar las discrepancias y disputas en forma pacífica mediante diálogos y consultas”.

China dice atenerse al principio de que la “seguridad es indivisible”, es decir, nadie está seguro si el resto que lo rodea no lo está.

Lo expresa con una imagen sencilla: “Los países del mundo son como pasajeros a bordo del mismo barco que comparten el mismo destino.

Para que el barco supere la tormenta y navegue hacia un futuro brillante, todos los pasajeros deben trabajar juntos. 

La idea de arrojar a alguno por la borda simplemente no es aceptable”.

Respecto a la guerra en Ucrania, a medida que el conflicto se alarga, crecen las expectativas globales sobre el rol que Beijing podría tener en su desenlace.

El pasado 9 de mayo, Xi conversó por videoconferencia con Scholz, el canciller de Alemania y al día siguiente Emmanuel Macron, recientemente reelecto presidente de Francia, los líderes de los dos países más importantes de la Unión Europea.

El acatamiento europeo a los dictados de Washington –sobre todo la adopción acrítica de sanciones económicas contra el Kremlin, la aceptación de inmigrantes ucranianos y la asistencia militar directa e indirecta a Ucrania- ha puesto a Europa en una trampa: perjudicando a Rusia se perjudica a sí misma.

¿Hasta cuándo seguir mansamente la política atlantista y no pelear por una política exterior y de defensa propia.

En el diálogo con Scholz, Xi lanzó una advertencia seria: en materia de seguridad, Europa tiene que ser dueña de su propio destino.

«Los europeos deben tomar la seguridad de Europa en sus manos.

China aboga por que Europa desempeñe un papel positivo en el proceso de reconciliación y las negociaciones (en el conflicto de Ucrania), promoviendo la creación definitiva de un fundamento de seguridad equilibrado, eficaz y sostenible», dijo el mandatario chino.

Y tras instar a Europa a que aspire “a resolver el problema de manera responsable» recordó que la relación entre China y la UE no estaba “subyugada ni controlada” por terceros y, en ese sentido, apoya la autonomía estratégica de los europeos.

A diferencia de Scholz que desde el inicio de la operación especial rusa mostró una alineación automática con la Casa Blanca (al punto de cancelar un proyecto extremadamente benéfico para los alemanes como era el suministro de gas ruso a través de los ductos Nord-Stream 2), Macron adoptó un papel algo más independiente de Washington.

El presidente francés se reunió con su par ruso, Vladimir Putin, en Moscú y esta semana, durante la reunión con Xi, se mostró decididamente a favor de las conversaciones de paz.

“Los líderes de Francia y China coincidieron en la necesidad urgente de un alto al fuego en Ucrania”, comunicó el Palacio del Elíseo en París.

También coincidieron en el respeto a la integridad territorial y discutieron el inminente riesgo de una crisis alimentaria.

Francia propuso una Misión de Resiliencia de la Alimentación y la Agricultura.

Ya no puede ocultarse que además del brutal impacto en la economía global, la inflación y el aumento de los precios de la energía, esta guerra –como todas las que hubo en la Historia- trae aparejada el hambre.

En el Reino Unido 57% de las familias se saltean comidas o redujeron sus alimentos en los últimos meses, dice un informe reciente de la ONG Food Foundation.

Según el Vaticano, el abandono de los campos de cultivo en Ucrania está produciendo una escalada de hambre y el actual secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo temer que esto “se generalice en diferentes partes del mundo”.

La embajadora norteamericana en la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), Cindy McCain, no perdió la oportunidad para echarle la culpa a Rusia por una situación que sin duda se ha agravado pero que ya existía en gran parte del planeta.

Para China, no es Rusia sino, por el contrario, la ambición hegemónica de Estados Unidos la causante de los males contemporáneos.

Quien quiera conocer mejor el punto de vista chino sobre la actualidad internacional debe leer el diario Global Times afín a la línea del Partido Comunista Chino.

Su equipo de investigación publicó el pasado 19 de abril “siete historias para desenmascarar los desastres que Estados Unidos ha ocasionado al mundo”.

La primera entrega muestra cómo los norteamericanos propiciaron la actual crisis entre Rusia y Ucrania y cómo operan para prolongar la guerra.

La segunda trata de las guerras, intervenciones, revoluciones de colores y cientos de conflictos desatados en el mundo para ganar hegemonía global.

Un ejemplo: “Desde 1945 a 2001 hubo 248 conflictos en 153 países, de ellos 201 (el 81%) fueron iniciados por Washington.”

La tercera desmenuza la connivencia de los medios de comunicación con el aparato militar industrial, los círculos académicos y las agencias de inteligencia para generar conflictos/ganancias.

“Los cinco principales contratistas militares de EEUU ganaron dos billones de dólares sólo con la guerra en Afganistán.”

La cuarta presenta la actual agenda de EEUU para desencadenar una nueva Guerra Fría

La quinta trata sobre los laboratorios biológicos y el uso de armas y venenos en distintos conflictos

La sexta entrega es sobre los desastres humanitarios (refugiados, muertes de civiles, etc) ocasionados por sus intervenciones en el mundo

La séptima y última investiga el uso de la “manipulación política, el acoso económico y la jurisdicción de brazo largo para mantener la hegemonía global y destruir el orden internacional”.

La historia de la humanidad se encuentra en una encrucijada.

Una reconfiguración del orden mundial se vuelve imprescindible.

China viene presentando sus opciones y se muestra dispuesta a encararlas colectivamente.

TL/