En el recuerdo lo rescata su amigo Jota Jota López, gran idolo de River Plate

PEDRO MARCHETA SE FUE HACIA EL RECUERDO

Tres generaciones ignoran los comienzos de Marchetta, jugador. Una sola anécdota para el recuerdo Racing tuvo en la figura de Juan José Pizzuti un armador-goleador decisivo entre 1956 y 1961. Dos títulos´58 y 61, un subcampeonato´59 -campeón San Lorenzo- en el 60, terceros.

Por José Luis Ponsico (*)

NAC&POP

10/04/2022

El deceso del entrañable «Negro» Pedro Marchetta, dejó consternado al universo futbolero.

El ex «8» de Racing, los´60, pintoresco DT. varios equipos de la AFA. incluyendo los clubes «grandes» de Avellaneda, recordado en Independiente por su paso en el´94, donde llegaron juveniles a

Primera. Tenía 79 años.

Su amigo, talentoso Juan José López, «crack» de River (1970/81) siete títulos con Angel Labruna, siendo «8» conductor.

Más de 450 partidos en Primera, cerca de cien goles, conductor, armador, contando amistosos, compañero de Marchetta e

su primer tramo como DT. lo evocó con afecto.

«Gracias por llamarme para hablar de Pedro», dijo el memorable «Jota Jota» López, 71, la muñequera en mano derecha, habitué de una confitería cercana al Lago de Palermo.

Hermoso paisaje, en medio de una fauna conocida: patos, cigüeñas, gansos, lugar de descanso.

«Marchetta me vino a buscar a Racing de Córdoba, luego de mí primera experiencia como DT. en el´ 85.

Hacía poco había dejado de jugar, tras el ciclo de Argentinos Jrs. donde llegamos a ganar la Copa Libertadores de América y disputamos aquélla inolvidable final contra Juventus en Japón», comentó,

«De Pedro, todo lo que se sabe y salió a la luz en éstos dos días. Tipo pintoresco, afable, rico en una vida llena aventuras. No todas futboleras.

Lo que se conoce a alguien «con Universidad de la calle».

En la picardía, mucho de Angel Labruna.

Cómo llegarle al jugador, al dirigido. Una gran pena», siguió.

Juan José López no lo dice, quizá otros allegados a Marchetta sabían de un secreto no confesado: el DT. fallecido admiraba el juego, claridad conceptual, del gran jugador de River, los´70.

«Pedro siempre quiso a los talentosos. En Rosario Central tuvo al «Negro» (Omar) Palma y al «Chiquito» Chaparro», dice.

«Ya estaban llegando el zurdo (Hugo) Galloni, el goleador (Fernando) Lanzidei en tanto el presidente Víctor Vesco buscó a Roberto «Pato» Gasparini, a otro «Chiquito» Osvaldo Escudero y Marchetta trajo de Los Andes a Tiburcio Serrizuela y al «9» Rubén Rojas, sobrino de Alfredo (el Tanque) Rojas» abundó.

Tres generaciones ignoran los comienzos de Marchetta, jugador.

Una sola anécdota para el recuerdo Racing tuvo en la figura de Juan José Pizzuti un armador-goleador decisivo entre 1956 y 1961.

Dos títulos´58 y 61, un subcampeonato´59 -campeón San Lorenzo- en el 60, terceros.

Dos ataques inmortales: Corbatta, Pizzuti, Manfredini, Rubén Sosa y Raúl Belén, luego los mismos con Pedro Mansilla como «9».

Una estimación aproximada le dá un promedio de 70 goles por año, con amistosos.

Al cabo, algo más de 350 goles en el ciclo. Pedro Marchetta debió reemplazar a Pizzuti.

«Misión imposible» decía el «Negro» cada vez que explicaba su llegada a Primera con 19 años.

Los memoriosos recuerdan dos, ambas contra River.

La pelota que le pellizcó a Amadeo Carrizo en «El Cilindro»,1962, cuando el grandote arquero de River le hacía picar como un basquetbolista.

«Terminó en gol de Mansilla. Todo River reclamó obstrucción, el árbitro no lo cobró. Amadeo lo corrió hasta el medio del campo. Igual ganaron ellos.

