En 2008 nos unió la reinvindicación de la Batalla de la Vuelta de Obligado en 1845 y de la recuperación de las Islas Malvinas en 1982.

EL TENIENTE GENERAL DEL PUEBLO Y DE LA PATRIA ROBERTO BENDINI FUE ASCENDIDO AL COMANDO CELESTIAL

Por Daniel Brion y Roberto Bardini*

Bajo sus órdenes que se construyó un monolito de homenaje, reivindicación y recordación para los asesinados y fusilados en junio de 1956, ubicándolo dentro de Campo de Mayo en el exacto lugar donde cayeron jefes militares fusilados en aquellas jornadas, desde entonces figura en la agenda anual de homenajes del Ejercito.

Por Daniel Brión

NAC&POP

1470472022

Fue Bendini el primer jefe del Ejército que, en democracia, no sólo repudió el genocidio cometido por la última dictadura, también reconoció al Presidente de la Nación como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y, compartiendo la política de renovar democráticamente a la fuerzas armadas descolgó, en persona, los cuadros de Jorge Rafael Videla y de Roberto Bignone, dictadores y ex presidentes de facto, antiguos directores del Colegio Militar.

Aquella ceremonia en sí duró segundos, pero su carga simbólica fue muy fuerte.

Una actitud de tamaña trascendencia no era merecedora de que el Tte.Grl. Bendini delegara en un subalterno el acto de descolgar los cuadros; así lo comprendió y su actitud significó claramente acatar la orden y demostrar absoluta coincidencia y respaldo al acto.

Durante su permanencia como Jefe del Estado Mayor General del Ejército inició los homenajes institucionales, aquel memorable 20 de noviembre de 2007 en la Plaza de Armas del Regimiento I de Patricios, y brindó todo el apoyo para que el querido y entrañable predio donde se desarrollo el combate de la Vuelta de Obligado, en San Pedro, recuperara la nobleza y el respeto que las autoridades locales le habían hecho perder, ha sido Presidente Honorario de esa Comisión, hoy presidida, en forma honoraria, por la Sra. Presidenta de la Nación Dra. Cristina Fernández de Kirchner.

Fue también bajo su mando que las banderas nacionales que flameaban en los cuarteles del Ejército Argentino recuperaron su color azul celeste, dejando de lado el (liberal) celeste lavado que se les había impuesto.

También fue bajo sus órdenes que se construyó un monolito de homenaje, reivindicación y recordación para los asesinados y fusilados en junio de 1956, ubicándolo dentro de Campo de Mayo en el exacto lugar donde cayeron jefes militares fusilados en aquellas jornadas, desde entonces figura en la agenda anual de homenajes del Ejercito.

Entronizó un busto del heroico general Juan José Valle en la Plaza de Armas de las Escuela, e impuso el nombre del mismo a la Escuela de Ingenieros, hoy “Escuela de Ingenieros General Juan José Valle”, colocando su sable, su Winchester 44.40 y un importante retrato en el salón de honor de la misma.

Como revisionista que es, impuso los nombres:

· “Comando de Brigada Mecanizada XI Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas”,

· “Regimiento de Infantería Mecanizado 24 General Jerónimo Costa»,

· “Grupo de Artillería Blindado 11 Coronel Juan Bautista Thorne, y

· Regimiento de Infantería Mecanizado 35 Coronel Manuel Dorrego, en Santa Cruz.

También estuvo en los planteos del teniente general Bendini la idea de atraer a aborígenes guaraníes hacia el Ejército Argentino, lo que logró echar por tierra -al menos mientras fue Jefe de la fuerza- el mito del uniformado «enemigo de los indios» y todas esas imbecilidades del progresismo mundial.

Bajo su jefatura, en abril de 2008 se bautizó a la Compañía de Cazadores de Monte 12 con el nombre de «Andres Guacurarí», el más fiel de los lugartenientes de José Gervasio de Artigas, el Padre del Federalismo Argentino y Protector de los Pueblos Libres.

Allí también pudo verse ejemplificado el revisionismo histórico que quiso darle a su gestión.

El tribunal Oral de Río Gallegos lo absolvió del delito de “peculado” en una causa donde se lo acusaba -con perversidad y malicia- haber realizado un manejo irregular de fondos públicos entre los años 2002 y el 2003 que, decían, se había originado cuando era comandante de la Brigada Mecanizada XI del Ejército.

A este honroso militar, dijo en la sentencia el juez federal de la causa, Dr. Alejandro:

«…claramente no podía quedar afuera del contexto histórico de crisis económica y política del país de ese entonces, hemos entendido que cumplir con la ley de contabilidad, asignar los recursos a la Cuenta Única del Tesoro o asistir a 9000 personas en un centro médico era incompatible en ese momento histórico.

Le hemos creído», afirmaron al sostener que «…en un estado de emergencia fueron notorias y públicas que estaba en juego derechos humanos básicos, como el derecho a la salud».

«Por eso, general, este tribunal quiere decirle que puede irse tranquilo de aquí porque usted ha cumplido con su deber. Nos pareció relevante que un general del Ejército cumpla con los derechos humanos básicos.

Su accionar ha sido esperanzador y legítimo», así el tribunal Oral de Río Gallegos lo absolvió del delito falsamente imputado.

El Tte. Grl. Bendini respondió al tribunal: “Tengo el no honroso privilegio de ser el único jefe del Ejército -en sus 207 años de vida- que tuvo que renunciar por uso indebido de los caudales públicos», afirmó, añadiendo: «Quedó en el subconsciente colectivo mi responsabilidad de haber sustraído bienes del Estado y se demostró que no lo hice en beneficio propio».

Estimado Tte. Grl. Roberto Bendini su imagen permanece y permanecerá digna, nacional, popular y federal ante el pueblo, que jamás olvida a sus hombres dignos, usted ha puesto una bisagra entre aquel ejército de la línea fusiladora Mayo/Caseros y el Ejército Sanmartiniano, nacional, federal y democrático.

DB/

HASTA SIEMPRE, GENERAL

Por Roberto Bardini

NAC&POP

14/04/2022

Si en mi adolescencia me hubieran dicho que algún día sería amigo de un jefe del Estado Mayor General del Ejército Argentino, no lo hubiera creído.

Sin embargo, así fue.

En 2008 nos unió la reinvindicación de la Batalla de la Vuelta de Obligado en 1845 y de la recuperación de las Islas Malvinas en 1982.

A través de Luis Launay, me pidió varios ejemplares de mi libro «Tacuara, la pólvora y la sangre» para repartir entre oficiales de promociones recientes.

Me presentó a Hugo Bruera, el general más joven del ejército y uno de sus hombres de confianza.

A partir de entonces, nos reuníamos regularmente en la casa de Alejandro Pandra.

Nos contó muchas anécdotas de cuando era estudiante secundario y después cadete del Colegio Militar, y mantenía amistad con muchachos de la Juventud Peronista de los años 60.

Participó como observador de la ONU en Irak y Croacia, y fue agregado militar en Estados Unidos.

Tenía cuatro hijas: María Magdalena, María Jorgelina, María Agustina y María Clara.

Fue un tipo íntegro y me da tristeza su partida.

RB/