Racing cayó 6 a 2 en Avellaneda y la picardía no sirvió.

En el 63, en el Monumental una broma a (Eduardo) «Bigote» Grispo, también la pagué cara», evocaba.

Marchetta futbolista vivo, travieso, pero sin la jerarquía del «Maestro» Pizzuti que jugó en la Primera desde 1949 hasta 1964 cuando se retiró en Chacarita Jrs.

Después de ser campeón con la»Academia» en el´ 58, la selección nacional, Sudamericano del´59 en Buenos Aires y con Boca 1962. En 15 años.

Juan José López evocó algunas trapisondas de su amigo.

Como cuando estando en Talleres de Córdoba en el final de la trayectoria de Oscar Ruggeri, el Cabezón en San Lorenzo´97 le pidió al joven Silvio Carrario que «lo encare, le tenes que ganar en

velocidad». según la entrevista periodística.

El reportaje a Marchetta, un logro del colega Diego Borinsky en su clásico denominado Las cien preguntas, obliga al repaso y a la risotada: «Carrario la tirás larga. Ruggeri, ahora con 36 años es una
cabina telefónica; ponés la ficha y seguís», explicó el pintoresco DT.

Aquí vuelve en el recuerdo el genio de Guernica, Jota Jota: «Es que Pedro ademas de tener cosas de Angelito (por Labruna) llevaba en su estilo algo del «Toto» (Juan Carlos) Lorenzo, con esas «salidas» Parece que Ruggeri alcanzó a escuchar. Se pegó a Carrario, doce años menor: «Qué te dijo el Negro ?»

El delantero veloz que pasó más tarde por Racing y Boca, flaquito, muchacho todavía sin experiencia, respondió con la impronta cordobesa y la broma de Marchetta.

Al rato gol de San Lorenzo, Ruggeri de cabeza.

El «Cabezón» lo fue a buscar al DT rival.

¿ Negro … la de tu hermana, por qué no me decís en la cara lo que pediste al pibe, el 9″ impactó el defensor campeón del mundo en México 86.

La respuesta: «Pero Oscar vos el última gran caudillo del fútbol argentino, cómo te voy a decir todo eso. Ahora lo saco al pibe por botón», cerró Marchetta.

Un tipo desopilante. Su amigo Tiburcio Serrizuela tenía varias anécdotas de su tiempo con el Negro DT. Desde Los Andes, Rosario Central y hasta en Independiente 94 cuando el Rojo tuvo a Gustavo

López, Pascual Rambert, el «Morrón» Rotchen, entre otros.

«Llegábamos bien al clásico de Avellaneda -el recuerdo de Tiburcio, convocado por Carlos Bilardo a último momento para el Mundial Itala´90- y Marchetta estaba preocupado por el juego aéreo rival.
El paraguayo Torres, Gustavo Costas, Abelardo Vallejos, entre otros» describió.

«En la charla previa el Negro Marchetta hace hincapié en el detalle. ¡ Ojo en los córner !. Ellos tienen buen juego aéreo.

Tengo aquí las marcas para cada uno de los que van arriba», dijo el DT.

Metió la mano en un bolsillo del saco que lo tenía colgado en un hombro. No encontró lo que buscaba», continuó.

Serrizuela lo quería a Marchetta como un hermano mayor. El defensor de perfil bajo admiraba el desparpajo de su DT.

«En Central, con él no sólo ganamos el ascenso, el ataque convirtió 72 goles.

Entre Chaparro y Rubén Rojas, algo más de treinta goles. Equipazo», afirmaba Tiburcio.

«Me acerqué al «Negro», siendo el más cercano por mí paso anterior por Los Andes y Rosario Central: <Pedro ¿ falta algo ?< pregunté. Marchetta enojado con él mismo, me dice por lo bajo… <La de mí
hermana, no sé dónde carajo puse el machete con la pelota parada … <»

Desopilante.

JLP/

NAC&POP: (*) Columnista de La Señal, Libre Expresión, Mundo Amateur y Agencia Nacional y Popular. MG/N&P/